Enrique Mejía, known as The Crow, is at a low point—his girlfriend has finally left him for good. Together with a painter in search of his past, he shares more than they both witnessed a murder during a carnival in Puebla. The secrets hidden inside an image of James Dean put their lives at risk as they try to find out who is following them, and why.
Esta entretenida y amena novela, mezcla de violencia y sexo duro me dio un panorama diferente del ya ausente por obitado Hernández Luna. Algo desfachatada y en ciertos pasajes fantasiosa historia con algunas incoherencias mínimas, (hermanado aunque no tanto con el Yuri de la Transmigración), me ofrecen una visión ciertamente exultante de la novela seudogenérica de este siglo, ambientada en los paisajes de la violencia extrema de este reino mexicano presidido por el poderosísimo y sanguinario tlatoani priísta (sanguinario por que nos hace sudar, vomitar, defecar y mear sangre, aunque sea imaginaria o casi). Medio fresa porque ya a nadie le importa el secretismo homosexual y más si este revolcadero se realiza con una de las afamadas glorias del cine gringo, evento para publicitarse, gritarse y enorgullecerse. Misógina eso sí, porque las descripciones del sexo femenino son más crudas y cachondas que las nulas descripciones del sexo homogenérico. Aplaudo con el mayor entusiasmo la narración de la liberación sexual de la esposa del protagonista, aunque el machismo nada oculto del Hernández Luna debilite la decisión libertaria de la dama marital del Cuervo.
2 días y 238 páginas después. El primer libro que leo del autor, y que fue una recomendación por una persona que tiene gustos literarios maravillosos, estaba pidiendo recomendaciones de novelas negras.
La novela negra mexa no está explotada lo suficiente... o mejor dicho no tiene la difusión que debería, hay muchos autores por ahí que no tienen el reconocimiento que deberían, ya saben: hay talento nomás falta apoyarlo... y darles difusión.
Es una novela agradable, y con un gran ritmo, probablemente yo esperaba algo más sórdido, pero para nada es mala, tienen intersecciones de historias muy interesantes (que si había indagado desde el principio). Es muy mexa, muy macha y muy poblana. Así que este contexto puede ayudar más a su entendimiento.
Siento que al personaje principal le falta un poco de corazón, y que si hubiera sido un poco más carismatico, habría logrado una mejor empatia. Ah, y la pinche Chayo, que ganas de saber más de ella.
Una historia entretenida que corresponde a un momento de la historia cotidiana reciente, ya ido, aunque no del todo. Buena mezcla de novela negra y comedia que gana puntos por su brevedad y contundencia.