La eternidad rotativa puede parecer atroz al espectador; es satisfactoria para sus individuos. Libres de malas noticias y de enfermedades, viven siempre como si fuera la primera vez, sin recordar las anteriores.
__ Cogí este libro de casualidad en el Club de los Libros Libres porque vi que el prólogo era de Borges y me pareció interesante. Es una obra que constantemente mantiene una especie de velo ilusorio y delirante. La trama al final me parece espectacular, sin embargo, mi problema está en cómo se ha ejecutado. Hay frases demasiado largas y con palabras pedantes que me parecen innecesarias. Son varias las veces que he tenido que buscar palabras que no he escuchado en mi vida y eso dificultaba un poco mi experiencia de la lectura. Es más, parece que el autor nos la quiere complicar -ello resulta incongruente teniendo en cuenta que es el diario de un fugitivo y que no se va a poner a decir semejantes adjetivos y sustantivos barrocos-. Aún así, el final me parece muy bueno; se puede resumir en lo siguiente. Un amor perdido eternamente por culpa de un invento maligno y ,el mayor acto de amor posible, dar tu vida a esa eternidad para poder estar con el amor de tu vida por siempre. Este aspecto es el que más me ha conmovido y el que sin duda me hubiese gustado que se hubiera profundizado.
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¿Hasta dónde estamos dispuestas a llegar por amor? ¿Justifica el amor llegar a los límites del genio sacrificando, incluso, vidas? ¿Vale la pena la eternidad en un loop infinito a causa del amor? Es interesante como pueden tratarse estos temas en una novela de ciencia ficción. Y que la ejecución salga tan bien y se sienta tan fresca y vibrante aunque se haya escrito en 1940.
La invención de Morel, de Adolfo Bioy Casares, nos trae la historia de un prófugo que se exilia en una isla supuestamente abandonada y con algunas construcciones, vestigios de antiguos ocupantes. Pronto descubrirá que la situación no es tal y que no está solo; que la isla se ocupa de vez en cuando por personas con conductas extrañas que hablan de fantasmas. Entre ellos hay un científico y una mujer cuya belleza e indiferencia lo arrastrará, casi, a la locura.
Esta es la obra mas famosa, según lo que encontré, de Bioy Casares, quien resulta ser un gran amigo de Jorge Luis Borges (autor del prólogo de este libro). Resulta que la prosa de Bioy me pareció borgiana en el sentido de la exquisites del uso de las palabras y, a veces, en lo intrincado de alguna frases en las que me perdí. Sin embargo, el autor logra construir una trama sin desperdicio, de una imaginación que sobresale y que guía al lector por una aventura entretenida y con fondo, con espacio para preguntas sobre el amor, el genio, la moral, la ética, la superficialidad, entre otras cosas.
Esta novela inspiró la serie Lost (que no he visto) y también me recordó a la película La isla siniestra. Con esta última, tiene en común que transmite esa sensación de que nada es lo que parece ser para descubrir, poco a poco, sin prisas, pero puntualmente, lo que realmente está pasando en la isla y su impactante final donde las imágenes tienen un gran peso. Muy recomendable.