Jump to ratings and reviews
Rate this book

Tanto Bogota

Rate this book

212 pages, Paperback

Published January 1, 2011

1 person is currently reading
12 people want to read

About the author

Fernando Quiroz

22 books4 followers

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
3 (12%)
4 stars
13 (54%)
3 stars
7 (29%)
2 stars
1 (4%)
1 star
0 (0%)
Displaying 1 - 5 of 5 reviews
Profile Image for Juanma .
339 reviews
October 1, 2025
Este fue otro de los libros que escogí a punta de feeling en la última versión de la FILBO.
No me descaché :)
Las crónicas que más me gustaron fueron: La suma de mis olores, Inspirado en Saramago, Crucigramas y Aquel martes trece.

• Lo advierto de una vez por todas: cuando me llegue la hora, que me cremen. Que no quede más huella que un par de frases, una fotografía de los años felices y algún corazón enamorado.
• Aquel martes 13, Paula Andrea se levantaba a las cinco todas las mañanas. Se alistaba de prisa, preparaba el desayuno y el almuerzo de una sola vez y salía para Paloquemao. Si había plata le dejaba a sus hijos “carne o pollito”. Si estaba en la mala, “tocaba huevito. Y si las cosas estaban graves. “solo arrocito”.
• En ese local maravilloso de pastas que se llama San Marcos y en el cual se olvidan los estratos al mediodía: un hombre de paño inglés y corbata de seda se sienta a comer sus espaguetis al lado de una mujer con un overol manchado de pintura que avanza de prisa sobre una lasaña que copa el plato
• Desde entonces aprendió que era un buen día ese que llamaban Navidad, porque podían comer tamal con chocolate. Aunque le parecía mejor el día siguiente, porque bajaba con su parche a San Victorino a vender la ropa que le habían regalado.
• Hace un tiempo, ardido por haber perdido una misa con su vecino de silla, uno de los curas le clavó un cuchillo al otro. Desde entonces le dicen Monseñor Puñalada.
• Porque le saqué punta a una palabra o a un botón abierto y armé una historia para ellos.
• La nostalgia viene con los años, como una sombra que va llenando los espacios donde todo era luz, me ha convertido en coleccionista de pepas de eucalipto. Las colecciono sin pudor. Y sin pudor las tiro cuando se ha agotado su aroma, después de preguntarme muchas veces dónde guardaran tanta fragancia.
• Bogotá huele a la fritanga que los hinchas devoran sin pudor antes del partido y a la cerveza que beben a la salida para celebrar el triunfo o aliviar la derrota.
• Bogotá está en mi cabeza y por eso puedo visitarla en cualquier lugar, aunque me encuentre lejos. Puedo caminar por la avenida caracas cuando se alborota en mi interior el olor de los asaderos de pollo, cuando recuerdo esa imagen tantas veces vista de los animales desplumados dando vueltas lentamente mientras las llamas convierten su palidez en un bronceado apetecible.
• Eran dos hermanos de setenta y dos años y el otro de ochenta y cinco. Yo sabía dónde vivíany hasta allá fui a buscarlos. Los piqué a machete, los rocié con gasolina y les prendí candela. Luego me senté a esperar a que fueran por mí. Me entregué sin oponer resistencia y lo confesé todo: le conté s la Policía que les había dado noventa y cinco machetazos porque mandaron matar a mis papás.
• No sé cómo logra el cerebro que no se mezclen los olores, si deben estar unos al lado de otros muy cerca, casi juntos.
• Ese es el riesgo de formular ciertas preguntas: que alguien termina respondiendo lo que uno no quiere oír.
• Pero el sexo también fatiga, sobre todo si los que lo practican son otros, y más aún cuando hay que repetir la misma película a veces hasta seis veces en el mismo día.
• En las mañanas Bogotá huele a café recién hecho, huele a aceite al medio día, y en las tardes de toros huele a orines en las paredes de la plaza. Huele a perfume cuando empieza la noche, y en las madrugadas huele a cualquier cosa: al bazuco de una mujer que espera otro cliente en la esquina, al cilantro de los desayunos que aplacan la resaca y devuelven las fuerzas, a la humedad que baja del cerro en forma de neblina.
• El mismo lugar en el que una noche lejana mató a un hombre por celos. Lo tenía advertido: ”Deje en paz a mi mujer, o alguno se va a ir para la tumba”. Y se fue el otro.
• Bogotá huele al ron y a las hierbas prohibidas que acompañan las rumbas de todas las noches, más allá de la hora proscrita. Y huele a desorden.
• Con esa actitud de bacán de barrio pacífico, porque un perro callejero que se respete no busca pleito, aunque tiene colmillos de sobra para responder a los que se lo buscan—, Perro agota las calles de la Macarena y sigue sin pudor, sin temor, sin problema a la Perseverancia.
• Carulla de la calle 85 con carrera 15. Ahí está su casa: un cambuche que casi todas las noches instala, a eso de las nueve, al pie de los cajeros automáticos del Banco Davivienda.
Profile Image for Jean.
297 reviews24 followers
October 23, 2017
Al inicio de Crash, la película de 2004 que ganó el Oscar a la mejor (realmente no sé por qué) Don Cheaddle reza en su parlamento algo así como que la gente en Los Ángeles se la pasa tan ocupada y ensimismada, que en la calle buscan chocarse, estrellarse con los demás para sentir eso que olvidan por vivir en una ciudad monstruosa y caótica, sin tiempo: el contacto con los demás, la piel del otro.

La percepción de inseguridad, las enormes distancias, la mezcla creciente de países, obliga a los demás a abismarse en sí mismos y paulatinamente olvidar las cosas que cimientan lo que los hace humanos y sociales. Es una paradoja que, en medio de la modernidad, el ser se vea reducido de esa manera, pero así es. O al menos así está representado en la película de marras.

De otro lado, dicen que Einstein dijo, tratando de definir el tiempo, que es aquello que evita que las cosas sucedan simultáneamente.

En Amelie, la hermosa película francesa de 2001, la protagonista en una escena se pregunta, por ejemplo, cuántas personas están sintiendo orgasmos en un momento determinado, en París.

Me parece que un poco de todo eso, hay en Tanto Bogotá, de Fernando Quiroz. Se trata de una recopilación de crónicas que el autor publicó en diferentes medios escritos, en la primera década del 2000. A lo largo de los diecinueve textos que componen el libro, hay un viaje por todas esas cosas que las personas que residen en Bogotá, pasan sin ver; aquellas escenas que se vuelven muy cotidianas y se convierten en paisaje. Dramas que preferimos ignorar, pero que no por ello desaparecen. Luchas que vistas en perspectiva son sencillas, pero para sus protagonistas se convierten en la vida. Historias que son todo aquello que pasa un día cualquiera en la ciudad que es de todos y de nadie, que es oportunidad o miseria. O simplemente son historias que siempre quisimos leer, pero que tal vez por juzgarlas prosaicas o convencionales, nunca se transformaron en literatura.

¿Qué ocurre en el día de un perro callejero? ¿Cómo es la vida del encargado de un cine porno? ¿De dónde viene el pescado que llena las barrigas de sofisticados comensales en los restaurantes de Usaquén? ¿Qué debe hacer una madre soltera que llegó hace veinte años de Manizales para poder comprar un televisor a sus hijos? ¿Quiénes habitan el pabellón psiquiátrico de la Cárcel Modelo? ¿Cuántos niños nacen en el hospital de Kennedy en un fin de semana? ¿Quién está detrás del Museo de la Basura en La Soledad? Son algunas de las interrogantes que se despejan, o tal vez se amplían gracias a esta sencilla pero muy valiosa recopilación de la vida en la capital de Colombia.

Más allá de lo que se pueda criticar de Tanto Bogotá (como las múltiples referencias al toreo), creo que hay una gran muestra de lo que Capote llamó “color local”. Es una lectura pertinente para reivindicar todo aquello que constituye el espíritu de la ciudad y a veces decidimos ignorar, porque en la búsqueda de lo que nos hace humanos, hemos terminado por insensibilizarnos.
Profile Image for Valentina P.
222 reviews3 followers
June 18, 2024
Increíble, realista, algo crudo, con una descripción interesantísima.
Profile Image for Fer.
88 reviews1 follower
Read
May 26, 2018
Este libro es valioso en cuanto a la posibilidad de fortalecer el acto de imaginar, ver la ciudad de otra manera. Es todo un trabajo geográfico el sentir cada una de las palabra que e autor utiliza. Todos los cuentos está ambientados en la ciudad de Bogotá, lo que hace que recorrerla tenga otro significado. Los imaginarios y concepciones se transforman.
Displaying 1 - 5 of 5 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.