Este libro es una especie de secuela de Héroes de cobre, pero que puede leerse de forma independiente. Admito que no me gustó ni un poco ese libro, sin embargo, en Seda blanca, fuego malva la evolución de las autoras fue evidente. Realmente, fue una historia divertida y mucho mejor construida que su predecesora.
Cuando la princesa Jisun sea secuestrada, su hermano, el príncipe Jisoo, armará un equipo con una monje, una bailarina y un extranjero para encontrarla sin que nadie sepa para evitar el peligro de su dinastía. Al mismo tiempo, una secta comienza a ganar fuerza y busca el fin de las dinastías y sus poderes otorgados por los dioses.
Como dije antes, Héroes de cobre no me gustó, siento que fueron demasiados puntos de vista, personajes desechables y una trama que desde el inicio no tuvo el más mínimo sentido. Sin embargo, en este libro se enfocaron en un grupo más pequeños de personajes, lo que les permitió poder profundizar en sus personalidades. Además, si bien la trama era sencilla, pues se centró en el rescate de la princesa Jisun, lo que sucedió detrás con la secta fue interesante.
Admito que no me encantaron, particularmente, los personajes, pero sí que me parecieron mejor construidos que en el libro anterior y las dinámicas entre ellos fueron interesantes. Jisoo estaba lejos de ser interesante, pero me gustó todo lo relacionado a su identidad como príncipe, lo sentí un poco sacado de la manga, aun así estuvo bien. Aiya fue un personaje que me fue indiferente, sentí que estaba construida como ese personaje demasiado bueno con un final predecible. Lo suyo con "Conreth" no me pareció ni un poco creíble. Con Dharani me pasó algo similar, no encontré nada muy destacable en ella, pero me agradó su forma de relacionarse con los demás, en especial con Jisoo. Quizá el personaje que más divertido se me hizo fue Hanlu, me gustó su personalidad y el cómo se llevó con Ter. Creo que ellos fueron los que sí tuvieron química. Si bien el personaje me fue indiferente, me gustó la forma en que decidieron presentar a Bian y el cómo su historia luego fue conocida por el resto.
Voy a ser super honesta, escuché gran parte del libro, entonces me perdí un poco con la trama y el ir y venir. Pues la mayor parte del tiempo se sintió un poco aleatorio el cómo iban de un lado a otro, el tema de las profecías y todo eso. No me pareció una trama que se fuera construyendo de forma lógica ni que la sucesión de eventos lo fuera la mayor parte del tiempo. Muchas veces ya ni siquiera sabía por qué los personajes estaban donde estaban y varias cosas se sintieron convenientes. De hecho, en un punto todo lo sentí caótico y desordenado, por lo que ni siquiera intenté entender y solo me dejé llevar.
El worldbuilding estuvo bien, la verdad no distinguí mucho entre los lugares a los que fueron ni las distintas dinastías. Salvo al inicio cuando llegaban a un lugar y se ponían a describirme todo, el resto del tiempo no diferenciaba entre los distintos lugares (lo mismo me pasó con las voces de los pesonajes, a veces se confundían entre sí). Eso sí, me gustó mucho el tema de las máscaras de aves de los príncipes, quizá era un detalle, pero lo encontré un buen toque. Me pasó como con Héroes de cobre que la magia solo existía porque sí y acá siguió siendo un poco así, pero sí que le dieron un poco más de estructura, como el tema de los tatuajes y la conexión con los autómatas. De nuevo, no me fascinó, pero estuvo bien y fue un gran progreso con respecto al libro anterior.
Seda blanca, fuego malva es un libro entretenido, aunque demasiado largo, con personajes interesante y varios giros. Si bien funciona como autoconclusivo, dejó abierto el final para más entregas.