El libro tiene interés; pero debe tenerse muy en cuenta el punto de vista absolutamente subjetivo de su autor. Puede entenderse como una propuesta de canon personal, muy personal, con la que la mayoría de los lectores coincidirán en un alto porcentaje, aunque las ausencias o las opiniones adversas del autor sobre tal o cual obra enervará a más de uno. Tranquilidad, solo es una propuesta personal no la Biblia esculpida en mármol.
Para mí resultan más molestos los pocos errores de concepto que salpican el ensayo: afirmar que Góngora era sevillano, considerar las Cartas desde mi celda, de Bécquer, como correspondencia personal del autor, cosillas así. Me molestan, porque creo que con una lectura atenta posterior del autor o del editor podrían haberse corregido y evitado el dar armas a la crítica.
Para finalizar, quisiera destacar la tercera parte de este ensayo, dedicada a la literatura "posmoderna" de fines del s.XX y primeras décadas del XXI. En este apartado, Mañas teoriza, propone, caracteriza y, a mi modo de ver, aclara el variopinto panorama de esta época en la que él ha sido un protagonista indiscutible. El único problema es que este ensayo ya tiene unos años y, por tanto, algunas tendencias que se aprecian hoy con claridad no tienen cabida en él. Pero esa es, precisamente, una de las características del arte posmoderno: el cambio, la hibridación, el relampagueo fulgurante.