Escrita en 1645, Quevedo nos deleita con una variación sobre el tema del mundo al revés en que la Fortuna recobra el juicio y da a cada persona lo que realmente merece, provocando tan gran trastorno y confusión que el padre de los dioses debe devolverlo todo a su primitivo desorden. Compuesta de un prólogo, cuarenta cuadros de diversa extensión y un epílogo, durante mucho tiempo ha sido considerada como una prolongación de los Sueños. Pero, sin embargo, constituye por si sola una viva síntesis de la sátira de Quevedo. A lo largo de la obra, el autor pretende censurar personajes, costumbres, grupos sociales, tipos y episodios concretos de su época. Y, para ello, opta por emplear un lenguaje simbólico basado en la metáfora y en la agudeza verbal: no hay presencia alguna de nombres propios Supone, pues, una visión aciaga de la realidad, tal como Quevedo escribe: �Para las enfermedades de la vida, solamente es medicina preservativa la buena muerte�.
Francisco Gómez de Quevedo y Santibáñez Villegas was a nobleman, politician and writer of the Spanish Golden Age. His style is categorized by what was called conceptismo, characterized by a rapid rhythm, directness, simple vocabulary, witty metaphors, and wordplay.
Leídos el prólogo y los diez primeros cuadros para clase (por fin he terminado con las lecturas obligatorias, lo cual es motivo de celebración 🥳). De su lectura puedo extraer que Luis Vélez de Guevara supera a Quevedo en sus alegorías y que sigo prefiriendo una y mil veces a Góngora.
La Hora de todos y la Fortuna con seso es una fantasía satírica de Quevedo en la que la Fortuna recobra el juicio y da a todos los que se merecen, incluidos los dioses del Olimpo. Comienza la obra así, con los dioses hablando sobre cómo solucionar el problema (es una maravilla leer a Baco borrachísimo. No sé por qué, pero me hizo especial gracia).
Por supuesto, Quevedo carga contra todo lo cargable. Desde profesiones (médicos, alguaciles) hasta adúlteros, pasando por todas las nacionalidades que pueda (tudescos, italianos, franceses, ingleses). Asimismo, la moral de la época era altamente misógina y racista por las páginas que dedica a judíos, negros o a mujeres, por ejemplo.
Es, posiblemente, el Quevedo más desatados. Estaba hasta los huevos del mundo y se empeñó en que todos lo supieran.
No me ha gustado, me ha resultado complicada de leer y entender esta breve obra, en la que, al parecer, Quevedo pretende criticar personajes y situaciones de la época.