Lena Polzicoff huye a Canadá después de cometer un acto inaudito: arrojar vidrio molido dentro de un frasco de mayonesa, en el restaurante neoyorkino donde trabajaba. Su fuga hacia un futuro incierto comenzó en un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe, adonde décadas atrás habían arribado sus abuelos rusos. Buscando ganarse la vida, Lena encuentra personajes que sobrellevan sus propios exilios: una mexicana devota de los muertos; un irlandés ciego que busca señoritas que le cuenten historias para niños; un francés que adiestra cerdos; un escocés del que finalmente se enamora. Todos comparten un mismo desamparo, porque a fin de cuentas, ¿quién sabe cuál es su lugar en el mundo?