Born in Buenos Aires to Russian parents who had fled Europe and the Nazi Holocaust, Alejandra Pizarnik was destined for literary greatness as well as an early death. She died from an ostensibly self-administered overdose of barbiturates on 25 September 1972. A few words scribbled on a slate that same month, reiterating her desire to go nowhere "but to the bottom," sum up her lifelong aspiration as a human being and as a writer. The compulsion to head for the "bottom" or "abyss" points to her desire to surrender to nothingness in an ultimate experience of ecstasy and poetic fulfillment in which life and art would be fused, albeit at her own risk. "Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo" (If I could only live in nothing but ecstasy, making the body of the poem with my body).
“Quiere decir, pero siento lo que ella es. Encuentra que es muerte amor si bien todo, sin amor, le es ofensa. No sabe por qué no calla puesto que su amor la vuelve inocente. Dueña del crepúsculo, tañe los espejos de los pronombres. Cada palabra que escribo me restituye a la ausencia por la que escribo lo que no escribiría si te dejara venir aquí. Me atengo al poema. El poema me lleva a los confines, lejos de las casas de los vivos. ¿Y por dónde andaré cuando me vaya y no vuelva? Y nadie comprende. Toda mi vida te espera. Y sin embargo busco la noche del poema. Solamente pienso en tu cuerpo pero rehago el cuerpo de mi poema como quien trata de curarse una herida. Y nadie me comprende. Yo sé que la vida, que el amor, deben cambiar. Esto que dice mi máscara sobre el animal que soy, alude penosamente a una alianza entre las palabras y las sombras. De donde se deriva un estado de terror que niega el orden de los humanos”.
Querida Alejandra pizarnik; siempre siempre serás eterna. Estarás siempre aquí, en este mundo, en tus palabras, en tus voces, en tus jardines. Leer sus obras es como adentrarse en un pozo oscuro sin entrada ni salida. Fue una verdadera poeta, una verdadera vidente ❤️🩹
Conozco a esta autora desde mi adolescencia. Me gustó mucho cuando la leí por primera vez porque me sentí muy identificada con su soledad, su miedo y su dolor. Qué mejor edad para toparse con sus obras que en el momento más complejo del ser humano: la adolescencia. Si bien disfruté de algunas de sus poesías entre los quince y dieciséis años, no volví a leerla hasta mucho después, buscando algunas de ellas en la web. Luego, hace un tiempito atrás, encontré este libro que deseaba tener desde hacía meses. La verdad es que esta edición deja bastante que desear pero, básicamente, cumple con su objetivo: recopilar la mayoría de las obras de Alejandra, tanto en prosa como de poesía, excepto, como se cuenta en las primeras páginas en una nota de edición, el primer libro titulado La tierra más ajena, el cual no es incluido porque la autora renegaba de él. El resto de los libros poéticos de Pizarnik, que sí son incluidos aquí, los disfruté muchísimo, y los llené de post-it. Los temas, generalmente, se repiten: la muerte, la infancia, la noche, el dolor, las cenizas, el silencio, la sangre, el nombre, las lilas, las sombras. Ellos son los tópicos con los que Pizarnik trabajaba, y por más que se vuelvan repetitivos, no dejan de causar unos efectos tan fuertes en los lectores que es casi imposible no sentirse atravesado por sus propios sentimientos, por su propia angustia, su pena y sus tormentos. Luego de finalizadas las obras de poesía, me encontré leyendo su única obra teatral titulada Los poseídos entre lilas, que cuenta con un único acto, pero que es suficiente para hacer lograr tanto la risa, como la aflicción y la reflexión del lector. Siempre disfruté de las obras teatrales y Los poseídos... no fue la excepción. Es maravillosa. Encontré en ella parte de sus poesías, así que me arriesgo a pensar que la escribió mucho antes y que sólo tomó de ella fragmentos poéticos que completaron sus libros de lírica. Luego de esa genialidad de la literatura dramática me encontré con un libro insufrible, y me cuesta creer que haya salido de una mano y una mente tan prodigiosa. Se llama La bucanera de pernanbuco o Hilda la polígrafa, y son varios escritos en prosa que terminan volviéndose casi imposibles de descifrar. Aquí Alejandra juega con las palabras y los sentidos, lo que no está mal, pero se repite y, a mí entender, se pierde la significación de los elementos. Otra vez me aventuro a pensar que en estos escritos la autora se encontraba bajo la influencia de algún medicamento, y por ello hace uso de malas palabras que repite desde principio a fin, como la referencia a relaciones sexuales, de manera irritante. En el último cuarto de libro se encuentra la Prosa selecta, la cual incluye comentarios de libros (Cortázar, Silvina Ocampo, André Breton y Antonin Artaud) y algunos artículos sobre el poeta y el poema, y el poeta y su lector. Todos con extraordinarias reflexiones de una autora que tenía un profundo sentido de las letras. También, dentro de esta segunda selección de sus escritos se halla La condesa sangrienta, que comenzó siendo una reseña para una obra literaria y terminó convirtiéndose en una increíble obra, que se adentra en el extraordinario género gótico. Si este libro no se lleva cinco estrellas es, primero por ese libro que me puso los pelos de punta y, segundo, porque la edición no es de las mejores que existen. Lo que aún así me parece una injusticia.
Porque tarde tanto en leerte, que lindo fue, que fuerte, que intenso, que hermoso y que doloroso sentir como alguien sufría tanto vivir, o no, quizás fue tu manera y como no respetarla, gracias por pasar por este mundo Alejandra y dejarnos un poco de tu arte
(3.5 ⭐️) se me hizo pesada de cierta manera la prosa, y la poesía también. peca de los temas recurrentes que tenemos muchos poetas en nuestros poemas, pero casi de un nivel excesivo (ej: infancia, lilas, la noche, el silencio, su voz, el miedo (*). LO ENTIENDO. leyendo al azar o sin analizar de más lo que se nos está planteando resultan un poco como un pesar pero cuando uno se para a pensar o decide leer con intención está bueno y podemos llegar a ahondar en qué son esos conceptos más allá de la anáfora, qué representan para ella, qué son para el lector, vamos a encontrar un sentido? se nos va a presentar una personificación de ellos?. (*) poniendo el foco en el Miedo planteado por ella en sus poemas es que me adentro en la comparación de su escritura (o su ser) con kafka, desde como ambos adoptan y hablan tan específicamente del concepto del “Miedo” hasta que ambos han hecho su carta o poema al padre. encuentro en ambos una similitud en cómo se llevan a si mismos y lo que sienten con respecto a uno y a otras personas de su entorno. con respecto a la prosa, me encuentro un poco estancada; no es su narración, puesto que esta encuentra mi fascinación al usar el hipérbaton o simplemente elegir frases de maneras que quizá no cualquiera haría; sino que en ciertos momentos simplemente me aburría. sin embargo, dentro de su poesía pude encontrarme a mi misma (y a otros autores) y creo que es eso lo más valioso que hay dentro de esta recopilación. tiene un manejo de los conceptos que resulta tan simple que se cree complicado, y eso está bueno. quizá es mucho contenido parecido entre sí como para leer en poco tiempo, pero de todas maneras tenía la necesidad de seguir leyendo, así que claramente malo no es.
Dios mio. Que denso todo. Quiza leer un buen poema aislado sea lindo, pero una compilación de todo junto fue insoportable. Ni hablar de la prosa de lo cual no rescaté casi nada. Algunos poemas eran maravillosos eso si, pero la mayoria no me eran nada nuevo ni interesante. Agradezco haberlo leido prestado y no comprado