La puerta del lugar en donde escribo esta reseña está cerrada y, aún así, el frío se puede sentir en el ambiente. Durante estos días mi ciudad se volvió un congelador. Tengo el libro al lado izquierdo de la laptop y un poco de té en al otro extremo. No me quiero separar de la historia. Siento que fue un viaje corto pero placentero. Aunque desearía que este libro sea interminable sé que eso no es, no fue, ni será posible. Siendo esta mi segunda lectura en paralelo, siento un vació que durará un tiempo.
Entre mis géneros favoritos nunca pensé leer Ciencia-Ficción, me gustan las películas de esta temática pero no leer estas historias.
Debo admitirlo, me gustó demasiado la historia, y eso si tenemos en cuenta que jamás compré el juego. Creí que la historia iba a ser pesada, aburrida y, probablemente, tediosa. Pero nada de eso pasó. En un punto de mi tiempo, sin pensarlo, ya me encontraba en la mitad del libro, se lee muy rápido, es como si te estuvieran contando la historia por mensajes de voz.
Respecto a la trama, si pude empaparme de ella, sentí la tensión de cada personaje, la desconfianza que sienten por saber quien es el infiltrado. El miedo por permanecer vivo, aún sabiendo que yo estaba libre de todo peligro.
Tengo un problema al comprar libros, muchas veces los adquiero por el nombre que tienen y mi sed de leerlos es inmensa pero luego llega un punto donde los dejo guardados porque ese titulo que tanto me asombró ya no me entusiasma. Al leer Wing Commander mi forma de ver a esos libros a cambiado un poco. Mentiría si escribo que leeré todos los libros olvidados de mi habitación, quizá nunca los abra.
Con un poco de Lo-Fi Hip Hop de fondo solo me queda decirles que si en algún momento tienen la oportunidad de leer Wing Commander, háganlo, No pregunten el por qué, solo abran el libro y que sus ojos empiecen a cubrir cada palabra que se pone enfrente suyo.