El 14 de abril de 2012 se cumplieron cien años del hundimiento del Titanic, sin duda, la tragedia marítima más impactante de todos los tiempos. ¡Por qué ocurrió tan inmensa desgracia? ¿Quiénes sobrevivieron y qué personalidades murieron en aquella fría madrugada? ¿Cómo era la vida en el barco, cuáles eran sus dimensiones?
Con la lúdica y sorprendente pluma que la caracteriza, Guadalupe Loaeza elabora un cuadro de costumbres fantástico de hombres y mujeres que abordaron el Titanic, sus orígenes e ilusiones, qué anhelos perseguían, y su reacción frente al hundimiento. Además, describe con incomparable exactitud la elegancia de los camarotes y restaurantes, de los impresionantes salones y de todos los objetos que dieron resplandor al inmenso buque; relata las situaciones límite que se vivieron al momento de la tragedia y, sobre todo, pormenoriza en forma apasionada en el acto de sublime heroísmo de mManuel R. Uruchurtu, el único mexicano que iba en este barco, quien dio su vida para salvar a una pasajera de segunda clase.
Apoyada en una severa investigación, en archivos familiares, una bibliografía selecta y testimonios conmovedores, Guadalupe Loaeza recrea el México convulso de la Revolución y la Europa inmersa en los más ambiciosos avances tecnológicos de principio de siglo XX; con profunda emotividad detalla los momentos cruciales del hundimiento del barco y la reacción de los pasajeros y de la tripulación, recrea una atmósfera gélida, llena de añoranza, para concluir de manera impresionante con la confesión perturbadora de Elizabeth Rammel Nye, la mujer por la cual, Manuel Uruchurtu, el caballero del Titanic, perdió la vida.