Bienvenidos a la reseña menos objetiva del planeta, que en realidad es para mí:
A los 14 años aproximadamente mencioné adelante de mi abuela que quería leer algo de Alfonsina Storni. Mi abuela, en los principios de un deterioro de memoria que hoy es un abismo, fue a la librería y sin saber qué estaba haciendo pidió algo de Alfonsina, se ve que le ofrecieron esta biografía, y ella me la trajo. Atenta, igual que siempre.
La tuve años ahí juntando polvo hasta que me encontré con la historia de Alfonsina en la facultad, y resulta que en un cúmulo de casualidades lo agarré hace dos días, desconociendo que estaba previa al aniversario de su muerte.
A veces una sabe sin saber qué necesita leer, y sin dudas necesitaba esta maravilla. También necesité estar cerca de esa abuela de la que sólo queda un pequeño cuerpo perdido en una nebulosa.
Hay algo que Alfonsina y mi abuela tienen en común y necesitaba leer: la fortaleza de combatir hasta último momento con la tragedia de la vida misma.