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Escribir y callar

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¿Los lectores devotos son una especie a extinguir? ¿Vivimos en un sistema dedicado a producir libros como «máquinas traga perras de lectura» con la consecuencia de que «la máquina-libro ha devorado el lenguaje literario»? Al plantearse esas cuestiones, Nuria Amat no pierde nunca de vista el hecho de que escribir es un ejercicio lento y difícil que requiere toda una vida. Pero el pesimismo que denotan las anteriores preguntas se ve atemperado porque Nuria Amat las une, en los dos escritos que componen este libro, Entre guerras. Escribir en tiempos confusos y Escribir y callar, a la conciencia de que los libros le han proporcionado una suerte de bienestar que difícilmente habría podido conseguir con otra dedicación. Acompañada de sus autores predilectos, Virginia Woolf y George Steiner, de los que también forman parte Séneca, Montaigne, Quevedo, Cervantes, Proust, Kafka, Faulkner, Borges, Beckett, García Márquez, Rulfo o Canetti, la autora hace el fundamental descubrimiento de que «escribir es jugar a hacerse el loco» y de que a las preguntas de «¿Soy libro? ¿Obra? ¿Mujer? ¿Madre? ¿Novela?» debe contestar diciendo: «Escribir es vestir con palabras el silencio del lenguaje»

112 pages, Paperback

Published April 6, 2010

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Núria Amat

38 books14 followers

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Profile Image for Mario.
273 reviews65 followers
June 1, 2020
Tiene la editorial Siruela una colección de pequeños ensayos —pequeños por el tamaño de los volúmenes, porque en contenido son grandes y grandiosos— que gusta saborear. Ya leía algunos de ellos, por ejemplo, Leer a la nada, de Antonio Basanta; Libro y libertad, de Luciano Canfora, y De Profundis, de Oscar Wilde, que, aunque no sea un ensayo, es otro libro de esta colección en miniatura.

Ahora tocó uno nuevo. Se trata de Escribir y callar, de Nuria Amat (Barcelona, 1950). Tiene una estética muy bonita y un título sugerente, casi de protesta. Consta de un prólogo y de dos textos, ambos de conferencias. El primero de ellos, titulado “Entre guerras: escribir en tiempos confusos”, es de una conferencia en la Universidad de Guadalajara (México) en 2008, mientras que el segundo se llama “Escribir y callar”, es de una ponencia en la Universidad de Brown (Estados Unidos), en 1999 y es el que da título al volumen.

Tras el prólogo, en el primer párrafo ya critica la autora a aquellos autores que escriben libros sin ni siquiera haber leído un centenar de ellos en su vida. Esta crítica ya la he visto en muchas partes. Con respecto a esta cuestión —la primera de muchas que hay en este volumen—, he de decir que conozco a varias personas que casi con toda probabilidad no han leído ni cincuenta libros en su vida y, sin embargo, escriben que da gusto. Serán la minoría, pero ahí están.

El tema central del libro es, precisamente, los libros. La autora habla en primera persona en esta oda a los libros, una alabanza a leerlos y escribirlos por todo lo que le han enseñado y el placer, el bienestar y el disfrute que le han proporcionado. En la actualidad hay muchas ofertas aparentemente más entretenidas que sentarse en silencio a leer un libro. Por ejemplo, las series o los videojuegos. La tecnología y lo audiovisual, en resumen. Aun así, la autora nos anima a seguir la estela de la literatura, porque no hay nada igual.

Sin embargo, este desdén por la literatura en la sociedad actual puede derivar en la desaparición de los libros en papel. Yo creo que para que eso ocurra habrán de pasar varias décadas, pero nunca se sabe por el ritmo que sigue el mundo día a día. A finales del siglo XIX, el escritor Octave Uzanne ya vaticinaba en su opúsculo El fin de los libros el fin de estos en formato papel. Un siglo después, aquí seguimos, mejor si acaso que entonces.

Entre estas páginas, la autora también habla de su biblioteca y de escritores de cabecera como George Steiner —recientemente fallecido—, Samuel Beckett —a quien la autora conoció en persona—, Franz Kafka, Natalia Ginzburg, Virginia Woolf, Gabriel García Márquez, Montaigne... Al escribir, en definitiva, nos salen trazas de aquellos autores que leemos.

Cita a John Grisham, autor de bestsellers que, al parecer, en una entrevista confesó que lo que él hace no es literatura, pero que la alta literatura le parece aburrida. Precisamente este es otro tema que trata Amat en el libro: la buena y la mala literatura. ¿Existen?, me pregunto yo. ¿Cómo diferenciarlas? O mejor: ¿quién se encarga de diferenciarlas: el editor, el crítico...? ¿Y con qué argumentos?

La autora ha querido que este libro fuera “una radiografía” de su “corpus literario” y en cierto modo crea un halo romántico alrededor de la literatura. Es en el segundo de los textos del libro donde Amat se centra más en la lengua y el lenguaje. El panorama editorial en la actualidad está regido, al igual que el periodismo —y que todo en definitiva— por la inmediatez. Los libros salen como churros, no profundizan ni hacen pensar, solo generan una sensación de acción en el lector, que sea terminarlo para que el autor saque otro. Por ello, Amat habla de la ‘literatura de avión’, ‘literatura de aeropuerto’ o ‘literatura de quiosco’.

No interesa leer en la actualidad. No gusta, no atrae, no se fomenta, no se le ve la utilidad. Nadie se pregunta qué leen los políticos, quizás porque la respuesta dé miedo. Y de los políticos a los shows televisivos, en contra de los cuales se posiciona Amat, quien realiza una crítica sumarísima —muy acertada, la comparto— a una sociedad que no solo desdeña, sino que desprecia la lectura, los libros, las bibliotecas y todo ese objeto extraño no identificado —sea volador o no— que suponga un mínimo de concentración y esfuerzo.

Al fin y al cabo, la literatura y el arte en general no se aprecia porque no aportan “beneficios tangibles”. Es el placer por el placer, la utilidad no es tangible, pero sí está ahí, como dice Nuccio Ordine en La utilidad de lo inútil. “El pensamiento intransigente, la creación artística y científica están contemplados como si fueran cánceres del espíritu porque son valores que no proporcionan beneficios tangibles. Incomodan la alegría trivial en la que debemos estar”, dice Amat. La sociedad consume para tapar los “sinsabores del mundo”. Pensar está mal visto y más aún si nos lleva a dudar de nuestros ritmos de vida. “Escribir consiste en poner la felicidad en entredicho”, añade.

“Los libros necesarios son reveladores”. Sin embargo, ¿conseguirán sobrevivir? Últimamente las novelas están en entredicho. En realidad, la ficción en general. Hay quien ya no lee novelas. Alessandro Baricco admitió en Una cierta idea de mundo que él era uno de ellos, aunque no lo cumplía demasiado a rajatabla.

Hay que brindar por esa literatura global —eso de las literaturas nacionales ya no existe— para que la novela siga en pie. Los libros también deben dar reflejo de la realidad, de lo que sucede ahí fuera: las guerras, las torturas, las muertes... “No creo que la literatura esté a punto de acabarse porque la lengua es una cosa viva. La lengua vive dentro. Alejada del poder y la charlatanería”, asegura Amat.

Por otra parte, escribir es fijar ese recuerdo, esa memoria en el papel. Sin embargo, no todo vale para escribir un libro —de ahí que aquello que escribamos derive en ser una buena o mala obra—. Por eso Amat dice: “Todos nos creemos capaces de escribir libros. El ordenador es la herramienta milagrosa. Sumas ordenador más internet y ya tienes un libro”.

La autora no despersonaliza ninguno de los textos del volumen y habla de ella, los una a su figura como lectora y escritora. “Los libros, ellos sí me hablaban a su manera de la muerte y la mentira de la vida”. Ella habla y escribe en español y en catalán, dos lenguas, la riqueza que eso supone teniendo en cuenta que puede abarcara toda la literatura hispanoamericana.

Me ha sido imposible no coger tantas citas de este libro. Cualquiera que lo abra podrá ver unas cuantas por cada página pese al reducido tamaño de estas. Es un libro que renueva fuerzas para seguir creyendo en la literatura en cualquiera de sus formas —lectura o escritura, por ejemplo—. Por eso querría acabar con otra de las citas del libro que dice así: “La literatura me ha enseñado a vivir y a morir. A hacer la guerra y a perderla. A amar y a desamar. A comprender que la mente humana está hecha de una sustancia asombrosa formada de palabras, música, secretos y silencios”.
Profile Image for Alexander Cruz.
140 reviews3 followers
July 4, 2024
Las frases de este libro se asemejan a lanzar varias piedras al despeñadero hasta que una choque contra una lata. Núria se esfuerza demasiado por sonar como una mística de la lengua y la literatura. Se repite mucho en sus argumentos y eso vuelve un poco cansada la lectura. Sin embargo, respeto su camino personal y he sacado un puñado de cosas útiles de tanta verborrea, un flujo de conciencia (parodia de Woolf que no teme aceptar) que se puede resumir sin empacho en algunas sentencias valiosas.
Profile Image for GuishGuill.
65 reviews1 follower
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September 3, 2023
Un libro que habla de libros, escritores y lectores y sobre cómo debemos cuidarnos de consumir calidad, por nuestro bien y el de la literatura, antes de que caigamos en extinción entre las mareas de libros de mercado. También habla sobre el arte de la literatura y la lengua. La necesidad del escritor y del lector por una literatura que ayude a escapar hacia el silencio, el único lugar privado y de pensamiento. Un lugar donde encontrar la verdadera realidad, porque “en un mundo confuso todo es real. Nada es enigma, insinuación, incertidumbre, sueño.”

Pero no solo es literatura lo que escribe. Hay en estas páginas una crítica—o muchas— atemporal sobre cómo estamos destruyendo el único patrimonio real que tenemos: los “tesoros decadentes (los “buenos” libros), despreciados por la sociedad de consumo que valora la supuesta utilidad y la moda de los objetos modernos por encima del patrimonio intelectual o de conocimiento que puedan proporcionarnos.”

Y entre tantas buenas palabras se esconde un mensaje inspirador para seguir adelante. Independientemente del tipo de arte, en cierto sentido platónico. Un mensaje, tal vez, lleno de una soledad donde poder encontrarse una y otra vez dentro de un rincón reservado exclusivamente para nosotros.

“Esa voz que uno cree propia, no es tal cosa. Es la caricatura de nuestro pensamiento secreto. Lo importante es dudar. Escribir es dudar. Siempre dudar. Ponerse a dudar incluso cuando uno cree que este pedazo de papel recientemente escrito no es tan malo o casi bueno. Escribir es un gesto interrogativo que se sabe inacabable y eterno.”
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