Este ensayo sobre el Swing y el Jazz en la Europa ocupada por los nazis es mucho más de lo que parece. Comienza siendo un repaso a cómo la música y los músicos sobrevivieron a la prohibición para convertirse en la exaltación de una música que ha representado la libertad en otros regímenes totalitarios como la Sudáfrica del apartheid o los países del bloque del Este.
El texto está plagado de anécdotas, muchas veces personales del propio Zwerin, que convierte la estructura del texto en una improvisación. Entre los bloques dedicados al jazz en los diferentes países, los bolos que se hacían, la difusión periodística, las adaptaciones para sobrevivir, aparece uno inesperado que, mientras va y viene entre ellos, domina la segunda parte del libro: la vida y obra de Django Reinhardt, el guitarrista gitano que es el único europeo en el panteón de la Edad de Oro del jazz. Aunque esta manera de enfocar Swing frente al nazi refuerza las ideas que está contando, y da pie a un estilo fresco entre lo periodístico y lo autobiográfico, con abundantes gotas de sarcasmo, en ocasiones Zwerin se pierde y da lugar a digresiones que se van un poco de madre. Después recupera, pero las transiciones terminan siendo hachazos que se podrían haber reducido levemente.