Nueva edición del Herbario que recolectó y clasificó Emily Dickinson (entre los años 1839 y 2846), acompañado por una Antología Botánica de poemas que giran en torno a las plantas, árboles y flores, en edición bilingüe con traducción de Eva Gallud.
Emily Dickinson was an American poet who, despite the fact that less than a dozen of her nearly eighteen hundred poems were published during her lifetime, is widely considered one of the most original and influential poets of the 19th century.
Dickinson was born to a successful family with strong community ties, she lived a mostly introverted and reclusive life. After she studied at the Amherst Academy for seven years in her youth, she spent a short time at Mount Holyoke Female Seminary before returning to her family's house in Amherst. Thought of as an eccentric by the locals, she became known for her penchant for white clothing and her reluctance to greet guests or, later in life, even leave her room. Most of her friendships were therefore carried out by correspondence.
Although Dickinson was a prolific private poet, fewer than a dozen of her nearly eighteen hundred poems were published during her lifetime.The work that was published during her lifetime was usually altered significantly by the publishers to fit the conventional poetic rules of the time. Dickinson's poems are unique for the era in which she wrote; they contain short lines, typically lack titles, and often use slant rhyme as well as unconventional capitalization and punctuation.Many of her poems deal with themes of death and immortality, two recurring topics in letters to her friends.
Although most of her acquaintances were probably aware of Dickinson's writing, it was not until after her death in 1886—when Lavinia, Emily's younger sister, discovered her cache of poems—that the breadth of Dickinson's work became apparent. Her first collection of poetry was published in 1890 by personal acquaintances Thomas Wentworth Higginson and Mabel Loomis Todd, both of whom heavily edited the content.
A complete and mostly unaltered collection of her poetry became available for the first time in 1955 when The Poems of Emily Dickinson was published by scholar Thomas H. Johnson. Despite unfavorable reviews and skepticism of her literary prowess during the late 19th and early 20th century, critics now consider Dickinson to be a major American poet.
"O Cogumelo é o Duende das Plantas - À Noite, já não está - De manhã, em Cabana de Trufas Pára em Ponto qualquer
Como se fosse sempre demorado Mas a sua Carreira: Mais curta que o Atraso de uma Cobra; Mais veloz que uma Tara -
Ele é um Acrobata Vegetal - Germe do Álibi - Antecipa-se como larga Bolha Como Bolha se esvai -
É como se a Erva se agradasse Da sua intermitência - A deste sub-reptício sucessor Circunspecto do Verão.
Tivesse a Natureza macio Rosto Ou desprezasse rosto tal - Tivesse a Natureza algum Apóstata - O Cogumelo - esse seria Ele!"
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"A Manhã - é o lugar do Orvalho - O Milho - faz-se ao Meio-Dia - A luz o jantar - para as flores - Mocho-real - quando é Sol-Pôr"
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"Hoje, só trago isto, nada mais - Isto, e o meu coração - Isto, o meu coração, todos os campos - E as pradarias todas, as mais vastas - Vê se está certo - não vá eu esquecer-me De alguma parte da adição - Isto, o meu coração, e todas as Abelhas Que do Trevo fizeram a sua habitação."
Emily Dickinson no sólo hacía brotar poemas, también imágenes. Y es que, con bastante esmero y detalle, la poeta recolectó más de 400 flores y plantas que fue secando, prensando y catalogando en un herbario propio y de gran valor artístico y documental. Un herbario bellísimo y completo, cuyas páginas tenemos aquí desde el año 1839 al 1846, digno para todo aquel amante de la botánica y el arte, y, por qué no, de la poesía. Ya lo dijo Casimiro Parker ha sabido traérnoslo a España muy bien. Con una antología muy cuidada y específica de los poemas de la autora, elegidos y traducidos por Eva Gallud, tenemos un florilegium en el más puro sentido de la palabra.
La antología de poemas botánicos es lúcida, sencilla que no simple, y esclarecedora en cuanto a los intereses de Dickinson. La autora sabía sacar el máximo partido de las palabras, uniéndolas y formando significados y metáforas naturales y bellos. Eva Gallud ha sabido traducir con gran ahínco la interpretación misma de Dickinson; incluso así, pareciera que en nuestro idioma las palabras tomasen otros matices, otros destellos y luces. El propio herbario está compuesto de tal manera que se ve casi como un collage documental. Cada planta está clasificada con la escritura misma de la autora, lo que lo hace más personal, más particular y bello. Podemos reconocer plantas y flores, pero también podemos descubrir otras nuevas.
¿Pero cómo leer un herbario? ¿Podemos leerlo como si de poemas se tratasen? Creo que así sucede con este libro. Flores y plantas y palabras y poesía se entremezclan, se unen, se dan la mano para que podamos así ver a Emily Dickinson y su obra en todo su esplendor. No es fácil hacer un libro así, no es fácil unir las pasiones de una autora y hacer que en realidad sean una. ¿Acaso podríamos hacerlo nosotros? Quizá, pero siempre con mucho trabajo, mucha pasión y mucho gusto por lo que estamos creando. Dickinson veía el mundo de una manera muy particular. Una manera bonita, pero también realista y natural. Está claro que se nota. Está claro que conocía muy bien el mundo botánico, que sabía ver las palabras allá donde los demás solo veían verde y color.
Este se convierte así en un libro fundamental para todo amante de la poesía y todo amante de las flores y plantas. No dudo en que este florilegium se convertirá en un clásico, y no sólo de la poesía, también de la botánica. Es de sentirse afortunada poseer y poder leer un libro así, pues nos hace conjurar la naturaleza, nos hace embellecer la mirada, nos hace sentir vivos y, al fin y al cabo, ese es todo destino de la poesía si sabemos que, a pesar de su ocultamiento, nos desvela lo que aún no supimos ver.
Este libro recopila varios de los poemas de Emily Dickinson en los que aparecen elementos de la naturaleza como flores, ríos o bosques. Además, la primera parte del libro tiene los poemas en la traducción al castellano y la segunda en su versión original, que es como a mí me gusta leerlos (porque siento que puedo conectar más con la intención de la autora).
Sin embargo, el verdadero detalle de este libro es el centro, ese herbario que recopila todas y cada una de las flores y hojas que Emily recogió, secó y clasificó. Me parece una joya victoriana.
To make a prairie it takes a clover and one bee, One clover, and a bee, And revery, The revery alone will do, If bees are few.
Um livro bonito e com uma bela edição. Deveria ter capa dura. Por ser uma edição bilíngue, facilita a compreensão dos poemas. O estilo dos poemas não é o meu favorito mas no conjunto torna-se belo.
Antología bilingüe de los poemas de naturaleza de Emily Dickinson junto con fotos del herbario que hizo durante toda su vida. ☘️🐝🌹
Algunos de los que más me han gustado✨:
Es todo lo que puedo traer, Esto y mi corazón al lado, Esto, y mi corazón, y todos los campos, Y toda la amplitud de las praderas. Asegúrate de contarlo, no sea que yo olvide, Alguien podría hacer la suma. Esto, y mi corazón, y todas las abejas Que habitan el trébol.
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Aceites esenciales se extraen; La esencia de la rosa No solo se expresa en soles, Es el regalo de la torsión.
La rosa común decae; Pero esta, en el cajón de la dama, Crea el verano cuando la dama yace Sobre interminable romero.
Una vera chicca per tutti gli appassionati di Emily Dickinson. Si tratta del facsimile originale dell’erbario della poetessa americana pubblicato dalla casa editrice Elliot in un’edizione speciale nel 2017. Il prezzo del libro è sicuramente un po’ alto (io sono riuscita ad ammortizzarlo un po’ acquistando il volume usato su Libraccio), ma è un libro veramente splendido, in cui ogni pagina dell’erbario ci rivela un qualcosa dell’anima segreta di Emily Dickinson. La solitaria Emily amava tantissimo le piante e i fiori, tanto che era solita donarli ai numerosi destinatari delle sue lettere (parenti, amici, conoscenti). Ogni fiore aveva un suo suo particolare significato. Nulla era lasciato al caso. Nella sua casa di Amherst, la Homestead, il padre Edward Dickinson, avendo constatato l’immenso amore della figlia per la natura, fece costruire tra la sala da pranzo e la biblioteca una bellissima serra che Emily curava quotidianamente in ogni stagione, e inoltre poteva contare anche su uno splendido giardino rigoglioso. L’Herbarium, per lungo tempo conservato presso la biblioteca di Harvard, è l’ultimo dei manoscritti appartenenti alla collezione Dickinson rimasto finora sconosciuto al pubblico. Questo volume lo rende finalmente accessibile a tutti i lettori interessati alla vita e alla scrittura della poetessa statunitense. In una lettera datata maggio 1845 la quattordicenne Emily Dickinson chiedeva a una sua amica, Abiah Root, se avesse iniziato a collezionare fiori e piante per un erbario: “Sarebbe come un tesoro per te; quasi tutte le ragazze ne hanno uno”. Sembra che Emily aiutasse anche le altre compagne nella raccolta degli esemplari. Tre anni dopo, mentre studiava al Mary Lyon’s Female Seminary a South Hadley, Emily racconta sempre all’amica Abiah, che andava alla ricerca di fiori selvatici ad Amherst e a scuola. La cura che mise nel suo erbario, inusuale per una giovane della sua età, rivela una passione per la natura che l’avrebbe accompagnata per tutta la vita e che avrebbe influenzato in maniera determinante la sua poetica, all’interno della quale i fiori assumono un ruolo simbolico di fondamentale importanza. Questa passione fece sì che la Dickinson, ancor prima che come poetessa, fosse conosciuta e apprezzata come esperta di giardinaggio, nella cui serra i fiori esotici spandevano profumi anche d’inverno. I fiori erano sacri per Emily Dickinson. L’Herbarium fu sicuramente composto da Emily durante l’adolescenza. Esso consiste di 424 esemplari essiccati (Emily amava essiccare i fiori sulle pagine dei suoi libri), disposti ordinatamente sulle 66 pagine di un album dalla copertina rigida, di colore verde. Di questi esemplari, circa 250 appartengono a note specie autoctone o naturalizzate nelle vicinanze di Amherst. Il libro è arricchito dalla prefazione di Leslie A. Morris, dall’introduzione di Judith Farr , dal saggio “La scienza e il poeta: l’Herbarium di Emily Dickinson e la “traccia divina” di Richard B. Sewall, dal catalogo degli esemplari vegetali di Ray Angelo e da un indice degli esemplari presenti. Nell’erbario sono presenti anche i ranuncoli, i fiori prediletti di Emily. Una curiosità: Emily amava paragonarsi ad un fiore, per “le sfumature aranciate dei capelli e degli occhi”, presente anch’esso in questo suo preziosissimo e immortale erbario. Si tratta del giglio di San Giuseppe.
É uma obra maravilhosa este Herbarium. Transporta-nos para paisagens floridas, bosques, florestas e montanhas e faz-nos sentir sol de primavera. Ouso escolher um poema entre tantos outros tão deliciosos:
Could I but ride indefinite As doth the Meadow Bee And visit only where I liked And No one visit me
And flirt all Day with Buttercups And marry whom I may And dwell a little everywhere Or better, run away
With no Police to follow Or chase Him if He do Till He should jump Peninsulas To get away from me -
I said "But just to be a Bee" Upon a Raft of Air And row in Nowhere all Day long And anchor "off the Bar"
What Liberty! So Captives deem Who tight in Dungeons are.
Tradução de Ana Luísa Amaral:
Pudesse eu infinita cavalgar Como a Abelha no Prado Visitar os meus sítios preferidos, E não ser visitada
Todo o Dia namorar os Botões-de-Ouro Casar com quem quisesse, E pertencer a todos os lugares, Melhor ainda, fugir
Sem Polícia nenhum a perseguir-me Ou a seguir-me, se eu fugisse, Até saltar Penínsulas Para escapar de mim -
"Não ser mais do que uma Abelha", disse eu Sobre Lufada de ar Remar em Lado Algum o Dia todo E ancorar "sem Rumo"
Que Liberdade! O sonho dos Cativos Nas estreitas Masmorras.
Not me reading this book thinking "what a pity that the poetry is translated, it would be a lot better if I had the chance to read Dickinson's original work" only to discover that at the end of the book there were, indeed, the original poems.
I was very lucky to receive the long awaited Herbarium facsimile for my birthday. Tis not cheap ... So, readers are likely Dickinson fan(atics). As for the botany aspect (something I know zero about), the afterward explains why Dickinson's specimens are not of the same interest as, say, Thoreau's herbarium. All that to say, the book is wonderful: the front matter discussion of Harvard's acquisition of the ED papers, the 19th c. vogue of herbariums, Dickinson's flower motif in her work. But most illuminating (for this ED lover *not* scholar) are the actual artifacts: the dried flowers that have visibly deteriorated as well as those that have retained color and texture for over 150 years and Dickinson's tiny and elaborate script. Cross referencing the specimens with Google images of living flowers enriched my reading experience. This is a treasure. Big love to those who devoted themselves to this project.
La edición fue hecha con mucho esmero y se nota; el libro es precioso. Las traducciones de Eva Gallud están a la altura. Habría sido buenísimo, eso sí, que hubieran incluido un índice con los nombres de todas las plantas del herbario y no solamente los de las mencionadas en los poemas (la caligrafía de Dickinson es muy linda, pero en ocasiones no muy fácil de descifrar).
Maravillosa edición botánica de una de las mejores poetas de la literatura. Sencilla a la vez que íntima y natural, la voz de Dickinson es romero en flor.
Me gusta la delicadeza y la emoción que pone emily en cada uno de los poemas de esta antología, que aunque a veces no son tan claros, contienen una sensibilidad tremenda.
Valoro la edición más que nada porque qué le voy a contar yo a esta señora de poesía y naturaleza. Muy bonita, pero el índice del herbario no sirve para identificar las plantas, no están numeradas ni las páginas ni las fotos 🥲
To make a prairie it takes a clover and one bee, One clover, and a bee, And revery. The revery alone will do If bees are few.
Todos los poemas son muy alegres pero sobre todo me han gustado los más cantarines. Y acabo de ver que de los cuatro que he marcado, tres contienen abejas 🐝
Es una edición preciosa, bilingüe, lo cual me gusta muchísimo. Los poemas son bonitos, y el herbario tiene algo especial. Me sorprende que casi todo el herbario sea en verdes, blancos, crema y amarillos. Es como si los colores más vivos se hubieran perdido, y me resulta aún más curioso por lo mucho que habla en sus poemas de los púrpuras, y a veces de los rojos. No he sido capaz de encontrar la gentianita, pero creo que es la flor de la que más me gusta cómo habla. De su resiliencia.
''It's all I have to bring to-day, This, and my heart beside, This, and my heart, and all the fields, And all the meadows wide. Be sure you count, should I forget, - Some one the sum could tell, - This, and my heart, and all the bees Which in the clover dwell.''
Eva Gallud ha construido un libro y una antología preciosa de una autora que me gusta bastante por lo que he disfrutado del libro sin duda. El libro se compone de poemas recogidos entrono a un herbario que ocupa la parte central y de la temática de sus versos. Aparecen las abejas, los tréboles, el heno, los pinos, las montañas, los valles... Te lleva a esa casa y mundo que ella habitaba.
En este libro los poemas están en inglés y en castellano. He leído a esta autora más en inglés que en castellano y por lo general lo prefiero. Hay autoras en las que no me importa alternar entre ambos idiomas y no sé el motivo, pero Emily Dickinson me gusta más en su lengua. Me parece que la sonoridad cambia mucho y tiene un sentido más evocador en este idioma. La opción de tener los dos idiomas siempre es lo mejor creo yo.
Dejo para el final lo que más me ha gustado del libro y es la experiencia de lectura. Al final del libro hay un índice de plantas y así visto igual no parece mucho, pero es que en este índice se recogen todas las plantas mencionadas (en poemas y fotos) junto a los poemas en los que aparece y las fotos del herbario correspondientes. Esto hace que una vez terminado el libro puedes revisitar (o hacer esto la primera vez), hacer una lectura más conjunta y más reconocida. He disfrutado mucho de esta parte.
No he mencionado la parte del herbario, pero casi que también es de lo que más me ha gustado. Ya el simple hecho de ver la flora de su alrededor, el simple hecho de recoger la flora de tu entorno y guardarla, me parece hermoso, pero además me parece que la técnica de prensado, como recoge flores y hojas a la vez creando transparencias, los nombres anotados en su caligrafía, como ponía cinta para fijar los tallos largos, dar forma, es una completa maravilla.