La historia de los primeros 50 años de ETA contada por la editorial Txalaparta (Iker Casanova, mediante), deteniéndose el relato a finales de 2007, pocos años antes del cese definitivo de la actividad armada en 2011 y su posterior disolución en 2018. Seguramente el enfoque "alternativo" de la editorial abertzale es lo que hace la narración interesante con los puntos de vista tan diferentes a los discursos oficiales de siempre, dando voz a numerosos sucesos prácticamente silenciados, y es espeluznante la cantidad de hechos oscuros en los que participaron las Fuerzas de Seguridad del Estado (desgraciadamente todos contrastados), porque de ETA ya sabemos por descontado el amplio historial de sangre y dolor causados.
Contra ETA se pasó de practicar la lucha sucia -más o menos organizada-, a retorcer el derecho y los medios oficialmente democráticos, justicia incluida, para no tener la necesidad de practicar la llamada "guerra sucia". La política de "tierra quemada" practicada a partir de 2002, con la ilegalización entre otras de HB y de otras entidades abertzales llegó al culmen con el cierre de muy dudosa (¿nula?) legalidad de Egunkaria, y las numerosas condenas por torturas al Estado Español del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Es llamativa -por lo novedosa- la lectura que se hace de la previa de la Transición ("aunque sea la entrega de otros [ETA] la que obligue al Gobierno a ir dando pasos") o del poder del PNV ("conseguido a base del sacrificio de una generación de luchadores vascos que había arriesgado sus vidas").
Por otra parte llama la atención las formas de mencionar algunos atentados de ETA como por ejemplo "un policía nacional es abatido", o "muere un guardia civil", o que la manifestación de Bilbao en 1989 para que ETA abandone las armas "reunió a decenas de miles de personas" (200.000 en concreto, que son unas cuantas decenas de miles ciertamente), o la forma de calificar el Estatuto de Guernika como el "Estatuto Vascongado", y el error de bulto de llamar a Arias Navarro con el sobrenombre del "Chacal de Málaga".
Afortunadamente todo es historia.