Escombros podría fácilmente catalogarse como la despedida de Fernando Vallejo de la vida. Aunque la Muerte (así, con mayúscula) es un personaje recurrente en sus libros, siempre la abordaba de una manera ciertamente insultante, mientras en este se pasa al respeto (a su manera), además de las constantes descripciones de como espera su final. Escombros es sin duda alguna una obra llena de nostalgia, logrando transmitir un fuerte sentimiento de tristeza al lector.
Como siempre, Vallejo divaga de manera magistral y hace un recorrido por su vida, su pensamiento, su forma de ver el mundo, mientras relata cómo "murió" varias veces debido a los terremotos en México, la muerte de Kim, Bruja, y por supuesto, David; su regreso a Colombia, su vida solitaria en Medellín, su Casablanca (de hecho, menciona un motivo para la compra de Casablanca que llena de nostalgia), su lucha contra los recuerdos, constantes menciones al Alzheimer. Escombros habla de mucho sin hablar de nada. Retoma también en este libro la costumbre de citar obras anteriores, en este caso lo hace mucho con Memorias de un Hijueputa.
Sería una lastima no leer más obras de Vallejo, sin embargo, de cumplirse su voluntad de acompañar a Brusca hasta sus últimos días, no podría imaginar una despedida más acorde para este maravilloso escritor.