Abril de 1939, pocos días después del final de la guerra. Franco quiere ofrecer a sus generales una cena, en el Hotel Palace de Madrid. Pero el lujoso hotel está lejos de sus mejores dí bombardeado, como el resto de Madrid, se encuentra con que los camareros de derechas no tienen nada que servir, pues los cocineros (de izquierdas) se encuentran en la cárcel. Para que la cena salga adelante el teniente Medina seguirá la sugerencia del maitre del hotel, liberar por un día a los cocineros.
Esta es la premisa argumental de la que se vale Alonso de Santos para desarrollar una obra que transcurre en un único escenario, esa cocina que funciona como una expresión de las dos Españas. Así, el autor nos presenta una realidad tan trágica como cruda -la Guerra Civil y la dolorosa posguerra-, desde una perspectiva tragicómica que lleva al espectador de la sonrisa a la emoción. Y todo ello siempre con el transfondo de los valores humanos bá el trabajo bien hecho, la dignidad de cualquier persona o la ineludible necesidad de la reconciliación, entre otros... No es extraño, por tanto, el éxito alcanzado en los escenarios. Una obra llamada a convertirse en seguida en un clásico contemporáneo.
Se trasladó a Madrid en 1959, donde se licenciaría en Filosofía y Letras por la Universidad Complutense y mucho más tarde en la futura Facultad de Ciencias de la Información. Comenzó a interesarse por el mundo de la interpretación, recibiendo clases de William Layton en el TEM. Se unió al grupo Tábano, participando en la experiencia de la Castañuela 70. Su primer estreno como autor se produce en 1975 con ¡Viva el Duque, nuestro dueño!
En 1988 fundó la productora teatral Pentación, con Gerardo Malla y Rafael Álvarez.
Ha escrito guiones de cine, series de televisión, narrativa infantil y novelas. Sus obras han sido editadas tanto en España como en el extranjero y se han publicado también ediciones críticas de varias de sus obras.
Ostenta la Cátedra de Escritura Dramática en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Desde junio de 2000 es director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.
En el ámbito teórico ha escrito ensayos y artículos de investigación teatral en la revista Primer Acto, de la que es redactor, y en la prensa general.
Tras ganar la guerra el régimen franquista, se impone la dictadura, y aquellas ciudades que apoyaban al bando republicano, como es el caso de Madrid, quedan sumidas en un hostil y trágico contexto de posguerra.
Una obra que representa los dos bandos de la guerra en un solo restaurante, El Palace, donde cocineros (republicanos) y camareros (franquistas) se tienen que reencontrar para dar una cena a Franco; un reencuentro que les hace enemistarse por ideas políticas olvidando sus relaciones precedentes.
Una obra teatral que, a partir de la comedia y mediante un lenguaje muy sencillo, representa la sociedad española de la época; enfrentada en ideas políticas llevadas a los extremos y cuestionando las relaciones interpersonales previas al estallido de la guerra. Un contexto en el que, a pesar de todo, la humanidad y el amor siempre vencen.
Me ha gustado bastante. La forma en que las tramas se superponen creo que está bastante conseguida. También me parece que ocurre lo mismo con los personajes, cuyas relaciones, de distintos tipos, permiten el desarrollo de las diversas escenas. La obra, en su argumento y detalles, se construye en la comedia, que se combina con la tragedia, en el contexto de la posguerra española. En este sentido, el tratamiento cómico considero que está logrado, y diré más: otro enfoque haría que la obra perdiese mucho, incluso hasta el propio sentido, pues... ¿cómo abordar si no entonces la singular y creciente en intriga historia que plantea Alonso de Santos?