Divertidisima parodia de Drácula, al que Tesuka convierte en un personaje de comedia que se ha mudado con su hija Chocola a Japón. Allí intentará seguir con su dieta de sangre humana, a ser posible de doncella bonita y joven.
Una sucesión de historietas muy divertidas donde el vampiro se enfrenta a un Van Hellsing con almorranas, revive después de que su hija recoja sus cenizas con una aspiradora o huye de su admiradora más leal, una oronda mujer.
Tezuka fue un genio y dominaba tanto las series más serias y adultas como estos productos de tono más infantil.