Releyendo, creo que este libro no merecía un lector tan malo como yo.
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Ay ay ay, me ha parecido un libro nuevo.
Que riqueza de lenguaje y derroche de imaginación de Benet para meter al lector en su Región, ese territorio ignoto a caballo entre lo fantástico y lo siniestro. Para los no iniciados, indicar que Región es el territorio en que se ubican la mayoría de sus novelas, una zona imaginaria al estilo Yoknapatapawpha de Faulkner, o Santa María de Onetti, o el mismo Macondo de García Márquez. Región no desmerece con ninguno de esos territorios por más grandes que sean sus autores.
Tremendo también el esfuerzo que debes realizar para seguir los pasos de la historia: fragmentada, con continuos saltos temporales, con un lenguaje por momentos culto y sin una sola concesión al lector, no va dirigido a un público cualquiera, creo que nunca buscó un público mayoritario, exige cierta concentración. ¿Vale la pena el esfuerzo? Desde luego. Resulta incuestionable la influencia de Faulkner en la obra de Benet, se percibe rápidamente. A su vez, luego Benet influye en casi todos los grandes escritores españoles de mitad y final del siglo pasado, el más significativo tal vez sea Javier Marías y esa prosa tan detallista e íntima, poco diálogo etc… esa es la herencia que Benet le dejó y que él siempre le agradeció públicamente.
Leí este libro hace años y no lo disfruté nada, lo terminé como regañado. Le percibía la calidad, pero no me veía yo con paciencia ni fuerza suficiente para sacarle partido. La lectura de ahora ha sido totalmente distinta, lo he simultaneado con otras lecturas y ha marchado la cosa: si estaba cansado dejaba de lado Volverás a Región; si no estaba de ánimo o con la atención que requiere esta obra me iba al otro libro; si estaba fresco, me ponía a tope a disfrutarlo sin límite. Resultado, fantástico, creo que es el libro más exigente de Benet, pero también creo que es el mejor de los que le llevo leídos.
"El hombre es una pieza de arqueología; en tiempos de mi padre se creía que era posible redimirse de su esclavitud y liberarle de la explotación por sus semejantes; y todo eso ha venido a parar en que ya nadie explota, pero todos somos explotados, por el estado, por la religión, por el bien común, por lo que sea y contra lo que nadie puede luchar de forma que lejos de suprimir la explotación lo que se ha hecho es transformarla en cosa invulnerable y sacramental" Guauuuu..
Si alguien lo comienza y al tiempo lo abandona también es entendible ya que por más que insista aquí, no se sabe de lo que se trata hasta que no arrancas. A veces usa largos párrafos, paréntesis, guiones, varios desdoblamientos de la historia presente-pasado lejano, pasado próximo (al estilo Faulkner, de nuevo él). Pero toda esa exigencia también provoca el efecto de que te hace no parar de darle vueltas durante su lectura aun cuando cierras el libro, o momentos antes en que estás continuamente deseando retomarlo.
Por cierto, hay historia de fondo, no es uno de esos libros que aparte de la forma no cuentan nada. Hay un argumento, que una vez recompuesto el puzle, deja un mensaje duradero.
"Nunca he comprendido por qué el amor llega tan tarde a la cita con la persona y por qué, se complace tantas veces en destruir de un manotazo insolente y extemporáneo toda una organización anterior. Debe ser porque el proceso previsto por la naturaleza antepone el amor al deseo sexual, por lo mismo que ese guiso que no ha sido salado cuando estaba al fuego no entregará su sabor cabal por mucha sal que se le eche en el plato"