Quizás por la calidad de los relatos le daría tres estrellas y media pero por el interés del tema le doy cuatro.
Admito que al principio del libro, el segundo relato -pese a las advertencias del traductor, relativas a algunas incoherencias- "me mató". Posteriormente, en el epílogo se comenta el valor de este relato, escrito por un chaval de 17 años en 1930 y además relato pionero de un (casi) fin del mundo por una pandemia... Por supuesto así las cosas se ven con otra perspectiva.
En cuanto al resto de relatos me han ido gustando en orden creciente. No entro en detalles, se trata de relatos muy curiosos, avanzados para la época pero a la vez con un punto desquiciado, "a la japonesa" (no sé si se me entiende...). De ahí lo de "psicotrónico", adaptado al término empleado por el crítico de cine norteamericano Michael Weldon.
Buen trabajo el de la editorial Satori. Con ganas de leer la antología "Pesadillas electrómagnéticas de la ciencia ficción japonesa" que ya tengo en la pila de lecturas pendientes, el cual no leeré inmediatamente porque tengo por costumbre diversificar lecturas.