El autor sella una etapa de investigación que comenzó con la Guerra Civil española y que continuó con el franquismo. Ahora bien, el libro es útil para aproximarse muy superficialmente a la cuestión de la Transición y la construcción democrática. Las fuentes empleadas, especialmente prensa, quizás resultan insuficientes. Estas dos cosas, el empleo de fuentes muy similares entre sí y la intención divulgativa puesta al mando, convierten este libro en un recorrido que no incide en las texturas y complejidades del período. Al mismo tiempo, algunos pasajes se hacen difíciles de digerir por la excesiva narración desde la historia política de viejo cuño. Parece que el triunfo de la democracia se reduce a la formulación política de UCD, la lucha contra ETA (eso sí, bien dibujada en cuanto a su esquema militante se refiere) y la intersección de diferentes sucesos en el primer plano de la política española del momento. No obstante, siempre es interesante leer al hispanista para introducirse a un tema monopolizado aún por declaraciones de los historiadores orgánicos del régimen que, frente a lo que dice Preston, no se superó tan decisivamente en los años ochenta. Esto último, precisamente, lo muestra el estudio desde abajo de las diversas realidades sociales que habría enriquecido la obra.