Muerte sin fin. Mort sans fin. José Gorostiza. Comisión Nacional de cultura. Dirección General de Publicaciones. Conmemorativa. Édition du 70éme anniversaire. Tapa blanda ("PAPERBACK").
Publicó únicamente cuatro libros: el primero, Canciones para cantar en las barcas (1925), se caracteriza por la pureza de su línea y delicadeza de su lirismo. La interrelación de estos elementos le permitió escribir poemas aparentemente simples, pero sumamente complejos en su significación y lirismo.
Después de catorce años, durante los cuales sus poemas permanecieron inéditos o dispersos en revistas y antologías, apareció Muerte sin fin (1939), uno de los más importantes poemas largos escritos en español; en éste, los versos dejan la simplicidad y, sin abandonar el diálogo entre vida común y expresión exacta, se sumergen en una búsqueda poética exhaustiva del ser, en el mundo y en la muerte.
En 1964 apareció Poesía, libro en el que reúne las obras anteriores, además de poemas y fragmentos bajo el título "Del poema frustrado", y el ensayo "Notas sobre poesía", que había pronunciado como discurso de ingreso en la Academia de la Lengua. En 1969 publicó un volumen de Prosa.
Un poema largo complicado de entender. Vendrán mas lecturas del texto, y sobre el poema en si, pues aun me quedan muchas dudas, (que he ido respondiendo). Que es la forma? la vida y la muerte, el vaso de agua, Dios y el diablo, la materia. Y a pesar de sus simbolismos complicados, Muerte sin fin es de esas lecturas que te mueven, que te elevan, y que te estrellan contra el piso.
Muerte Sin Fin de José Gorostiza es un poema cargado de metáforas que comienza a partir del concepto del agua en un vaso, esto se podría comparar como el hombre moldeándose, reflejándose o descubriendo aquel vaso que representa a Dios.
Este poema es un mensaje claro de la incógnita sobre la existencia de Dios, y más adelante sobre su destrucción. De alguna forma deja preguntas incoherentes para que uno mismo se las replantee y saque su propia opinión.
A mi parecer creo que todos en algún punto nos preguntamos sobre la existencia de Dios, y si es un ser tan poderoso como para crear universos y seres humanos. En este caso, el autor lo representa de una forma poética, no critica, sino un tipo de replanteamiento que se hace así mismo y que él mismo nos invita a formar parte.
No entendí como la mitad de sus metáforas y por momentos me cuestioné qué tan bien hablo español, pero hubo un puñado de versos que descubrí para difícilmente olvidar. Sin saber de poesía me quedó claro que este un trabajo excepcional.
Muerte sin fin es un poema largo y críptico. Apenas he entendido nada, ya que está lleno de metáforas muy herméticas e incluso indescifrables, pero eso no le quita potencia visual a sus imágenes. El autor, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, posee un impresionante dominio del lenguaje (lo he tenido que leer con el diccionario al lado, porque emplea muchos arcaísmos y botanismos y he llegado a dudar del verdadero significado de palabras que pensaba conocer). Es un poema bonito, complejo y casi metafísico, pues filosofa acerca de la existencia. Identifica el agua como la materia, tal vez el "alma", y el vaso como símbolo de "lo que da forma". Profundiza en esa "forma", pero esa forma no es suficiente para contener el alma y siempre decae en muerte. O esto al menos es la breve (y muy probablemente errónea) sinopsis-interpretación que he podido sacar.
¡Oh inteligencia, soledad en llamas, que todo lo concibe sin crearlo!
«[...] en el minuto mismo del quebranto, cuando los peces todos que en cautelosas órbitas discurren como estrellas de escamas, diminutas, por la entumida noche submarina, cuando los peces todos [...] deshacen su camino hacia las algas.»
Muerte sin fin es deslumbre sin fin. Perpetuidad en el descubrimiento que me obligará a ir editando esta reseña conforme avancen las re-lecturas del poema y de las notas explicativas. Por lo pronto alabaré lo diáfano de sus imágenes. La forma es exquisita y viva. Como un vaso de agua, viva. Como los animales que reptan a sus madrigueras y como las plantas que se esconden en las raíces en la oscuridad de lo profundo. Obscuro, críptico, cuasi inaccesible en su fondo. De no ser por la forma probablemente no llegaríamos a oler sus intenciones. Por mi parte y por casualidades de la vida, me ha hecho pensar en la autenticidad de la vida. En la búsqueda del ser. En el tiempo, en el ser y el tiempo y el Dasein Heideggeriano ¿No parece un eterno retorno hacia la muerte, hacia la nada, zur das Nichts? No lo sé, pero en el poema siento una lidia entre trascendencia e inmanencia que a un momento termina en la muerte nada y a otro en si inicio nos recuerda a la selva oscura Dantesca y al infernal final. Para constantemente hacernos pensar en San Juan de la Cruz: “Su origen no lo sé pues no lo tiene mas sé que todo origen de ella viene aunque es de noche … Su claridad nunca es oscurecida” Como tan oportunamente explica el prólogo de David Huerta. La edición es una joya en sus prólogos, lustración , presentaciones y notas explicativas, particularmente el texto En la red de cristal de Arturo Cantú y que aún tengo pendiente por concluir.
"Mas nada ocurre, no, sólo este sueño desorbitado que se mira a sí mismo en plena marcha; presume, pues, su término inminente y adereza en el acto el plan de su fatiga, su justa vacación, su domingo de gracia allá en el campo, al fresco albor de las camisas flojas. ¡Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla, se regala en el ánimo para gustar la miel de sus vigilias! Pero el ritmo es su norma, el solo paso, la sola marcha en círculo, sin ojos; así, aun de su cansancio, extrae ¡hop! largas cintas de cintas de sorpresas que en un constante perecer enérgico, en un morir absorto, arrasan sin cesar su bella fábrica hasta que —hijo de su misma muerte, gestado en la aridez de sus escombros— siente que su fatiga se fatiga, se erige a descansar de su descanso y sueña que su sueño se repite, irresponsable, eterno, muerte sin fin de una obstinada muerte, sueño de garza anochecido a plomo que cambia sí de pie, mas no de sueño, que cambia sí la imagen, mas no la doncellez de su osadía ¡oh inteligencia, soledad en llamas! que lo consume todo hasta el silencio, sí, como una semilla enamorada que pudiera soñarse germinando, probar en el rencor de la molécula el salto de las ramas que aprisiona y el gusto de su fruta prohibida, ay, sin hollar, semilla casta, sus propios impasibles tegumentos."
Es la primera vez que lo leo. Me tardé como una semana pero fue una delicia demorarme en cada parte. Creo que se necesita tener alguna noción de filosofía para aventurarse solo, si no, creo que es necesario acompañar la lectura con algún comentarista. Pero es una maravilla, un artificio del entendimiento que tiene riqueza en el concepto pero además estuvo cuidado en su musicalidad. Entiendo por qué lo comparan con el Primero Sueño de Juana aunque el tema es distinto. Gorostiza va del tiempo de la eternidad a la experiencia de la criatura y termina en la muerte toda y culmina en la muerte propia. Va cambiando los planteamientos de esta realidad permanente perecedera y es una reflexión que va desde la metafísica, la epistemología y la erótica alrededor de un hecho originario de toda la experiencia (la muerte). Por otro lado, el viaje de Juana tiene un registro epistemológico/iniciático sobre la posibilidad limitada del conocimiento desde el lado humano. Ambos son un milagro y es un disfrute para el entendimiento regocijarse entre los conceptos y la musicalidad de los versos. Lo recomiendo ampliamente. Me hizo muy feliz.
Abarca melancolía, rastros de Dios, cosas pequeñas que pueden significar muchas cosas, como la "Elegía" que dice "A veces me dan ganas de llorar, / pero las suple el mar". Ese pequeño poema da para un significado muy grande. No puedo dejar de pensar en las "Canciones para Cantar en las Barcas", que encuentro esa ausencia del amor, o de la amada, que es algo que va un poco distinto a lo que hacía Pellicer.
Povera l’acqua, ahi, lei che non ha nulla, ahi, amore, e si affoga, ahi, in un bicchiere d’acqua.
Poemetto piuttosto complesso che sicuramente dovrò riprendere in mano in un periodo post-esami. Ma a una prima lettura mi ha colpito molto la coesistenza di immagini e vocabolario colto, con metafore poetiche semplici e immediate.
¡Tan, tan! ¿Quién es? Es el Diablo, ay, una ciega alegría, un hambre de consumir el aire que se respira, la boca, el ojo, la mano; estas pungentes cosquillas de disfrutarnos enteros en un solo golpe de risa, ay, esta muerte insultante, procaz, que nos asesina a distancia, desde el gusto que tomamos en morirla, por una taza de té, por una apenas caricia.
"espejo ególatra que se absorbe a sí mismo contemplánddose."
Ni idea de quién era Gorostiza antes de encontrar este libro y me encontré con uno de los mejores poemarios en español que he leído. El titular poema de Muerte Sin Fin es una obra maestra.
“Desde mis ojos insomnes Mi muerte me está acechando, Me acecha, sí, me enamora Con su ojo lánguido. ¡Anda, putilla del rubor helado, anda, vámonos al diablo!”