En un banco de un parque de Medellín un hombre viejo conversa con un compadre, mientras la ciudad se mueve y cambia, mientras la vida pasa; el viejo, sin embargo, quiere que todo siga igual. Para fijar el tiempo lleva una libreta en la que anota los nombres de los muertos que ha conocido en vida. Ya suman 657 y quiere llegar pronto a los 700. ENGLISH DESCRIPTION On a bench in a park in Medellin an old man and his close friend sit deep in conversation while the city shifts and changes, and time passes by. In an attempt to maintain the status quo, the old man carries a small notebook where he writes down the names of all his they already add up to 657, and he soon wants to reach the 700 mark.
Fernando Vallejo Rendón (born 1942 in Medellín, Colombia) is a novelist, filmmaker and essayist, born in Colombia. He obtained Mexican nationality in 2007.
Vallejo was born and raised in Medellín, though he left his hometown early in life. He started studies in Philosophy at the National University of Colombia in Bogotá, but after one year he abandoned the Faculty of Philosophy and Letters. Soon after he began new studies on biology at the Universidad Javeriana in Bogotá, which he finished. Then he spent one year in Italy at the film academy Cinecittá, where he obtained basic notions on cinema.
Vallejo then returned to Colombia with the project of filmmaking. Yet after difficulties with the Colombian Government in producing and, after he produced it, in presenting his first film (it was censored), he decided to leave his country.[citation needed]
In Mexico he produced and distributed three films about the violence in Colombia. He also wrote an award-winning children's theater script, "El reino misterioso o Tomás y las abejas." He has been living in Mexico since 1971, where he not only produced his cinematographic pieces, but also the whole of his literary work. Despite time spent in other locales, mainly Europe and the United States, most of his novels take place in Colombia. Some of his themes are grammar, biology, philosophy, physics, violence, pederasty, adolescence, drugs, death and politics, mostly related to places such as Antioquia and Medellín; yet his main theme is his life. His books are written in first person, in an autobiographical style.
His best-known novel, La virgen de los sicarios, has been translated into English as Our Lady of the Assassins. It deals with his fictionalized return to Medellín, and his relationships with two teenagers caught in the local cycle of violence. The autobiographical/fiction La virgen de los sicarios was made into a full feature film in 2000 and released in the United States as Our Lady of the Assassins.
In 2003, Colombian filmmaker Luis Ospina made a feature-length documentary about him: "La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo ("The Supreme Uneasiness: Incessant Portrait of Fernando Vallejo").
In April 2007, Vallejo obtained Mexican citizenship and published a letter in which he publicly renounced his Colombian nationality. The letter presents the reasons for his decision by mentioning several incidents during his career, among them the recent reelection of President Uribe, that eventually led him to this decision.[1]
Pierde brillo Vallejo con los años, así diga Guzmán que alcanzó la perfección en su estilo, que tal vez sí, porque su escritura es impecable, pero el contenido es pobre por decir lo menos. Por algo dirá el autor en una que otra entrevista que no lo lean, hasta razón tendrá.
Quizá lo de antes, porque esta retahíla de quejas no es que valga tanto la pena.
Un viejo diatribero diatriba contra todo, tira ácido porque el mundo le duele, porque sus perras murieron, porque la sociedad tienen las ambiciones extraviadas, porque la muerte es y no es fin. Acaba con uno pero no acaba con todo.
Un monólogo disfrazado de diálogo que no hace sino lanzar con muy buena puntería granadas que no explotan. Este libro es un tambor que percute al mismo ritmo por tres horas. Eso sí, como dice el viejo:” el que no quiera tomar, que no tome; y el que se quiera ir, que se vaya; y el que se quiera caer, que se caiga, que yo subo, asciendo”.
No sería justo decir palabras como “senilidad”, mucho menos frases como “alegato de un loco”, porque en todo el libro se muestra a un autor dotado de lucidez, muy mala leche sí, pero lucidez excepcional. Coherente con su discurso de principio a fin, a pesar de mostrar signos de cansancio literario, sigue alegando contra sus temas comunes, sólo que ahora todo aliñado con la presencia de la muerte. No que no estuviera ahí, no, simplemente, la siente más cerca que antes.
Hay que recordar que Vallejo tiene dentro de su obra desde una gramática hasta “manualitos” de física y ensayos anti-pasteurianos relacionados con la biología. También cabe mencionar su formación cinematográfica, sus estancias prolongadas en distintos países, para poder abarcar El don de la vida, como un buen ajuste de cuentas con su vida y su obra.
Algo así como la partida de ajedrez bergmaniana entre Antonius Block y La Muerte, Vallejo se dibuja como un narrador “cruzado” de regreso a su tierra natal. Sólo que aquí Vallejo no juega la partida con fines de darle sentido a su vida, no. Más bien es un diálogo que desdibuja el hartazgo de saberse a contrarreloj desde que se nace, sumando a esto una no creencia en el más allá, viéndose como una mera existencia efímera.
Vallejo ha alcanzado la perfección en su estilo, cada vez mas fluido y preciso, lleno de una ira incontenible, ira y frustración por lo que es hoy su Antioquia y por lo que ha dejado de ser.... Un libro que se lee con gusto
Los culpables fueron mi señor padre que lo engendró, mi señora madre que lo parió y la puta vida que lo trastornó.
Creo que, como me pasa con sus contemporáneos Michel Houellebecq, Pierre Michon, Enrique Vila-Matas, César Aira, Manuel Rivas, Suso de Toro... acabaré leyéndome todo lo que haya escrito.
Ya conocía a Vallejo por sus entrevistas y, como me pasa con Aira, concordaba completamente con muchas de sus filias y fobias en la literatura (aborrecimiento de la tercera persona, por ejemplo: «¡Cómo escribir en tercera persona si uno no sabe ni lo que tiene él mismo en la cabeza como para saber lo que tienen los demás!»).
El tipo de creador con cuya obra uno se obsesiona, el tipo de creador que uno desearía ser (los dos mayores piropos que se me ocurren para cualquier artista). Cumple con todos los puntos de mi personal ars poetica a rajatabla: sui generis, punki/doliente, memorable, sustancioso e irremplazable.
P. D. La trasnochada y castiza «madre patria» tiene mucho que aprender de la literatura iberoamericana contemporánea...
Ay, el Vallejo es el único en este continente que me comprende. Hasta los latinismos e insultos inventados. Quisiera sentarme junto a él a tomar un trago y odiar a la especie humana. El Don de la vida no es tan buena como Mi hermano el alcalde, y requiere aún más energía para mantenerse enfocado en sus temas que constantemente cambian, hasta parecer vomitados al azar pero sí siguiendo un plan literario. Pero todavía está bien por puro desprecio, lleno de pequeños tesoros de verdad y lenguaje.
I grew to not hate it, but it's basically an old guy on a park bench ogling boys and occasionally reminiscing about his lecherous exploits amidst a screed against the Colombian government, the Catholic Church, and humanity in general. Occasionally funny, but mostly boring. I've heard from trustworthy "libreros" that this isn't his best work.
Muy chistoso, mucho. Es un catálogo de injurias, como dice el libro por ahí. Pero se siente formulaico, como si el autor se repitiera a sí mismo. La construcción (cercana a un diálogo, aunque no lo es) es interesante pero no sorprende en nada.
De ces vieux orgueilleux, réunis dans un parc, placotant et notant les morts. Pas n’importe quel mort, nous sommes à Medellín (Colombie), les morts assassinés surtout. Ils en parlent comme si c’était chose normale, en buvant aguardientes (anisettes) et potinant, jusqu’à la tombée du jour.
Es un buen libro para los que odien a la humanidad en general, y a Colombia en específico. Y también, tal vez, a los que estén de acuerdo con la pederastia, aunque quisiera pensar que esa parte no era real.
No le doy menos estrellas porque está bien escrito.
“El amor es una quimera de un solo sentido como la flecha, que sólo tiene una punta, no dos. ¿Cuándo ha visto usted una flecha que vaya y venga? El amor es para darlo, no para pedirlo. No pida amor. Delo, si tiene. Y si no, pues no.”
Un catálogo de insultos a diestra y siniestra, a lo que quede cómodo y venga al pie. Presenta algunas frases o breves párrafos interesantes, que no dejan huella, pasan rápido. Creo que este libro pierde todo el brillo de Vallejo.
Desde la primera frase a la última he sido incapaz de conectar con la narración. Por supuesto es mi culpa, pero mi placer y tiempo es limitado y no está dispuesto para historias como esta.
Un libro lleno de sexualización hacia los niños y adolescentes, normalización de la prostitución infantil que se vive en Medellín, normalización de que adultos se estén relacionando sexualmente con niños y adolescentes. Pretende apoyar la pedofilia? Si. En mi opinión, es un total apoyo a los pederastas. Es un libro “fácil” de leer pero difícil de procesar, pues el tema de la pedofilia no es un tema de disfrute y la forma de abordarlo en el texto es de lo más horrible porque se siente como si fuera un grito de apoyo y sonará así “ está bien amar y tener sexo con los niños y/o adolescentes ”. Me llevé muchas incomodidades a lo largo del libro, también por la forma de expresarse hacia su madre y hacia las madres en general. Lo que rescato del libro es el vocabulario usado que parece ser muy propio de Medellín, las críticas a las religiones más específicamente a la católica, las críticas a nuestros gobernantes, las críticas a nosotros los consumidores de carne animal y la crítica general a lo que somos como sociedad.
Mientras lo leía me preguntaba cómo es que una editorial le da luz verde a proyectos como este?
Creo que es el peor libro que he leído, y no lo recomiendo.
Como cualquier conversación, va y viene entre temas e inevitablemente se repite. Me parece interesante como una de las ideas que más se repite es lo liberadora que es la muerte: rescato especialmente como la muerte nos libera del pecado y de la maldad. Me gustó igualmente la breve reflexión sobre "con el espejismo de la finalidad la vida es un experimento fallido de la materia" 62. A que se refiere con la finalidad? A que la materia se equivocó creando seres que, diferente a ella pero compuestas de ella, son finitas? Por último, me gustaría pensar que los insultos tienen un mayor significado y no son solo palabras. Sin embargo, creo que son solo eso, insultos vacíos.
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En un banco de un parque de Medell�n un hombre viejo conversa con un compadre, mientras la ciudad se mueve y cambia, mientras la vida pasa; el viejo, sin embargo, quiere que todo siga igual. Hablan y hablan sobre los tiempos y las cosas idas: los muertos, los r�os de Colombia, los gobernadores de Antioquia, los amantes del pasado. El viejo es feroz y su conversaci�n una suerte de inventario de insultos. El compadre le hace eco y, al final, parecen una misma voz enceguecida que reza y grita a un tiempo.
Este es el primer libro que leo de Fernando Vallejo. Al principio fue difícil su lectura debido al tema de la muerte, e incluso pensé en abandonarla, pero su mordacidad hace la obra más ligera y logré completarla. En esta obra se expresa la ideología del autor, la cual es anti-feminista y anti-natalidad. Aquí critica a una gran cantidad de personajes colombianos y mexicanos, entre ellos a Miguel de la Madrid, Vicente Fox, Octavio Paz, Ingrid Betancourt, Álvaro Uribe, Hugo Chávez, Gabriel García Márquez y algunos más. Su lectura es rápida y recomendable.
A pesar de que me encanta Vallejo y de estar predispuesta a las injurias e improperios de su escritura, en un principio me sentí incompatible, quizás por la fluctuación de la trama o porque en este libro el autor se mostró más "agresivo" de lo consabido. No bien pasando las primeras paginas regresó a mi la diversión y fascinación por su narrativa locuaz e impecable. Despotricando contra todo y todos, con su crudeza y mordacidad acostumbrada, Vallejo sigue siendo uno de mis favoritos.
Este también es muy bueno, fue el último que sacó, lo tenía pero parece que me lo robaron como el de la puta de babilonia, no los culpo, son muy buenos :(