Soberbia ambientación gótica de la Cataluña de principios de siglo XX para una narración extraordinaria.
Toni Hill abandona la trilogía protagonizada por Héctor Salgado, para deleitarnos con un thriller psicológico, que, además, rinde homenaje a la clásica “Jane Eyre”, de Charlotte Brontë, aprovechando que la novela se representa en el colegio donde se desarrolla parte de la trama. El autor ya tenía muy alto el listón de la calidad con su mencionada trilogía, pero, con “Los ángeles de hielo” pienso que rebasa aún más el refinamiento literario. A mí, por lo menos, me ha tenido enganchando a lo largo de sus casi 500 páginas. Asistimos a las vicisitudes de Frederic Mayol, psiquiatra contratado en un sanatorio cercano a la costa catalana tras haber vivido en primera persona los desastres de la primera guerra mundial, y, asimismo, por medio de flash-backs, las de Águeda, directora de un centro de educación para las clases altas. Estas dos historias se van entrelazando a medida que el protagonista va descubriendo la historia oculta tras el incendio del colegio, los asesinatos, aparentemente inconexos, que surgen alrededor de antiguas alumnas del mismo, y su fascinación por Blanca, una de esas antiguas alumnas, de la que está perdidamente enamorado.
Relato de altísima calidad, con una ambientación tan bien lograda que te sientes transportado a dicha época. Si a eso añadimos que va sumergiéndonos poco a poco en una narración llena de giros y sorpresas, y todo ello con una escritura muy cuidada y florida, nos encontramos con una novela, que al menos en mi caso, se goza de principio a fin. ¡Enhorabuena al autor, y que siga manteniendo el mismo nivel en sus futuras obras!