Según encontré en Google, la autora fue un fenómeno juvenil en su época, y comenzó editando sus propios libros antes de firmar con una editorial.
También según leí, sus libros se parecen un poco a lo que es el estilo ahora de Amalia Andrade.
Sólo que es poesía.
Este libro llegó a mis manos a través de un intercambio, simplemente porque llamó mi atención y valió mucho la pena.
No existen las coincidencias, sólo lo inevitable.
A pesar de su sencillez, me encantó todo de él: los colores usados en las hojas, la letra, los espacios y, por supuesto, los poemas.
Acabé un taco de post-its en él.
El libro es de los 90s, así que me sorprendió encontrarlo acá. La autora sigue escribiendo y tiene página en Facebook.
Fue bastante refrescante, y alegró un día muy pesado.