Primera vida de santos que leo, y he empezado fuerte (aunque también entiendo que es un buen sitio por el que empezar).
Santa Teresa del Niño Jesús se la Santa Faz no conoció el pecado mortal. Partiendo de ahí, una se hace a la idea la pureza de su corazón y su capacidad para darle victoria a Jesús en su corazón. Ella se hacía pequeña en cada situación —por pequeña que fuera, en lo cotidiano— para dejar que Él se hiciera grande.
Tuvo una habilidad maravillosa para contar su vida (me parece que escribe muy bien y que era muy inteligente), y que supo volcar su inocencia en sus escritos, transmitiendo su forma de observar el mundo desde la óptica de una niña.
Sin embargo, su historia me ha resultado abrumadora. A veces se me ha hecho un poco cuesta arriba porque me comparaba con ella, con sus ocurrencias claramente inspiradas por el Espíritu Santo y lo lejos que estoy de encontrarme a su altura. En ocasiones también se me ha hecho un poco repetitiva, aunque nadie puede negar la infinita variedad de metáforas que ha encontrado para describir sus luchas espirituales.
Si bien es un poco cursi, tiene algunas nociones preciosas. Me maravilla la humildad de esta gran santa y cómo fue perfeccionando su alma en pequeños gestos cotidianos de amor. Qué vida más bonita y qué entrada a la vida eterna más impresionante.
"Dios no puede inspirar deseos irrealizables; por lo tanto, a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a la santidad."
Rezaría a Santa Teresa del Niño Jesús sin dudarlo, pero leerla se me ha hecho difícil porque me ha resultado cursi. Este libro no es para mí pero seguro que a otros les puede resultar muy valioso. Aún así me ha gustado leerlo.