Entroncado con una familia de ilustre tradición cultural, Jesús Franco supone una figura absolutamente anómala en la historia del cine español. Tanto por llamativas cuestiones estéticas (su obra aborda una serie de géneros, sobre todo el fantástico y el policiaco, desde planteamientos muy personales, con progresivo hincapié en el erotismo) cuanto por inauditos factores industriales (su filmografía roza la cifra récord de doscientos largometrajes, y se ha desarrollado en diversos países europeos a lo largo de cincuenta años). Justifica, pues, como ningún otro cineasta español el calificativo “de culto”. Carlos Aguilar, premiado historiador cinematográfico y novelista, aborda tan insólito caso mediante un minucioso ensayo que aúna la crónica histórico-biográfica con la valoración cinéfila, incluyendo la glosa de profesionales vinculados en particular con el cine de Franco, no menos “de culto” (la actriz Soledad Miranda, el actor Howard Vernon, el productor Harry Alan Towers, etc.).
Desde la adolescencia es un gran cinéfilo y lector omnívoro, y mientras cursa sus primeros estudios escribe de modo autodidacta tanto relatos como textos sobre cine, que lógicamente no llegan a publicarse. En 1976 inicia sus estudios de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, y en 1978 empieza a publicar dentro del mundo de los fanzines, tanto en España como en Francia. Así, en 1980 edita el primer fanzine español de cine fantástico, Morpho , del cual aparecen cuatro números. La repercusión obtenida por Morpho motiva que en 1982, mientras estudia Cine en el madrileño Taller de Artes Imaginarias, reciba dos ofertas profesionales, una de Barcelona para escribir en ciertas revistas, y otra en Madrid para colaborar en el Festival de Cine Imaginario. Se inicia así su carrera, que desde entonces hasta hoy ininterrumpidamente se despliega en múltiples facetas: crítico y reportero de cine; colaborador de entidades como Filmoteca Española, AISGE y Federación Nacional de Cine Clubs; conferenciante universitario y director de cine foros; ayudante de dirección y jefe de prensa en varias películas; miembro del comité ejecutivo de festivales (Madrid, Cádiz, Tenerife, Trieste), etc. Está casado con la escritora canadiense Anita Haas y vive en Madrid.
Aunque Carlos Aguilar en ocasiones tenga los modos de la crítica de la vieja escuela o desprecie muchas películas que a mí me encantan, a cambio siempre ha expresado interés y mucho amor (repartido a su manera) por la serie b popular especialmente la europea. También por Jesús Franco, del que es experto pionero. Esta defensa del inigualable director madrileño no le impide cargar furiosamente contra parte considerable de su filmografía, cosa entendible aunque a veces sea contradictoria, y que se puede resumir en un rabioso "eras único pero vaya mierda acabaste haciendo". Dicho esto, el libro recorre vida, obra y constantes temáticas de Jesús Franco de manera muy amena. No puede ser de otra forma si tenemos en cuenta que realizó unas 200 películas, vivió como un nómada, ejerció la picaresca, se autofagocitó a sí mismo, visitó las catacumbas del cine y se labró una carrera 100% autoral sumergido en los abismos de la precariedad económica y temática en pos de la libertad o la supervivencia, sin dejar claro cuánta hay de lo uno y de lotro. El libro es una introducción perfecta y aclara muchas cosas, aunque en ocasiones se ventile con desprecio títulos en los que, si se escarba con las mismas claves que facilita, no faltan virtudes raras y únicas como flores del desierto de un director que convirtió el zoom a la azotea de un apartamento de Benidorm, el zoom a un coño y, en definitiva, el zoom a la nada, en firma personal e instrasferible.
Carlos Aguilar toma como único punto de referencia para analizar la obra de Jesús Franco los primeros años en los que hizo cine con una cierta comodidad presupuestaria. Toda la obra que Franco hizo en la más extrema periferia, incluidas las películas porno, para él no son válidas de análisis o consideración. Sin embargo como introducción a la obra del cineasta el libro es bastante útil.