El presente libro reúne en sus paginas algunas anécdotas medicas dignas de contarse, como la de llamar al pediatra pederasta, o la de confundir una biopsia con una autopsia. O ir al dentista con "pedorrea" en vez de piorrea. Su procedencia es muy muchas las ha vivido el propio autor en el curso de veinticinco anos de ejercicio profesional; otras, se las han contado colegas durante divertidas tertulias a han sido recopiladas de los escasos anecdotarios que se han publicado. En cualquier caso, créanselas todas sin excepción; la realidad es muchas veces mas divertida que la ficción.
Un libro que vale la pena leer, si bien en ocasiones el Autor se va por las ramas, también es cierto que como Médico he disfrutado muchísimo su lectura, con carcajadas en algunas ocasiones, sorpresa en otras pero siempre con una sonrisa en los labios al sentirme identificado con más de una de las situaciones aqui presentadas. Si usted no es médico, le recomiendo que lo lea para que se asome a ese a veces tan misterioso, místico, incomprendido y desconocido pero profundamente humano mundo médico. Descubra las multiples e infinitas facetas de la relación medico paciente que al final es de lo que se trata, de la confianza desarrollada entre dos desconocidos, uno que necesita de ayuda y el otro cuyo único fin(la mayor parte de las veces, hay que decirlo) es simplemente ayudar.
Libro muy entretenido si eres parte del ámbito sanitario, quizá alguien ajeno al ambiente no lo disfrute tanto aunque haya algunas cosas que pueda entender, pero es el trabajo en el hospital/centro de salud lo que da la perspectiva de encontrarse personas de este tipo. (Yo soy aún estudiante pero algún personaje si que me he encontrado jeje)
Sin embargo, ahora mismo, muy desactualizado, es obvio, un libro del 2000 y que cuenta las anécdotas de un doctor y su recorrido en más de 40 años (creo que es) de trabajo. Sin embargo, aún se siguen repitiendo algunos patrones del propio libro en la actualidad.
Tercera colección de anécdotas médicas que publica este hombre. Las dos primeras fueron Historias curiosas de la Medicina y Más historias curiosas de la medicina. En esta última, al autor se le van agotando un poco las ideas, lo que se nota en que cita algunos de sus textos ya publicados, como el cuento de José, el niño con SIDA, o la historia del ojo de Horus, tradición de los médicos egipcios que se sigue usando hogaño, y que él mismo dice que ya ha aparecido en Historias curiosas de la medicina. Por lo demás, abundan las anécdotas en las que los pacientes confunden los nombres médicos, casi todas ellas del estilo de “en mi primer embarazo se me encajó el féretro (feto) y ahora en el segundo me han tenido que hacer la necesaria (cesárea)” Por cierto, que la palabra cesárea, como tantas otras, proviene del latín, y es una deformación de cisura, corte, como la cesura que dividía los versos romances y hacía que parecieran asonantes en los pares. No es porque se la hicieran a la madre de Julio César. No es el mejor libro de este señor, pero es entretenido para los que disfrutamos con estos temas. Por cierto, cada vez hay menos anécdotas y más reflexiones. El próximo libro debería intitularse Más reflexiones acerca de aún más historias curiosas de la medicina. Una de las cosas que me ha sorprendido, y mucho, es su sobria exposición acerca de por qué recela de ciertos miembros de ciertos grupos raciales/socioculturales, ya que en muchos más casos de lo que sería deseable, no sólo no aceptan las normas de la sociedad que les cobija, sino que intentan aprovecharse de ellas en beneficio propio. (Ejemplos de los robos y de la hoguera con puchero en plena sala de espera). Está bien, pero no llega al nivel de los anteriores.