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240 pages, Paperback
First published January 1, 1993
El efecto mariposa no existe. Sorprendente, estimados lectores. No existe tal y como lo solemos interpretar. El efecto mariposa lo planteó el meteorólogo Edward N. Lorenz, quien es considerado como el “descubridor” del caos, o al menos el primero que lo investigó como materia independiente. Pero lo planteó de aquella manera, no literalmente.
Lorenz trabajaba con un modelo de predicción climatológica basado en un sistema de ecuaciones diferenciales acopladas (lo que técnicamente se denomina un maldito follón). Cada poco tiempo, el ordenador imprimía unos valores para las variables temperatura, humedad y dirección del viento en un punto dado. Llegado un momento, Lorenz tuvo que suspender la simulación y, al reanudarla, introdujo valores que ya tenía impresos para que el ordenador lo retomara donde lo había dejado. Pero no introdujo los últimos que tenía, sino unos anteriores. Al cabo de un rato, las predicciones que hacía el ordenador no tenían nada que ver con las que él tenía impresas en la mano. Extrañado, empezó a investigar hasta darse cuenta de que al introducir de nuevo los datos, lo había hecho usando cinco decimales en vez de los seis que usaba el ordenador. Esta leve variación de los datos había hecho que las predicciones meteorológicas fuesen cada vez más distintas en las dos simulaciones.
En efecto, en sistemas complejos suele haber lo que se denomina “sensibilidad a las condiciones iniciales”. Una variación al principio hará que los datos del sistema (posición de un satélite en el Sistema Solar sometido a la atracción de más de un cuerpo, temperatura y humedad del aire en un punto dado…) se desvíen cada vez más de la predicción inicial, hasta que ambos sistemas no tengan nada que ver entre ellos.
La idea que Lorenz quería plantear es que si medimos con mucha exactitud las variables de un sistema caótico y a partir de ahí empezamos a hacer una predicción, entonces los factores que no hayamos medido (como, por ejemplo, el octavo decimal de todos los factores implicados), serán los responsables de que nuestro modelo empiece a alejar sus predicciones de la realidad. Encontró un ejemplo resultón con lo de las mariposas, pero ese ejemplo ha pasado a ser aceptado como verdad universal (y, sobre todo, literal), sin que el mismo Lorenz lo hubiera dicho con esa intención.
Para reforzar mi tesis, cito el artículo donde Lorenz planteaba esta cuestión. Las negritas, cursivas y smilies (si los hubiere) son míos. Esta cita proviene del muy recomendable libro “La esencia del caos”, de Lorenz:
Predictibilidad: ¿El aleteo de una mariposa en Brasil originó un tornado en Texas?
Por no parecer frívolo aunque sólo sea por plantear la pregunta que sirve de título, y menos aún por sugerir que podría tener respuesta afirmativa, permítanme colocarla en una adecuada perspectiva ofreciendo dos proposiciones.
1.- Si un único aleteo de una mariposa puede contribuir a generar un tornado, del mismo modo pueden hacerlo los aleteos anteriores y posteriores, como también pueden hacerlo los aleteos de otros millones de mariposas, por no mencionar las actividades de innumerables y más poderosas criaturas, incluyendo a las de nuestra propia especie.
2.- Si el aleteo de una mariposa puede contribuir a generar un tornado, igualmente puede prevenirlo.
De forma más general, estoy planteando que al cabo de los años las perturbaciones minúsculas no incrementan ni decrementan la frecuencia de diversos sucesos meteorológicos como los tornados; lo más que pueden hacer es modificar la secuencia en la que se dan estos sucesos. [...] Debemos, por tanto, dejar sin respuesta nuestra pregunta original durante unos años más, incluso aunque hagamos profesión de fe en la inestabilidad de la atmósfera. Mientras tanto, los errores actuales en la predicción meteorológica no pueden achacarse por entero ni en primer lugar a la estructura más fina de las pautas meteorológicas. Principalmente provienen de nuestra incapacidad de observar con suficiente comprensión incluso la estructura más gruesa [...]
¿Por qué el efecto “mariposa” y no el efecto “pedo de grillo”? Imagínense: El pedo de un grillo en Alaska puede provocar lluvia ácida en Sagunto. Ésa sí es una frase para citar en los bares. Pero Lorenz se inspiró en una cosa llamada el atractor del mapa de fases de sus ecuaciones, que es, más o menos y a grandes brochazos, la gráfica del sistema que estamos estudiando. En uno de los primeros sistemas caóticos que estudió, el atractor tenía esta pinta (clic para ampliar):