En este ensayo, Isabel Allende nos permite conocer un poco de su cosmovisión del sexo y erotismo, en dónde reconoce nuevamente que las mujeres somos y hemos sido segregadas a un simple, el sexo es para nosotras romántico, para ellos solo cuestión de sexo.
Durante todo el ensayo, nos muestra distintas situaciones en dónde reafirma y recalca como ella acompañada de su esposo y su trabajo, logra compaginar estás dos visiones de si misma, la madre buena y abnegada, y por otro lado, la periodista filosa que busca su libertad.
Sin duda siempre es un placer poder leer la pluma de esta mujer, cada párrafo te lleva a dónde ella quiere que te transportes, pudiendo ser en este caso Chile, Venezuela, Perú, o tal vez el Líbano...