Una novela plagada de erotismo y suspenso, acerca del delito, el deseo, el hastío y las búsquedas de supervivencia al filo de la ley. Reedición de una de las primeras novelas de Sergio Olguín (después de su libro de cuentos y de su novela Lanús), que condensa futuras obsesiones y temas de su obra y que contribuyó a cimentar su figura de autor de culto y, a la vez, popular. Con influencias de sus admirados Boris Vian y Simenon, la historia plantea un triángulo amoroso de cuatro lados que tiene como escenario las aulas de la facultad de Filosofía y Letras , donde Marcela decide retomar sus estudios al cumplir veintisiete años. Ahí se reencuentra con un viejo amor, Santiago, enérgico periodista cultural; también conoce a Lucrecia, una pragmática profesora que aún recuerda sus tiempos de estudiante; y a Ramiro, un poeta vital. Por otro lado, Simone (el padre de Marcela) y Pajarito, un desconocido entrañable, inician una delirante sociedad delictiva luego de encontrarse por azar en una plaza porteña. Las dos historias confluyen en una misma aventura plena de humor, erotismo y suspenso, escrita con irreverencia y habilidad.
Sergio Olguín nació en Buenos Aires en 1967 y estudió Letras en la universidad de esa ciudad. Trabaja como periodista desde 1984. Fundó la revista V de Vian, y fue cofundador y el primer director de la revista de cine El Amante. Ha colaborado en los diarios Página/12, La Nación y El País (Montevideo). Es jefe de redacción de la revista Lamujerdemivida y responsable de cultura del diario Crítica de la Argentina. Editó, entre otras, las antologías Los mejores cuentos argentinos (1999), La selección argentina (2000), Cross a la mandíbula (2000)y Escritos con sangre (2003). En 1998 publicó el libro de cuentos Las griegas (Vian Ediciones) y en 2002 su primera novela, Lanús, reeditada en España en 2008 (Andanzas 647). Le siguieron Filo (2003, Tusquets Editores Argentina) y las narraciones juveniles El equipo de los sueños (2004) y Springfield (2007), traducidas al alemán, francés e italiano. Oscura monótona sangre mereció el V Premio Tusquets Editores de Novela, según el jurado, por la magnífica resolución de una trama de obsesión y doble moral, de pasión y conflicto social, en la que se ve envuelto el protagonista, un hombre dispuesto a traspasar todos los límites por una relación inconfesable.
Filo es una de las primeras novelas del autor y a mi me pareció perfectamente entretenida y bien escrita, por momentos con elementos de trama absurda. Pero una de las cosas que la vuelven más cercana a mi es ese ambiente de la facultad de Filosofía y Letras de la UBA "Puan" que fue un ambiente conocido a mis 20 (en mi caso, la facultad de Sociales, prima de "Filo" los hippies de la Academia) Jorge y Marcela son padre e hija inconformes con sus vidas y cada obstáculo lo tomarán como la adrenalina necesaria para salir de esa insatisfacción contra la que se rebelan, encontrarán gente nueva y se reencontrarán con otra del pasado para acabar todos enmarañados. Jorge es despedido de un trabajo que nunca deseó, por otro lado Marcela decide retomar la facultad y ahí se encontrará con un "casi algo", Santiago, quien a su vez también se reencontrará con una ex novia ahora devenida en su profesora. Como no va a gustar una novela donde los diálogos transcurren entre cursado de prácticos y teóricos, la famosa fotocopiadora y los ya legendarios bares como "boquitas pintadas" "Sócrates" y "Platon". Cómo plus, el personaje de Santiago se convierte en crítico literario que odia la literatura argentina regalándonos ironías, palitos y un montón de cosas más que no las cuento para que si leen la novela, las disfruten. Eso si, si no leen la novela igual acá les va un consejo: la gente de Filo está bien para salir a tomar una cerveza y nada más, pero lo que nunca le vamos a poder objetar es que viven una vida común.
Desde la contrapa y la cubierta de la reedición de Alfaguara se la presenta como una novela erótica, pero en mi opinión es una novela policial con algunas escenas de sexo.
La primera parte están dividida en dos historias que se van intercalando. Una es la de unos personajes que regresan a la facultad de filosofía y letras luego de haber abandonado años atrás. Por esta historia compré el libro, me daba curiosidad leer sobre una facultad tan mentada: Puan. ¡Pero la segunda historia es mucho mejor! Un hombre que a pocos años de jubilarse lo echan de la fábrica donde trabajaba y decide no decir nada en su casa, sigue saliendo todas las mañanas con la vianda que le prepara la esposa y termina convirtiéndose en ladrón para seguir llevando plata a la casa cada mes. Las dos historias arrancan con más o menos un año de defasaje pero al final de la parte uno se encuentran. En la parte dos todos los frentes que el autor fue abriendo se van cerrando y calzando de forma milimétrica. Lo único que me quedó suelto es el personaje de Julián, un joven aprendiz de hacker cuyas habilidades no terminan teniendo ninguna participación en la resolución final.
Soy seguidora de Olguin, y si bien "Filo" mantiene su estilo cercano, cálido y, por momentos, atrapante, no es lo más logrado de su producción. Para tener una cabal idea de este autor, recomiendo su trilogia de Verónica Rosenthal : "La fragilidad de los cuerpos", "Las extranjeras" y "No hay amores felices", en ese orden