Yauyos y Huarochirí son dos provincias del Departamento de Lima que en 1957 la Santa Sede erigió en Prelatura Nullius. Era un extenso territorio, en plena cordillera de los Andes, que precisaba una labor directa, eficaz y entregada. El Papa encomendó esta tarea al Opus Dei. Un puñado de sacerdotes, capitaneados por su obispo, desarrolló su labor pastoral al servicio de gentes muy pobres y bondadosas, de honda religiosidad, pero postergadas por la ignorancia y el aislamiento. Esta obra narra sucesos y circunstancias que acompañaron la labor de atención espiritual y promoción social, en años de difícil andadura por pueblos y caseríos, viajando por la fría cordillera, entre asombros y peligros. Samuel Valero vio y vivió lo que relata con vibración y maestría. El lector se sentirá transportado a un mundo apasionante, e impulsado a proseguir hasta agotar la última página. Samuel Valero nació en Teruel en 1928. Terminada la Guerra Civil, ingresó en el Seminario. Cursó Filosofía y Teología en el Seminario de Barcelona, y se ordenó sacerdote en 1951. Después de varios años atendiendo parroquias de su diócesis, se trasladó a la Prelatura Nullius de Yauyos (Perú). Allí permaneció durante diez años, la mayoría de ellos como Canciller de la Prelatura y profesor de Lengua Castellana. A su regreso, trabajó con estudiantes en el Colegio Guadalaviar y en el de El Vedat de Valencia. Como autor, cultiva sobre todo la narración corta y el cuento. Fallecido el autor el 22/11/2012.
Yauyos. Una aventura en los Andes. é um título excelente para este relato equilibrado e bem-humorado das peripécias de um punhado de sacerdotes, profundamente unidos ao seu bispo, enviados para atender uma vasta e acidentada província andina.
A narração desenrola-se em capítulos breves e incisivos, episódios anedóticos bem ordenados que imprimem o carácter de 'aventura' ao desafio de atender sacerdotalmente um povo de piedade profunda e formação superficial, flagelado pela escassez, pelo isolamento, pelo álcool e pela coca. As constantes viagens — por vezes de mais de 12 horas — montados em cavalo, burro ou mula, percorrendo aldeias dispersas pelos sendeiros dos barrancos andinos, revelam o desvelo destes bons curas pelos seus fregueses. Celebração dos sacramentos: missas, confissões, batismos, matrimónios; apoio às festas populares; organização da catequese e preparação do catecismo; cadeia de distribuição de comida; e criação de um seminário de raíz — a entrega destes homens era total.
Fica patente o amor destes sacerdotes a Jesus Cristo, a prioridade dada ao cuidado da própria vida interior — um deles percorre 75 km em 15 horas para chegar à recoleção mensal — e o cuidado dos irmãos sacerdotes, visível na caça, na pesca, no futebol e nos 'banquetes' das reuniões mensais. Apesar das cenas duras e cruas, o tom é sempre positivo e jocoso, chegando mesmo a convidar o leitor que padeça de insónias a experimentar aquele estilo de vida. No fim, torna-se claro que os protagonistas desfrutaram profundamente da missão. E é enternecedor verificar como Deus abençoou abundantemente os largos anos de trabalho com muitas vocações sacerdotais nativas.
Escutei o audiolivro nove anos depois de ter lido o texto. Já não me lembrava da qualidade literária do espanhol.
--- --- --- Yauyos. Una aventura en los Andes. es un título excelente para este relato equilibrado y lleno de buen humor sobre las peripecias de un puñado de sacerdotes, profundamente unidos a su obispo, enviados a atender una vasta y accidentada provincia andina.
La narración se desarrolla en capítulos breves e incisivos: episodios anecdóticos bien ordenados que imprimen un auténtico carácter de “aventura” al desafío de atender pastoralmente a un pueblo de profunda piedad y formación superficial, castigado por la escasez, el aislamiento, el alcohol y la coca. Los constantes desplazamientos —a veces de más de 12 horas— a caballo, en burro o en mula, recorriendo aldeas dispersas por los senderos de los empinados barrancos andinos, revelan el desvelo de estos buenos curas por sus fieles. La celebración de los sacramentos —misas, confesiones, bautismos, matrimonios—; el apoyo a las fiestas populares; la organización de la catequesis y la preparación del catecismo; la cadena de distribución de alimentos; y la creación de un seminario desde sus cimientos muestran hasta qué punto la entrega de estos hombres fue total.
Queda patente el amor de estos sacerdotes a Jesucristo, la prioridad otorgada al cuidado de su propia vida interior —uno de ellos recorre 75 km en 15 horas para llegar al retiro mensual— y la atención a sus hermanos sacerdotes, visible en la caza, la pesca, el fútbol y los “banquetes” de los encuentros mensuales. A pesar de las escenas duras y crudas, el tono es siempre positivo y jocoso, llegando incluso a invitar al lector que padece insomnio a probar ese estilo de vida. Al final, resulta claro que los protagonistas disfrutaron profundamente de la misión. Y es enternecedor comprobar cómo Dios bendijo abundantemente esos largos años de trabajo con numerosas vocaciones sacerdotales nativas.
Escuché el audiolibro nueve años después de haber leído el texto. Ya no recordaba la calidad literaria del español.