Es cierto que Jorge Luis borges no es un autor que pueda entenderse a la perfección en sus palabras, pero lo que lo hace tan fundamental es que cuando se descifra, porque ese es el término más apropiado, uno puede darse cuenta de verdades indelebles en el alma se uno mismo.
Lo que hace de Borges un autor tan difícil es fundamentalmente su estilo: esa apretada prosa que pareciera quisiera desvariar dentro de un diccionario, ya que da la sensación se un empeño en cuanto a quere usar la mayor cantidad de palabras en ss expresiones; aunque por momentos, esta ceñida manera de escribir resulta tal vez densa o pesada, da cuenta del peso que tienen los argumentos y las ideas del propio autor. Lo que es mejor en un autor como Borges es leerlo lentamente, saboreando cada frase y tratarla como un cofre que encierra un tesoro invaluable. En cierta instancia, también tiene tintes hondamente poéticos, ya que tanto las palabras que escoge como los propios sujetos de sus enunciados, tratan temas incalculablemente preciosos: la búsqueda de la identidad, el cuestionamiento con la realidad tratando a la fantasí como una opción más viable en materia de lógica, la espacialización de la conciencia humana que termina rompiendo los límites y creando mundos alternativos y hasta culturas ficticias.
En cuanto a su poesía, lo que tengo que decir no es mucho: es uno de los más hermosos prosistas que escriben en verso. Porque, como dice Abelardo Castillo, Borges no es un gran poeta en la magnitud que lo son Neruda o Vallejo, es un prosistas que sabe escibir en verso, pero que siempre se le escapa algo de esos párrafos. Aún así, cabe añadir que hay poemas de Borges que son conmovedores, hermosos, hondamente íntimos y que reflejan de otra manera las ideas que tanto ha condensado en sus otros textos: la inmortalidad, los espejos, los libros, el ser humano, la historia, los tigres, los laberintos, los sueños, la vida.
Jorge Luis Borges es un autor que todos hemos de leer en algún punto de nuestra vida, en distintos grados de conocimiento, experincia y conciencia, el cual, en cierto momento, nos puede resulta desde intimidante hasta meramente aburrido. La lectura de Borges supone ser una travesía sin rumbo fijo, en donde nos hallamos varados en medio de un mar de posibilidades, y en donde nosotros somos los que tienen la última palabra, al decidir hacia donde nos queremos dirigir.