Bogotá está sitiada desde hace meses. El gobierno ha huido a Cartagena y las fuerzas de la guerrilla, que ya controlan el sur de la ciudad, combaten contra el ejército y los paramilitares. Mientras llueven obuses desde los cerros y se multiplican las atrocidades en todos los frentes, dos corresponsales extranjeros, la bellí sima islandesa Bryndis Kiljan y el maltés Olaf K. Terribile, investigan un oscuro episodio de tráfico de armas entre la guerrilla y el ejército nacional, cuyas ramificaciones les conducirán a través de una Bogotá clandestina, hasta dar con las claves de un conflicto envenenado. Santiago Gamboa reúne un puñado de historias protagonizadas por periodistas en misión de servicio, en las que el escritor colombiano muestra su dominio de los registros más diversos, desde el humor y el erotismo, hasta las atmósferas inquietantes
Born at Bogotá, he studied literature at the Javerian University of Bogotá. He travelled to Spain where he remained until 1990 and graduated in Hispanic Philology at the University of Alcalá de Henares. He then moved to Paris, where he studied Cuban Literature at the Sorbonne.
He made his debut as a novelist with Páginas de vuelta (1995), a work which established him as one of the most innovative voices of the new Colombian narrative; later he wrote Perder es cuestión de método (1997), which was internationally acclaimed, and has been translated into 17 lenguages, and about which a film is now being made, and Vida feliz de un joven llamado Esteban (2000), a novel which has added to his international prestige. He is the author of the travel book Octubre en Pekín (2001). As a journalist, he has been a contributor to the Latin American Service of Radio France International in Paris, a correspondent of El Tiempo of Bogotá, and columnist on the magazine Cromos. He is now residing in Rome.
Qué sé yo, hay buenos planteamientos/ideas en algunos relatos, pero siento que no son bien explotados. Además, todos los personajes femeninos son completamente insoportables de leer, a lo bien Santiago pareciera que nunca hubiera interactuado con una mujer real en toda y su vida y que su percepción de las mujeres la hubiera sacado solo de películas y del imaginario cultural. Me recuerda a Abad que sale con unos comentarios que ya no son solo machistas, sino que dan un cringe ni el hijueputa. Supongo que ahora mi tarea ardua será encontrar escritores colombianos que tengan personajes femeninos decentes. Siento que Santiago sería el tipo de man con quien si tengo una conversación me parecería interesante su visión del mundo pero no me lo podría aguantar por imbécil.
Recopilación de cuentos de Santiago Gamboa sobre un tema o protagonista común: el reportero de guerra, el que vive y escribe sobre las atrocidades más terribles que se cometen con la excusa de un conflicto bélico, pero aún logra encontrar amigos en otros reporteros o amor/sexo para no volverse loco. Algunos de los cuentos me transportaron a la película “A Private War” y el impacto que tiene sobre una mujer reportera que continua hasta su muy trágica muerte reportando lo que los demás callan o volteamos al otro lado para no ver.
Logra un buen balance entre terribles descripciones de la realidad política, el humor y la humanidad que nunca se pierde.
Un poco decepcionante el libro. La primera historia, que da título al libro, es tal vez la más interesante. Pudo dar para mucho más, pero quedó solo en un cuento. Las demás son un poco planas, pero alcanzan a ser interesantes.
En resumen, un cuento con potencial de novela desperdiciado, y el resto historias entretenidas pero nada del otro mundo.
El afán de Gamboa de ser un Graham Greene latinoamericano es tan notorio, tan descarado, tan pretencioso y tan mal ejecutado que termina convirtiendo una de las historias con más potencial de los últimos 25 años (y, en medio de las tendencias actuales de distopía latinoamericana, una de las más prospectivas), como la caída del estado colombiano en manos de la guerrilla (algo muy real cuando fue publicado el libro), en una caricatura que deja ver los anhelos del autor y no el poder de la narración.
Los cuentos tienen un arte complejo y Gamboa lo domina con sutileza y genialidad. Las premisas de los relatos de esta colección son atrapantes, bien contadas y dejan con ganas de más.
'El cerco de Bogotá' bien podría convertirse en una novela al estilo de 'Perder es cuestión de método '.
'Tragedia del hombre que amaba en los aeropuertos' fue mi favorito y 'Urnas' me dolió profundamente.
Es un libro con varios relatos. El que le da el título al libro, El Cerco de Bogotá, es un relato de ficción en el que Bogotá se encuentra sitiada, destruida y en guerra. Cada uno de los relatos de Gamboa en este libro son cuidadosos, cultos y de una riqueza inconmensurable. Nos pasean por diferentes ciudades, diferentes épocas y nos acercan a unas historias de un ingenio maravilloso. Relatos urbanos, modernos, rápidos, intrigantes. Santiago Gamboa no defrauda en ninguno de ellos y hace gala de las múltiples habilidades que tiene como escritor.
Esta compuesto por multiplea historias, la primera es laaa larga y logra llamar la atención, las demas historias hay algunas que simplemente sobran no tienen ningjn sentido ya que aburren y no me sumergen en ella como suelen hacer las historias de Gamboa
Seis relatos protagonizados por periodistas, y relacionados con su oficio itinerante. Los más destacados, a mi juicio, son "Muy cerca del mar te escribo" y el que da el título al libro, "El cerco de Bogotá" (es una novela corta).
Une histoire du type "c'est passé car ça devait passer", même si le livre était écrit dans une époque où la guerre était dans son pire moment, l'auteur n'a jamais su utiliser la réalité pour écrire un livre de qualité.
Un libro fácil de leer, compuesto por historias cortas. En el epílogo, la última narración —“La tragedia del señor de los aeropuertos”— se convierte en la pieza más destacada, cerrando el volumen con un aire sobrio y elegante.
La premisa es muy buena y la ejecución muy pobre: lugares comunes, escenas inverosímiles, tramas poco interesantes en un universo tan interesante como desperdiciado. Qué decepción.
Primera vez leyendo a Santiago Gamboa. Recursivo y creativo. Del libro puedo decir que tiene un par de histórias que hacen buena compañia durante un viaje.
Conglomerado de historias solo rescato la del hombre que se le murio la hija y su esposa esta mal y la ultima del hombre q amaba los aeropuertos de resto es aburrido.
Esta es una delicia. La edición que leí contenía varios cuentos, cinco para ser exacta, eso no lo esperaba. Yo pensé que todas las páginas estaban dedicadas al "Cerco de Bogotá" y me hubiera encanto que así lo fuera. Aquí mis notas sobre los cuentos contenidos y leídos:
"Cerco de Bogotá" Durante la lectura no paré de pensar cuanto del cerco de Sarajevo estaba en este cuento. Entiendo que Santiago Gamboa estuvo allí o en algún momento de un conflicto de principios de los noventa como reportero en los Balcanes.
¿Qué tan factible, qué tan posible hubiese sido un cerco de este tipo en la ciudad? Recuerdo que en algún momento de finales de los noventa y comienzos del dos mil se decía que en cualquier momento la guerrilla se tomaría Bogotá. Ahora que lo pienso, ni sé de dónde salió esa información, ¿qué tan precisa era?, ¿qué tanto era agencia de los medios de comunicación dominantes del momento?
Pude ver a Bogotá cercada, sus calles destruidas, misiones de las Naciones Unidas, ejércitos de pelados borrachos de poder, la dificultad para llegar al hotel Tequendama, los reporteros de guerra extranjeros, Cartagena libre, hasta un Rolex de oro (¡ja! espero que este no fuera chiviado). Lectura recomendada.
"Clichy: días de vino y rosas" La angustia y el pánico. Me atrevo a decir que he sido testigo de la situación del hilo conductor de la historia: Una pareja en el extranjero, uno trabaja mientras el otro dice que trabaja sobre un texto. Leyendo el cuento me preguntaba a menudo si era justo pensar si era testigo de tal situación o eran invenciones de mi imaginación. No sé si van a ver vecinos que me abran los ojos.
"Urnas" Belleza. Laila Arabi en París.
"Muy cerca del mar te escribo" Un periodista cubriendo las elecciones de Argelia para un periódico colombiano. Me gustó la descripción de Gamboa de Argelia y Argel en cuanto paisaje, situación política y cultura. Nunca he estado allá, pero en un par de páginas logró dar una buena idea del lugar donde se da la historia.
"La vida está llena de cosas así"
Ella sufrió un desmayo al sentir que el epiléptico tenía el miembro en erección.
ja, ja, ja, ja
"Tragedia del hombre que amaba en los aeropuertos" Fantasía. De cómo un hombre se convierte en el amante de varias azafatas de diferentes aerolíneas internacionales. Las ansías previas al encuentro, una nueva piel, un nuevo rostro, un nuevo olor en cada encuentro.
Pocas veces dejo tirado un libro con tanto mal genio y rabia y fastidio. La historia del cerco de Bogotá , a pesar de su interminable cadena de clichés mal descritos y ejecutados, daba para mucho, y esperaba ver más desarrollo de las fronteras, de las milicias en los cerros, etc. Pero no. Justo cuando la historia empieza a despegar, este mal parido autor se suelta con el maldito cliché del periodista pobre alcoholico y atormentado en paris. Por un momento pensé que era un mal chiste como dispositivo literario y que volveríamos a Bogotá o que algo de la historia conectaría con la toma de Bogotá, pero no, oooooootra estupida historia del pobre periodista alcoholico y atormentado en Paris, y luego otra y otra. Por un momento vuelve a Bogotá y dije ok aquí se salva esta bazofia de libro, pero no. Está Este es un cuento de una pobrecita niña rica del norte de Bogotá untándose de pueblo… oootro cliché. Cuando empecé el último cuento y vi al personaje otra vez alardeando de ser alcoholico y de ser un periodista atormentado viajando por el mundo, ya fue suficiente. A la Mierda Santiago Gamboa. Otro más a la lista de pendejos que creen que escribir desde su privilegio las mismas dos historias repetidas hasta el cansancio los hace escritores. No. Los hace más de esa masa inane y repulsiva que se creen escritores genios malditos y atormentados, pero no pasan de ser gente insoportable