Los elegidos de los dioses mueren jóvenes, se lee en el prólogo de este volumen donde las ciudades dan forma a los artistas que se Ignacio Rodríguez Galván, Manuel Acuña, Georg Trakl, Egon Schiele, Saturnino Herrán, Ramón López Velarde, Amadeo Modigliani, Vincent Van Gogh, Arthur Rimbaud y César Vallejo, fallecidos antes de los 50 años. Este libro es también un homenaje a los 100 años transcurridos entre 1830 y 1930.
Se trata de crónicas de estos artistas desdichados que murieron en la plena flor de su juventud por enfermedad o se suicidaron.
Este libro debió gustarme, la verdad, pero honestamente tarda mucho en arrancar. MUCHO. Parecen pequeñas fichas sobre la historia (vean no más y ni así me captaba) y por el ejemplo, el de Acuña era LARGUÍSIMO y yo no entendía para dónde iba (lo malo que era el primer relato).
Para quienes trabajan historia urbana o cuestiones artísticas puede ser interesante pues cuenta (que no analiza, cosa muy diferente) bastante anecdotario. Las biografías de los artistas están bien sustentadas pero son casi apologías de los mismos.
Género híbrido entre el relato de viajes y la biografía, este libro se puede leer como narrativa o como crónica. Marco Antonio Campos muestra su maestría en el manejo de la pluma y el conocimiento de la vida de los desdichados personajes que componen las historias de este libro. Así, tenemos no sólo el relato de vida de algunos bien conocidos como Manuel Acuña, López Velarde, Rimbaud o Van Gogh, también hay comentarios autobiográficos y anécdotas extrañas y poco conocidas sobre los personajes y quienes los conocieron.
Lectura emotiva para quien ama a estos tristes muertos, pero quizá no tenga el poder de atraer y mantener al lector ocasional.