"El viejo maestre se limitó a sonreír.
—Me gusta la sensación de la lluvia en la cara. Es como si fueran lágrimas. Si no te importa, me quedaré un rato más. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lloré."
"Lo que oyes no es el miedo —le respondió el anciano—. Es el sonido de la pena, y para eso no hay pócimas. Deja que las lágrimas sigan su curso, Sam. No se puede contener la marea con un muro."
"Cuando caen las nieves y soplan los vientos fríos, el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive. Y ella no tenía manada. Habían matado a su manada."
"En el juego de tronos, hasta las piezas más humildes pueden tener voluntad propia. A veces se niegan a ejecutar los movimientos que se habían planeado para ellas. Recuérdalo bien, Alayne: es una lección que Cersei Lannister no ha aprendido aún."
"He esperado mucho; ahora, que espere él. He esperado la mitad de mi vida."
"De noche, el príncipe tocaba su arpa plateada y la hacía llorar. Cuando se lo presentaron, Cersei estuvo a punto de ahogarse en la profundidad de sus tristes ojos violetas."
"Mía es la fuerza del mar, una fuerza contra la que Ojo de Cuervo no puede hacer nada. Las olas rompen contra la montaña, sí, pero siguen llegando una tras otra, y al final, donde se alzaba la montaña no quedan más que guijarros. Y, en poco tiempo, hasta los guijarros se ven arrastrados para yacer eternamente."
"El amor no tiene nada de vergonzoso, y si los septones os dicen que sí, es que vuestros siete dioses son unos demonios."