A finales del s. XIX, en las costas del Sur del continente americano, se dan cita un variado número de personajes llegados de los confines del mundo en busca de un quimérico paraíso lleno de oportunidades. Sin embargo, en esta aventura, el desencanto y la violencia se harán presentes en sus vidas. Es la historia del desgarro personal en la prosa de una novelista que transforma en épica la experiencia de sus personajes.
Libertad Demitrópulos fue una escritora argentina.
Nació en el departamento jujeño de Ledesma en 1922. A los 18 años comenzó a ejercer como maestra de escuelas en Jujuy hasta 1940, cuando viajó a Buenos Aires para estudiar letras. En 1978 se publica una de sus novelas más importantes, La flor de hierro y, tres años más tarde, Río de las congojas. Contrajo matrimonio con el poeta Joaquín Giannuzzi en 1951.
Un año antes de su muerte, recibe el Premio Boris Vian por Río de las congojas. Falleció en la Ciudad de Buenos Aires el 19 de julio de 1998.
Es reconocida por su fervorosa militancia peronista; trabajó en el hogar escuela Eva Perón, donde conoció a Evita, cuya biografía publicó en 1984.
Demitrópulos nos hace viajar en el tiempo y también en el espacio, esta vez recorriendo la Patagonia (según entiendo, a fines del siglo XIX). Tres personajes narran hazañas, dolores, penurias. Primero una mujer inglesa que sólo tiene su cuerpo para salir adelante; luego un lobero despiadado que genera pena por lo solitario y vacío que se encuentra; finalmente, un compañero del anterior que cambia completamente su modo de ver el mundo. Me gustó mucho aunque me perdí un poco en los relatos de personajes secundarios. La escritura evita aclarar los diálogos de manera explícita. Por esto y por los múltiples giros y saltos temporales, el lector debe estar atento.
Jamás podría decir de qué se trata esta novela. De una nación en construcción, de una pianista soñadora, de "un travesti" en un puerto colmado de marinos "bien hombres". No importa. En las novelas de Demitrópulos, no importa el qué sino el cómo. ¿Cómo? De la manera más bella posible.
"Entonces comprendo que siempre seré tentado por la letra escrita en soledad, con sus divagaciones, fantasías y razonables mentiras. Y muy especialmente por ese interlocutor silencioso y aguantador que existe más allá del texto y al que se le dice todo lo que uno quiere sin permitir injerencias".
Un piano en Bahía Desolación es una novela intensa que retrata la Patagonia de finales del XIX a través de la vida de Nancy, con una prosa densa y una devastadora violencia patriarcal. Mi fallo fue escuchar el audio donde los saltos temporales me hicieron desconectar por momentos. Aun así, me quedaron el piano como refugio y todo el trasfondo histórico. Es una lectura muy exigente donde prevalece la atmósfera más que la acción.
Que Libertad Demitrópulos es diferente, "difícil", no es ninguna novedad. Cada uno de sus libros es un viaje en el que lo mejor es no tratar de entenderlo todo, todo el tiempo. Invita al placer de leer, de viajar en el tiempo, de conocer una visión particular de un lugar diferente. Para eso es para lo que leo. Y Demitrópulos lo entiende y me lleva de paseo. Este libro es bellísimo.
“Prácticamente ya las tengo a todas -dice Demitrópulos en una entrevista a Nora Domínguez- Río de las Congojas es la Mesopotamia, Un piano en Bahía Desolación, el sur, La flor de hierro, el noroeste. Así a grandes manchones. Lo último, no publicado, es toda la región del noroeste: Chaco, Formosa, Corrientes, otra región fascinante. Se titula La Mamá de Coca y hace referencia al narcotráfico. Es una novela terminada hace tres años, estoy buscando editor y no consigo. Todo eso es lo que me lleva a ser una escritora no regional. Algunos escritores provincianos dicen que hay que escribir nada más que de su región. Yo escribo sobre regiones a las que nunca fui ni creo que iré.“
Es la historia de Gin-Whisky, de Nancy y de tantos personajes más. Pero para empezar, yo diría que se trata de un pedazo de Historia, de esa con H mayúscula. Estamos a finales del siglo XIX en el extremo sur de la Argentina, en aquella Tierra del Fuego donde buena parte del territorio está todavía por descubrir y donde los personajes más abigarrados llegan en búsqueda de salvación, aventuras, dinero fácil, olvido y también, por qué no, de un lugar para escapar de la civilización. En esos confines del mundo, nos encontramos con el lobero Gin-Whisky, dueño de una embarcación gracias a la cual vuelve cada tanto a la tierra con una bolsita de oro, fruto de la venta de la piel de los lobos marinos, con la inglesa Nancy llegada para ser vendida al marido que la había encomendado, con Isidoro Prutt, doble de Gin-Whisky que se quiere fundir en las tierras Patagonicas en un intento de olvidarse completamente de su pasado y de convivir con sus habitantes nativos y con un sinfín de personajes que vienen a poblar este relato multifacético. Este último empieza en un bar de la ciudad, pasa por muchos prostíbulos, conventos desde los cuales las monjas desaparecen a la noche, bahías en las cuales se da lugar el crisol mestizo de razas al son de un piano comido por la humedad y termina en el mar, verdadero punto neurálgico de los relatos marineros y del destino de todas esas almas cuyo encuentro solo pudieron hacer posibles los mitos sobre la Argentina finisecular.
La escritora quiso hacer una novela sobre el sur y se siente: el lector está en permanente contacto con la nieve, con esas hojarascas de viento, aquel mar elevado al rango de personaje y que se traga a todos los otros habitantes del relato. Si querías empezar el año con una novela con un telón de fondo histórico, que no es costumbrista, que resulta a veces poética y onírica y cuya crítica a los advenedizos de la historia se deja vislumbrar entre las olas todopoderosas del Atlantico, ¡no lo dudes y empezá esta novela!