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El progreso improductivo

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A los ojos del autor nada es más urgente que superar la voluntad ciega del progreso per se. Este libro pone énfasis en el caso mexicano pero aborda un fenómeno característico de la globalidad. Ofrece una recomendación el saber, el poder y el dinero han de concentrarse en organismos piramidales que abandonen el espejismo del progreso. El cielo que nos tiene prometido el progreso, no acaba nunca de llegar. Una gran parte de la población vive en el limbo o en el purgatorio o el al margen de una vida mejor o descontenta de sus efectos contraproducentes. Ningún progreso parece hoy más urgente que la autocrítica del progreso. Este libro "merece ser leído y estudiado por todos". No sólo "ataca por igual los dogmas del neocapitalismo y los del (pseudo) socialismo". Propone "un modelo de desarrollo diferente", Octavio Paz Hace muchos años, Monterroso dijo que si "Borges escribiera en inglés, devoraríamos sus obras en malas traducciones. Este parece ser el caso de El progreso improductivo. No es fácil aceptar una obra escrita por un mexicano en la tradición de Adam Smith, Gunnar Myrdal, Kenneth Galbraith y Robert Heilbroner; es decir, una obra bien escrita, que hace gala de imaginación, cultura y dominio de recursos literarios y, sobre todo, de su capacidad analítica". Adalberto García Rocha

249 pages, Paperback

First published January 1, 1979

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About the author

Gabriel Zaid

64 books49 followers
Gabriel Zaid has been a member of the Mexican Academy of Language since 1986. He has distinguished himself for never appearing in public. A lot of his centre on poetry and and criticism of the literary establishment.

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94 reviews2 followers
July 29, 2017
FUN-DA-MEN-TAL.

Nota inicial: la primera edición de este libro es de 1979, México y el mundo eran distintos a como lo son ahora. Si el día de hoy la centralización en la(s) gran(des) ciuda(des) produce náusea comparada con el rezago en el campo; en 1979 la diferencia entre estos dos polos era mayor tomando en cuenta que no había existido ese aire democratizador de las telecomunicaciones, más concretamente del internet y sus múltiples aplicaciones. Es por lo tanto que muchas ideas o ejemplos del libro se aplican al polo rural, el polo con mayor desventaja. Además, la descripción, por lo demás ilustrativa, de la política mexicana y los problemas de desarrollo en México se hicieron antes de la alternancia en la presidencia de la república, del recrudecimiento y gemación de los cárteles de la droga, de los sexenios con cientos de miles de muertos.

Opinión:
En una revisión previa hecha por un lector leí que el autor se caracterizaba por su sencillez al abordar los temas tratados. Ahora veo que no es tanto el caso; aborda los temas con un componente retórico, irónico y hasta cínico que a un lector no preparado (en todos los sentidos) puede tomar por sorpresa.

El autor maneja términos que no define pero que se entienden de manera tácita, y eso es algo que me agradó, porque habla por ejemplo de “atención personal” para referirse a todos aquellos procesos en los cuales para nuestro bienestar requerimos el servicio o la participación de los otros.

Curiosamente, cuando describía a la reproducción de un tecnócrata para el que se requieren “insumos costosísimos y un largo plazo de espera, al término del cual se obtiene un margen neto dudoso”, parece que me describía a mí.

En el capítulo: “La productividad del saber costoso”, el autor dice:

“Los mejores médicos no llaman a los mejores consultores de organización, que a su vez no contratan a los mejores músicos… los mejores abogados, arquitectos, etcétera, sí consultan a los mejores médicos”

¿De dónde esta aseveración? ¿Qué es un mejor médico? ¿Quién es un mejor médico? ¿El más caro? De esta manera, el mejor médico, se explica en la misma tesis del autor: si es el mejor por ser el más caro, es más caro “por haber costado más (no producido más”. Es probable que este médico haya sido más caro de producir porque estuvo en escuelas privadas, habla idiomas y ha hecho una inversión mayor en su instrumental o dispositivos que utiliza para el diagnóstico y tratamiento de sus pacientes. Este médico con más recursos; ¿es el mejor médico?

Por otro lado, cuando este ensayo (o ensayos publicados en revistas en entregas separadas) vio por primera vez la luz el IMSS ya tenía 36 años de haber sido fundado; el ISSSTE tenía 20 años de haber sido fundado; ambas aún en su apogeo político y económico (distinto a la actualidad), y aunque el autor en algún momento menciona a ambas instituciones, no menciona específicamente a la atención médica específica brindada en esas instituciones o al médico que la brinda. Menciono esto por la aseveración del autor: “los mejores abogados, arquitectos, etcétera, sí consultan a los mejores médicos”. Es decir, parece ser que, según el autor, si se ejerce la medicina pública no se puede ser el mejor médico.

Soy médico de profesión y algunos de los argumentos del autor, aunque definitivamente ciertos en el contexto explicado, posiblemente por los 38 años que han pasado desde su publicación, requieren algunos matices:

Aquí una diferencia no sutil entre los ejemplos que el autor identifica como equivalentes. Si en México, cualquier persona, desea construir una casa o un local para un comercio, no existe un Instituto Mexicano de Arquitectura Pública que produzca a bajo costo los planos de construcción. Lo mismo con los ejemplos iniciales que utiliza el autor en el capítulo referido: “los mejores consultores de organización, que a su vez no contratan a los mejores músicos”. ¿A qué se refiere con consultor de organización? ¿Qué papel desempeña? Asumamos que cualquiera. Ahora asumamos que un médico que ejerce la medicina en el ámbito particular (o privado, como se elija) requiere la “asistencia personal” de un “consultor de organización”; ¿qué institución pública le brinda este servicio? ¿qué institución pública le brinda la posibilidad de contratar músicos a bajo costo? Aunque el autor no especifica para qué se contratan los músicos mencionados, podemos asumir que para tocar música (¿o para crearla?); tampoco menciona el tipo de música. Supongamos que clásica, ¿dónde contrato una sinfónica o un director de orquesta que esté subsidiado por el gobierno? Alguien respondería, el gobierno ya lo contrató para ti en eventos públicos, en festivales artísticos gubernamentales o académicos. Pero, al tocar para 10 mil espectadores, ¿no es esto despersonalizar?, o al menos así lo califica el autor.

Ahora, ¿si el mejor director de orquesta, el mejor músico, el mejor abogado, el mejor consultor de organización, lo que quiera que esto sea, necesita un médico? Puede acudir al IMSS o ISSSTE, y si no es derechohabiente puede acudir a la SSA, más ahora con el seguro popular, a la Cruz Roja, a los servicios públicos de salud estatales o municipales dependiendo de su geografía, o a otras de sus estrafalarias variantes; por ejemplo a la Red Ángel del Metro en la Ciudad de México. Aunque la atención que se recibiría sería “impersonal”.

Creo que la labor de la medicina, o del médico para utilizar los mismos términos, aunque contaminada en las instituciones de salud pública por esta “producción a escala” como menciona el autor, es de los actos menos despersonalizados de la “atención impersonal” proporcionada por el Estado. En la consulta hay un médico y un paciente; en la exploración física son las manos de ese médico las que tocan el cuerpo de ese paciente. Ahora, una vez más, cuando el autor considera que ese “mejor médico” cobra “500 pesos por hora”, evidentemente identifica a los mejores médicos en la práctica privada, lo cual no es necesariamente cierto y refleja más bien un prejuicio del autor. Los médicos que logran de manera temprana una práctica privada pujante y se hacen de un gran prestigio, no lo hacen necesariamente por ser los mejores, sino porque sus recursos y la “inversión” de su familia posiblemente sean mayores que los de otros (como el autor señala en otro capítulo, “la generación de los “juniors”). Por otro lado, lo contrario, que los “mejores médicos” están en las instituciones, tampoco es necesariamente cierto. En nuestro país, por ejemplo, los cargos ocupados en los Hospitales más grandes, los cuales están centralizados en la capital (o capitales), son ocupados en su mayoría por médicos oriundos de la capital (o capitales), obedeciendo esto a la premisa práctica de no tener que cambiar de residencia tanto los de provincia como los del centro. Además, hablando de los hospitales institucionales no centralizados, en la periferia del centro y en provincia, los cargos son ocupados por médicos con contactos en el sindicato o que simple y sencillamente se formaron antes en la fila de repartición de plazas (lo que no requiere capacidad técnica o “saber costoso” sino a veces solo un poco de suerte o malicia). Súmese a esto el esquizoide sistema de salud polifragmentado en el que cada cabeza de la hidra llamada Sistema de Salud (IMSS, ISSSTE, SSA, SSDF, PEMEX, Cruz Roja, Sistemas de Salud Estatales y Municipales; e.g. ISSEMYM, ISSSTESON, ISSSTECALI, ISSSTEP, etcétera) tiene las plazas para formación de estos recursos (lo que implica mano de obra barata durante el periodo de formación) pero no las plazas para después ejercer el oficio.

Este último punto me hace estar definitivamente de acuerdo con algunas de las posturas del autor; si es tan caro que un individuo estudie una carrera universitaria y al final no produzca de manera adecuada, ¿se debe impulsar este modelo? Yo definitivamente considero que no, que si alguien debe estudiar y formarse para satisfacer las vacantes que se producen por “deterioro o muerte” deben ser los más capacitados (aclaro, no aquellos con la formación más cara), aquellos que tengan mayor oportunidad o capacidad (“intrínseca”, lo que sea que esto signifique) de aprovechar los recursos invertidos en ellos y regresarlos a la sociedad.

De lo contrario, el garantizarle educación universitaria a todos, es tan solo un espejismo, una falacia. En la ciudad donde radico actualmente existen al menos 2000 médicos, generales y de todas las especialidades, y cinco técnicos de refrigeración (aire acondicionado) que realizan sus labores a domicilio. ¿Quién cree Usted que genera más ingresos? ¿En cuál de los dos tuvo que invertir más el Estado? ¿Cuánto tiempo?

Ahora bien, podemos utilizar en este sentido una parábola sobre una invasión extraterrestre. Si hubiera una invasión extraterrestre o una guerra nuclear y se llevaran sobrevivientes a un refugio para después repoblar el planeta; considerando que todos los seres humanos somos nacidos iguales, ¿a quién llevaría Usted, al médico o al técnico en refrigeración?

¿y si ya hay un médico en el refugio?

En algún momento el autor se pregunta:
¿por qué el saber costoso está asociado a las grandes pirámides? (pirámides burocráticas, pirámides gubernamentales, pirámides de poder).

Me gustaría saber qué pensaría el autor en este año 2017, cuando estas grandes y poderosas pirámides sobre las que el autor se pregunta: “¿el saber les da ventajas de poder? ¿el poder les permite despilfarrar?” ahora están claramente alejadas del saber: el poder del gobierno en turno está claramente influido por la relación con líderes o liderezas sindicales que no pueden estar más alejados de este “saber costoso”. Aún en la actualidad el poder se reparte en base a servilismo ruin, a corrupción y prebendas, a asociaciones delictuosas o a evidentes gobiernos criminales. Siendo contestada su respuesta del despilfarro permitido por el poder, ¿dónde está ese “saber costoso”?

Por último, ¿se le ha dado la oportunidad a una nación de este progreso o “igualación por arriba” en un ámbito sin corrupción; volviendo las condiciones de vida similares para todos los ciudadanos, en un ámbito sin corrupción? ¿podría funcionar?


Conclusión:
Tomando en cuenta, y perdonando, la fijación que tiene el autor con la profesión médica (mi profesión), y el desdén que parece aplicar sobre los médicos que desempeñan su labor bajo instancias gubernamentales o privadas, adversas ambas por nombrar lo menos, me ha parecido un excelente libro que pone a reflexionar sobre conceptos como “productividad directa” y “productividad indirecta” y hace que como ciudadanos nos preocupemos, al menos por definir el lugar verdadero que ocupamos en el progreso del país.
Revisa conceptos fundamentales para criticar la distribución del presupuesto nacional, por ejemplo el cambio de nombre de dependencias o secretarías de una manera vana y superflua, o por ejemplo la distribución de becas de estudio para disciplinas artísticas y de humanidades “posiblemente” improductivas, tomando en cuenta como dice el autor que “la cultura pesaba a favor de algunos países” pero que no es tan importante ahora cuando empiezan “a dominar los criterios cuantitativos”; cuando lo que necesita el país es la aplicación de la técnica o generación de técnicas “de difusión más económica y por lo mismo más igualitaria”.

Lo que me hizo aclamar sin más que estaba ante un gran libro fue el pasaje sobre “La Conciencia Exigente” y “El acoso de lo posible”.

Y en uno de los pasajes “Lo insaciable”, me hizo reflexionar al respecto de un cambio de paradigma que trataré de aplicar a mí mismo, ¿qué tal si “no lo merecemos todo”?

A pesar, o a consecuencia, de la enorme cantidad de tablas, en algunos momentos este libro es filosofía pura.

Citas que me gustaron:

“La energía creadora, que auspicia al hombre y le permite cooperar, sigue siendo nuestro mayor patrimonio. A su lado, es poco el capital acumulado por la especie.”

“En ponerse de acuerdo, citarse, esperarse, explicarse lo que hay que hacer, volverse a ver para aclaraciones, entregar y recibir lo hecho, devolver una parte que no quedó, citarse de nuevo y demás, puede gastarse más tiempo que el sobrecosto resultante de hacerse un café, o cambiar un fusible, o recetarse vitamina C, sin ser especialista”.
Profile Image for Fanymoon.
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March 8, 2022
Lectura obligada a nivel licenciatura.
87 reviews5 followers
February 4, 2015
¿Cómo se puede desear progreso para todos? ¿Es viable o es simple demagogia? ¿Son la izquierda y la producción de crítica parte (inconsciente) del progreso improductivo? ¿Cuanto cuesta generar un universitario? ¿Qué necesidades básicas cubre o produce un universitario para un indígena? ¿Quién puede rechazar el salario cómodo que proporciona la obediencia dentro de una pirámide (burocracia pública o privada? ¿A costa de quienes existen las burocracias?


Quedo agradecido por tanta claridad y sencillez en las explicaciones de Gabriel Zaid.
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