Au beau milieu de Tokyo, perçant le béton, jaillit une jeune pousse d'arbre qui devient arbuste en un temps record, puis arbre. L'arbre se mue en gigantesque Jacaranda dont racines et branches détruisent les blocs de béton qui forment la ville. La panique des habitants achève de détruire la ville qui renaîtra sous un jour nouveau : un monde plus vert.
Me gustó más por la idea que por la ejecución. Esta claro que la intención del autor era hacer una obra de la temática de "catástrofes" donde el único protagonista real es el jacarandá, que básicamente tiene la onda que cualquier evento natural como una erupción volcánica o un terremoto. Como no hay protagonistas y todo se enfoca en el desastre, se lee exageradamente rápido. Aún así, fue disfrutable por lo llamativo del concepto central y el arte de Shiriagari, una suerte de Shigeru Mizuki llevado al extremo. No lo recomiendo para el que busque una narrativa arriesgada o innovadora.
Otro cómic que aparece en la lista de "1001 comic que hay que leer antes de morir" y no entiendo por qué. De hecho, de no ser por el epílogo/justificación del autor al final, donde se ve que alguna que otra noble intención artística tenía, seguro se quedaba con una sola estrellita. Estoy bastante seguro de que en mi vida he leído y voy a leer mucho más que 1001 comics, pero estoy segurísimo que este no se lo recomendaría a nadie que se pusiera esa cifra como techo.
Muchísimas gracias a la Editorial Española Dolmen Editorial por traer este manga al público hispano,entre tanto shonen de batallas,y mangas con muchas chicas de grande senos que siempre andan cayéndose encima de alguien estos manga avant-garde no suelen ser conocidos y por eso ni reeditados ni traducido a otros idiomas.
No sé si de esto iba la historia pero al menos a mí me ha dado entender de que va sobre lo que pasa en mitad de una explosión... Se toma entre 1 o 2 horas (Que es lo que dura leerlo), en explicar cómo se quemaría una ciudad y mostrarte viñetas de como muere una pareja, niños, polis, etc.
Bastante prescindible, le podría dar 2 estrellas perfectamente pero me sabría muy mal ya que le tengo mucho respeto al dibujo tanto del cómic como el manga, pero si no fuera por eso lo habría hecho sin pensarlo.
Creo que también es una lección del autor hacia el comportamiento humano que tenemos hoy en día, pero no lo deja del todo claro, se enfoca en dibujar llamas ininteligibles, rostros básicos y todo lo demás con un régimen totalmente dadaista, quizás ahí resida la gracia, pero para eso hay muchos mangas o cosas que se podrían leer antes de esto.