Cuando compré este libro lo hice movido por algunos videos y referencias que captaron mi atención puesto que, la sabiduría del antiguo Egipto, fue algo que siempre me atrajo. A todo esto se suma el hecho de que algunas leyes básicas de esta obra nunca me parecieron locas sino más bien coincidentes con cierta postura personal acerca del universo y los planos físicos y metafísicos que rodean nuestra naturaleza tan increíble como misteriosa. Sin embargo, al terminar de leerlo me quedé con gusto a poco. Es decir, me parece un libro teórico bastante bueno que ofrece respuestas para muchas preguntas que solemos hacernos en la vida diaria sin embargo de la teoría a la práctica hay una distancia bastante grande. Si bien hace algunas pequeñas referencias, la obra no pasa de una interesante tesis sobre una realidad trascendental y desconocida por muchos.