Monólogo con el que un hombre, durante sus últimas horas de vida, recuerda algunas de las escenas más significativas de la misma, para lo cual se deja mecer por los vaivenes y la zozobra de la memoria en un discurso errático, propio de la rememoración no planificada. Dos pensamientos recurrentes me han aparecido durante la lectura: ¿cuándo va a diñarla este hombre de una dichosa vez dejándonos por fin en paz? y que esta novela tiene menos sentido que la película "Las vidas posibles de Mr. Nobody", a la que en algún momento me ha recordado. Algunas reflexiones filosóficas o vitales con tintes poéticos, de las que recojo ahora algunos ejemplos, algunas citas, no consiguen salvar el conjunto, que entre vaivén y zozobra naufraga en los tempestuosos mares de la indiferencia que provoca y del olvido en que se posará.
---CITAS RESEÑABLES DE LA NOVELA---------------
(1)
La vida, ¿quién la entiende? Vamos y venimos, y en ese deambular conocemos gente, reímos y lloramos, construimos y destruimos, gastamos el cuerpo y los años como una cantimplora de viaje: a sorbos, y si bailamos o brincamos notamos que dentro suena cada vez menos vida, y más sonora cuantos menos sorbos van quedando, como un puñado de semillas que no hacen árbol pero dan a cambio un buen son de maracas.
(2)
Un día más. No sé si a usted le ocurre, pero uno se pasa la vida pensando que la vida está siempre un poco más allá. Quizá tras aquella revuelta del camino. Allí nos tienen preparada una fiesta. ¿No oyes ya el bullicio y la música de los recibimientos? Allí saldarás al fin tus deudas, cobrarás con creces tus haberes, conocerás el sabor de las promesas finalmente cumplidas. Porque no es una fiesta para el primero que llegue sino solo para ti, hecha solo en tu honor. ¡Vamos, apúrate, que te están esperando! Y tú avivas el paso, saltas, bailas, corres hacia el prodigio, y así pasan los días. Nuestros mejores momentos de felicidad han crecido al calor de esa certeza lastimosa.