Crecer no siempre debe ser en soledad. Okarun, junto con la Turbo Ruca y Aira, logran vencer a los retratos del salón musical. Okarun logra mejorar mucho en términos de poder, y está dispuesto a demostrarlo ante todos los demás, por tal de darles un poco de tranquilidad.
Mal de ojo, por fin bajo ‘control’, ya no se vuelve un problema. Pero la casa de Seiko y Ayase terminó siendo un desastre. Y es aquí donde el grupo demuestra la fuerza de unión que existe, por todo lo que han vivido, y logran rehacerla.
Pero la paz, al parecer nunca será algo de mucha duración, porque, junto al gordito pervertido, encuentran un monstruo gigante.