Atravesado por un laconismo capaz de despojar a la prosa de toda afectación, este libro rezuma una cruda belleza. La madurez de un estilo, con la rúbrica de un maestro.
"La lenta velocidad del coraje" se organiza a partir de ciertas recurrencias, presentes a lo largo de la obra de Rivera, que aquí y una vez más rozan la perfección.
El poder, como un arma inextinguible, los andamiajes del acto criminal, el erotismo, las utopías y las traiciones sociales, la condición judía y el absurdo cotidiano son expuestos a partir del testimonio lacónico y contenidamente furioso de Rivera.
Andrés Rivera nació en Buenos Aires en 1928. Hijo de inmigrantes, fue, sucesivamente, obrero textil, periodista y escritor. Prefiere escribir por las mañanas, a mano, en cuadernos y con alguna lapicera de buen trazo. Cuando escribe sigue algunos consejos de Hemingway: releer y corregir una y otra vez los manuscritos. En varias oportunidades ha dicho que para él existen dos tipos de escritores: los que quieren ser escritores y los que quieren escribir.
Descubrí en Andrés Rivera un estilo completamente nuevo, de gran efecto y de una cadencia con ciertas reminiscencias saerianas. Algunos cuentos de impacto, otros en los que no logré entrar del todo, pero siempre con una crudeza arrolladora. La sordidez y la violencia aparecen a la vez de forma explícita y velada.
las historias son muy buenas, salvo por 1 o 2 que no se terminan de entender, me gusta como abre con una novela historica, que me encanta. muy bueno ver como, la muerte y el valor, rondan por cada historia.