Esta novela me atrajo más por su componente informático que por la parte política, la verdad es que la autora se ha documentado bien en ambos aspectos, pero lo que me falta es una historia sólida y unos personajes bien definidos, tan solo la vicepresidenta está bien retratada, aunque quizás está demasiado idealizada, o quizás es que soy demasiado cínico... en fin, no me termina de cuadrar el personaje y menos pensando en la persona real en la que parece basarse, lo del abogado hacker ya si que no me cuadra, de hecho me parecen conceptos antagónicos completamente.
También he de reconocer que el estilo de la autora no me termina de entrar bien, hay cosas que me chirrían bastante como por ejemplo la costumbre de saltar entre tipos de narrador en el mismo párrafo, no se si será más o menos correcto como licencia literaria pero para mi es algo que puede causar confusión, y aunque no sea así me resulta forzado como recurso. En general la prosa de Gopegui es clara y directa, pero hay pasajes (casi siempre cuando se mete en la mente de la vicepresidenta o el abogado) en los que se espesa la cosa bastante. Los diálogos son poco fluidos, a veces da la impresión de que faltan datos, como si hablaran dos personas con una gran complicidad que se entienden con pocas palabras, cuando en muchos casos no es así... supongo que es un intento de conseguir mayor dinamismo o de atribuir una profundidad de personalidad a los personajes que tendrá que poner de su cosecha el lector, en cualquier caso no me parece que sea acertado.
La trama tampoco me termina de seducir, y el final me resulta descafeinado e intrascendente, todo lo que la autora intenta construir durante el transcurso de la novela queda en muy poco, en general no es un libro que me haya costado terminar pero tampoco me ha entretenido demasiado