Esta manhã fui ao fundo de mim. Pressentia um silêncio semelhante ao de um armazém abandonado, mas [em mim jaziam certas, algumas palavras: «Bom dia», «Felicidade!», [«Saúde». Mentiam. Esta mesma manhã, ouvi a mais falsa das palavras: «Viver.» Ah, as palavras hábeis na vacuidade da tristeza. Eu amo outras palavras: as palavras imóveis. Ferve na minha língua a sua verdade alheia aos significados. Que quietude em si mesmas, que pureza.
Cada vez me gusta más este poeta. Sutil, sugerente, lleno de imágenes que te transportan a infinidad de sensaciones. Sus poemas tienen un elegante toque filosófico que invita a reflexionar e incluso a releerlos varias veces para descubrir los múltiples matices que esconden, como un caleidoscopio de emociones.
Resulta muy interesante la combinación de poemas breves y con clara influencia de la poesía oriental, con poemas más largos y reflexivos, casi como pensamientos automáticos que recoge en un papel. He vuelto a descubrir en sus poemas la presencia de los colores azul y amarillo, lo que invita a indagar en el contexto del autor y profundizar en su imaginario.
Sin duda lo recomiendo, sobre todo a quienes adoran a J.A. Valente, pues se percibe bastante su influencia.
Un libro que duele bonito. Gamoneda habla del tiempo que se escapa, de lo que se pierde y de lo que queda en la memoria. Todo es un “error precioso y triste”, ya sea vivir, amar, recordar… todo imperfecto y todo con belleza. Melancólico, íntimo y honesto, te hace sentir la vida en cada verso y, aun así, deja un sabor dulce en el pecho.
« cuando enciendes mis ojos, el pájaro que habita en mí enloquece. Advierto la división y que un río de llamas recorre mi sendero arterial.
En torno a mí, se extiende un temblor, y tú mueves la luz en superficies blancas; las pacificas, quizá [para que yo descanse en la equidad de la división, sí, pero [tú también eres el precursor de las últimas brasas que, ya [frías, se anuncian. Bien. Condúceme. Yo avanzaré con mi pájaro tratando de olvidar mi exceso de presagios y la fermentación de mis dudas. [Diré quizá algunas palabras; las mismas que, sin pronunciarlas, dices tú cuando tus manos dividen la luz » (121-122).