The saga of Horacio Kustos is formed by a series of tales that blend temporary spaces and fantastic characters; his protagonist, that names the book, is an explorer that travels through time and appears in cities, extraordinary hotels under the sea, the Arctic and other scenarios that you can only visit in your dreams, very close to the proposal of Alberto Chimal.
Born in Toluca, a small city in central Mexico, Chimal saw his first books published before he was twenty. Now he is critically well regarded as one of the most talented and original writers of his country, and has a faithful and growing audience for his work. Some of his books, stories and essays have been translated into a dozen languages. He has been featured in many anthologies both in Mexico and abroad, and is also a very busy and sought-after literature professor and creative writing teacher. He lives in Mexico City with his wife, writer Raquel Castro, and a cat. He has written novels, short stories, children's books, essays, creative writing primers and manuals, and movie scripts. In 2021, he was the first Mexican writer to pen a Batman story for DC Comics international anthology Batman:The World.
Debo confesar que aunque el personaje de Kustos me pareció super interesante y gracioso; las historias son complejas en varios aspectos, desde la forma en que se narran hasta la conexión entre una y otra. La primera parte la leí muy a gusto, mi historia preferida: la historia de los polos, la vendedora de la papelería y los pingüinos. Una historia, una proeza, una gracia total. La segunda parte del libro, eww. Ni idea, no supe ni qué. Un libro que tiene muchas cosas interesantes, un personaje que puede dar mucho.
Remember those 90s pictures that seemed to be made of nothing but random patterns? Those that when you looked at from a specific perspective kinda started looking like a complete picture? Well this book is like that.
Fuzzy around the edges, and with little internal logic. It starts off as a collection of ideas that got lost in a daydream but slowly start to form a picture of their own.
El Último Explorador is a decidedly surrealist, fun, and very enjoyable experience.
Al principio me molestaba el caos de las primeras historias, ese desorden de ideas, tiempos y conceptos me dieron la impresión de que probablemente había elegido mal, sin embargo; llegué a entender a Horacio Kustos, entendí que dada la naturaleza del personaje la narrativa no podía ser diferente. Comencé a disfrutar la lectura y a desmenuzar las historias.
Sin duda alguna hay lecturas que no te atrapan a la primera pero una vez que lo hacen no hay vuelta atrás. 100% recomendable.
Aunque no carece de virtudes, El último explorador es uno de los pocos libros de Alberto Chimal que no terminan de funcionar como un todo. Su personaje principal, un viajero en el tiempo y el espacio (¿homenaje a cierto personaje de ficción británico?) y cronista de sus propias aventuras, es memorable, sin duda alguna. Varias de las narraciones/viñetas resultan experimentos interesantes con las formas y los temas de lo fantástico, aunque varias se quedan en calidad de experimentos. "Polo" sea probablemente la narración mejor lograda del libro. La trama descabellada e inocente va de la mano con una prosa pulida y lúdica y en ningún momento dejamos de creer en la posibilidad de la aventura del explorador y la empleada de la papelería, a quienes la interpretación literal de un mapamundi con proyección Mercator los lleva a explorar un polo sur post-humano. El capítulo final del libro, con su doble vuelta de tuerca, es un buen intento de lograr entrelazar todos los relatos y las tramas dispares que componen el libro, pero es un intento tardío que no cumple a cabalidad su propósito. En suma, aunque no carece de valor, el mundo fantástico de El último explorador no alcanza los logros literarios de otras obras de Alberto Chimal.
La primera mitad de este libro consiste de 9 cuentos que parecen poco más que ejercicios intelectuales, breves intentos de desarrollar hasta su conclusión lógica algunas ideas pertenecientes a la ciencia ficción, no siempre exitosamente. La segunda mitad, más una novela corta, es más coherente e intenta, con cierto éxito, ir más allá de los lugares comunes que debilitan lo que la precede. La trama es interesante y el final no del todo esperado, pero la escritura bastante irregular y a veces incluso torpe.
Entre las obras que he leído de Alberto Chimal, ésta es la menos lograda. Algún cliché del que no voy a hablar -o vuelta a la página- hace las veces de manera equívoca al permitir que el lector, cree su propia historia. Hubiera sido una decisión certera que se describieran las escenas, y los recorridos de los que tanto alarde se hace; y saber en dónde se encuentra situado el protagonista y los caracteres que lo acompañan. Seguramente ayudarían a una narración sosa y desgarrada. Cuando el tratamiento es pobre y urge demasiado del lector, la lectura se siente pesada, larga, vacía, perdiéndote al igual que Horacio Kustos, en la soledad y la confusión a destiempo.
Pingüinos con dientes, viajes en el tiempo, aterradores intentos de asesinato y un explorador carismático, digno de atención y excelente guía a lo largo de diez relatos que tienen de todo, menos sentido.