Jump to ratings and reviews
Rate this book

El empampado Riquelme

Rate this book
La ausencia imprevista y definitiva de este empleado de banco se convierte en manos de Francisco Mouat en una historia alucinante, que tiene que ver tanto con Julio Riquelme como con el ser humano en general, el hombre y su sentido. Hay instantes en los cuales el texto de Mouat adquiere una universalidad arrolladora, pues plantea un conflicto existencial, haciéndonos sentirlo hasta el escalofrío.

161 pages, Unknown Binding

First published January 1, 2001

9 people are currently reading
207 people want to read

About the author

Francisco Mouat

21 books24 followers

Ratings & Reviews

What do you think?
Rate this book

Friends & Following

Create a free account to discover what your friends think of this book!

Community Reviews

5 stars
65 (35%)
4 stars
76 (41%)
3 stars
30 (16%)
2 stars
5 (2%)
1 star
5 (2%)
Displaying 1 - 25 of 25 reviews
Profile Image for Andrea Ladino.
Author 1 book153 followers
August 18, 2018
Impresentable que siendo este mi libro favorito no le haya escrito nunca un comentario. Shame on me!

Decir que este libro es mi favorito quizás es decir poco. Algo hizo catarsis en mí cuando lo terminé por primera vez. No sé si me sanó heridas o las abrió, o un poco de ambas cosas. Es parte de esos pocos textos que crees que te hablan solo a ti, que cuentan tu historia con otras palabras, otros protagonistas, pero son tus pensamientos, las mismas preguntas que te has hecho a lo largo de tu vida. Este libro que es especie de crónica, algo de novela con una pizca CSI, una carta abierta al padre, a un desconocido o perdido, a alguien que puede estar muy muerto, pero de lo más vivo en tu presente.

No es la primera vez que lo pienso, pero es la primera vez que lo dejo escrito en algún lugar. El día que me muera y si la gente que tiene que enterrarme me echa a un ataúd, espero que también echen en él este libro. Así de importante es esta obra en mi vida.

Mi vida empampada

Con la nostalgia escrita por Teillier: “Nostalgia sí, pero del futuro, de lo que no nos ha pasado pero debiera pasarnos”.

Seguiremos siendo inmortales; más allá de nuestra muerte corporal queda nuestra memoria, y más allá de nuestra memoria quedan nuestros actos, nuestros hechos, nuestras actitudes, toda esa maravilla parte de la historia universal, aunque no lo sepamos y es mejor que no lo sepamos (Jorge Luis Borges)

La obsesión por los avatares de Riquelme, sin embargo, fue dando paso en el tiempo a nuevos temas, nuevas lecturas y nuevas obsesiones: la búsqueda permanente del padre, la fuerza de la casualidad, los amores culpables, la crónica de una vida escrita a partir de fantasmas y leyendas, el complejo vínculo padre-hijo, la imposibilidad de saber con certeza quiénes somos y por qué vivimos y dejamos de vivir de la manera en que lo hacemos.

Con vista al mar, lejos de Los Vientos, en un funeral distinto, donde será legítimo botar lágrimas guardadas en las entrañas, y donde sobre todo se castigará al olvido y se le rendirá un homenaje a la memoria.

El alma humana es vacilante y contradictoria: si nadie te apura, si ti trabajo no está en juego, si puedes seguir levantándote tranquilo en la mañana para hacer tus cosas, si tienes rabia porque te sentías abandonado, si la desaparición de la que hablamos no te quita el sueño, si la vida continúa y no nos deja pegados en el recuerdo, si no sabemos o creemos que no sabemos qué pasó realmente, es más fácil olvidar. Y eso ocurrió con Riquelme: los que tenían que recordarlo lo olvidaron, y el resto se sumó al silencio.

Cuando se acostó en el desierto por última vez, en aquel lugar donde lo encontrarían 43 años más tarde, Riquelme tuvo la lucidez para afirmar su sombrero con el pie derecho y así evitar que se lo llevara el viento.

Quiso salir de donde estaba, quiso cambiar su suerte, pero su suerte ya estaba echada. El reloj de Riquelme se detuvo a las diez y media. No sabemos si a esa hora había sol o había estrellas. ---
Julio Riquelme Ramírez no se iba a ir tan fácilmente de donde estuvo cuarenta y tres años tirado, solo, solo, solo, absolutamente solo.

Ya saben que se murió, que se murió en forma trágica en el desierto, y entonces todos los malos pensamientos y todos los malos deseos que tal vez tuviste en algún momento porque no te llevabas bien con él o porque no trató bien a tu madre se vuelven en tu contra.

En una desaparición como la de Riquelme, a lo mejor tú piensas que sí eres un poco culpable. Los hijos se pasan rollos cuando sus papás se separan, ¿y no se los van a pasar cuando el padre desaparece sin dejar rastro en ningún sitio? ¿Por qué se fue, por qué te abandonó? Eso es muy terrible pensarlo.

Ernesto Riquelme había logrado sacarse casi completamente a Julio Riquelme Ramírez de su vida. Nunca lo nombraba, jamás pensaba en él, había conseguido finalmente convertirlo en un gran desconocido o, mejor dicho, en un fantasma, en alguien que alguna vez fue y luego se extinguió sin dejar huella por los siglos de los siglos.

Pero los fantasmas asestan golpes cuando menos se los espera, y ahí no hay más remedio que sentarse en ellos a conversar un rato, a ver qué noticias nos traen.

Quería empezar a despedirse para siempre de él, quería rehacer toda la memoria que fuera posible en torno a su vida y a su muerte.

Toda genealogía tropieza con el vacío.

Pienso en la biografía desconocida de cada uno de nosotros. De cualquiera. Cuánto misterio, cuántas zonas oscuras de nuestra vida que no siquiera sospechamos de pronto se iluminan para darnos vuelta, para decirnos que si nada es estático en esta tierra, lo menos estático de todo es nuestra propia historia.

No es necesario que tu papá se pierda en el desierto para que tengas que salir a buscarlo. Puedes tenerlo al frente tuyo, avanzar un metro, tocarlo, y seguro que estás metido en el mismo embrollo: él está ahí, pero tú no lo encuentras, y como no lo encuentras sales a buscarlo en otro sitio, y como te va mal en la búsqueda vuelves cansado, molesto y aburrido y dejas de buscarlo, y como dejas de buscarlo ya no puedes encontrarlo por tu propia voluntad, y después el tiempo termina de hacer el trabajo.

Por alguna extraña circunstancia, no te puedes librar de él aunque quieras, estás amarrado a ese lazo de la misma manera en que él se amarró a ti el día en que ayudó a que tú existieras. Tú no lo escogiste a él, y en su caso también es difícil que él te haya escogido a ti, específicamente a ti.

Él tal vez no imaginó nada, no pensó en ti jamás, y solo empezaste a existir cuando te vio, y quizá nunca te vio, o quizás después de verte nunca más se acordó de ti, o hizo las cosas de manera que creyeras que al menos para él tú no existías.

Son dos seres diferentes, que pueden llegar incluso a instalarse en los extremos opuestos del mundo, pero a pensar de las diferencias no abandonarán –aunque quieran- el vínculo físico y síquico de estar ligados entre sí desde el origen.

Hay una cuestión en el vínculo padre-hijo que es importante. Parte siendo un vínculo animal, y es un vínculo animal en el cual puedes proyectar todo, hasta tu futuro.

En sicología, negar a alguien es equivalente a matarlo. La negación en sicología es como el crimen, el asesinato.

El padre es una dirección, una proyección, una perspectiva, la cosa masculina.

No se debe pensar demasiado en las culpas cuando se vive en la desinformación, en la ignorancia, en la mentira.

La desaparición del padre siempre va a ser un hoyo negro, pero con un agregado: que este hoyo se convierte en una especie de basurero. Donde tú lo vas llenando de porquería. Este hoyo se convierte en una vía de descarga.

Yo creo que el papel que juega Julio Riquelme con su hijo es aparecer en el momento en que él más necesita a su padre.

Algún día, papá, uno de nosotros dos se quedará solo en este mundo, sin el otro. Antes de que llegue ese día, déjame abrazarte con estas palabras.

Tengo una fijación, no sé muy bien por qué, con los perdidos, con los que desaparecen y no dejan huella, con aquellos sujetos que escriben con sus vidas una historia mínima que apenas alcanza a tocar a los pocos que están cerca de ellos, con suerte su familia, sus amantes y sus escasos amigos; seres humanos que parecieran no afectar a nadie más en este planeta y cuyo destino no interesa socialmente.

Empezaste escribiendo una historia de horror y acabaste escribiendo una historia trágica de amor jamás resulta.

Profile Image for Azul.
398 reviews42 followers
April 17, 2019
bonito y triste, así como me gusta, ah.

nunca pensé que tanta historia se podría sacar de un muerto a quien enterraron de la memoria. y supongo que es justamente esa expedición de búsqueda lo que hace tan rico todo. una vez leí que somos lo que el resto dice de nosotres y esta historia es muuuuy eso.

el final no me convenció tanto, pero una parte de mi entiende la decisión quizá desesperada del autor por encontrar respuestas. la otra parte, cree que debió dejar las cosas a juicio de cada lector.
Profile Image for Juan Pablo.
2 reviews4 followers
May 2, 2016
El empampado Riquelme profundiza en el reportaje escrito por Francisco Mouat (Santiago 1962), titulado “Los olvidos del desierto”, publicado el 8 de agosto de 1999. En él, se relata la historia de Julio Riquelme Ramírez, quien el 1 de febrero de 1956 se subió en Chillán al tren “Longino” con dirección a Iquique. Se dirigía como padrino al bautizo de su nieto.

Julio Riquelme nunca llegó a su destino.

43 años más tarde, a más de 15 kilómetros de la estación “Los vientos” en Antofagasta, los restos de Riquelme fueron encontrados. Su osamenta, cubierta por harapos y con los zapatos aún puestos en los pies, yacía tendida al sol en perfecto estado.

Sus familiares, repartidos entre el norte y el sur, recién se enteraron en 1999 del hallazgo. Muchos de ellos se ligaban a Julio Riquelme a través de tortuosos recuerdos. Esta es la historia de un hombre común y corriente, de una vida llena de obstáculos y separaciones. Portero del Banco Estado, Riquelme se casó con Celinda Chávez, de padres peruanos, y con quien tuvo dos hijos, Rolando y Ernesto Riquelme. De la relación con una de sus amantes nació Marta Riquelme.

Como profesional, Julio Riquelme siempre fue recordado como un empleado responsable y confiable. Como padre, distante y autoritario. Su principal afición se centraba en beber vino –dos litros diarios– y escuchar radio durante horas todos los días.

“Ernesto Riquelme había logrado sacarse casi completamente a Julio Riquelme de su vida. Nunca lo nombraba, jamás pensaba en él, había conseguido finalmente convertirlo en un desconocido o, mejor dicho, en un fantasma, en alguien que alguna vez fue y luego se extinguió sin dejar huella por los siglos de los siglos." (51)

Luego de su desaparición, los familiares siguieron con su vida; todos creían que Riquelme se había escapado de sus cercanos. Más que pena, lo que sentían era indiferencia ante la situación. Dieron paso al olvido: “eso ocurrió con Riquelme: los que tenían que recordarlo lo olvidaron, y el resto se sumó al silencio. Hasta que sus huesos aparecieron y nos quedaron mirando a los ojos” (38)

¿Por qué Riquelme se bajó del tren y se empamó muy posiblemente en un estado delirante en las dunas del desierto de Atacama? ¿Por qué sus familiares permanecieron tanto tiempo en silencio? Son algunas de las interrogantes que Mouat busca esclarecer en esta obra. Así, el autor explica los motivos que lo llevaron a escribir este libro:

“Tengo una fijación, no sé muy bien por qué, con los perdidos, con los que desaparecen y no dejan huella, con aquellos sujetos que escriben con sus vidas una historia mínima que apenas alcanza a tocar a los pocos que están cerca de ellos, con suerte su familia, sus amantes y sus escasos amigos; seres humanos que parecieran no afectar a nadie más en este planeta y cuyo destino no interesa socialmente. Ellos hablan a veces con más fuerza que ningún otro de la condición humana: por su fragilidad explícita, por la mayor libertad que solemos tener para saber cómo viven, porque viven sin mucho que ganar y casi siempre acaban perdiendo.” (151)

Haciendo uso de la primera persona, el periodista asume un rol protagónico en este puzle, buscando las piezas que pueden esclarecer el misterio. A través de cartas con chilenos en el extranjero, entrevistas a los familiares, visitas a grafólogos y otros recursos periodísticos, el autor busca crear una obra que se sitúa al límite entre la ficción y el periodismo.

El destino, el viaje, la culpa, la memoria y el olvido son los tópicos en torno a los que se desarrolla la historia. En un país con una memoria tan sensible en torno a los desaparecidos, El empampado Riquelme pareciese tener algo que decir al respecto. Tal como explica la forense Patricia Hernández, quien se encargó de periciar los restos de Riquelme, “en el caso de un detenido-desaparecido, tú ya no tienes a tu padre, pero tú no eres el culpable de su desaparición. El malo es el otro, no eres tú. En cambio, en una desaparición como la de Riquelme, a lo mejor tú piensas que sí eres un poco culpable.” (48)

A veces las memorias se resisten a desaparecer, resurgiendo del desierto en el momento menos esperado para darnos testimonio de su existencia en este mundo.

Para algunos el arte no ofrece respuestas a las grandes interrogantes existenciales. Pero muchas veces, es a través de este medio como experimentamos empatía hacia vivencias que escapan a nuestra cotidianeidad, sintiéndonos con renovada humildad ante tal grandeza.
Profile Image for Benjamín.
60 reviews3 followers
September 8, 2024
El capítulo papá de viaje es uno de los textos más hermosos que he leído
Profile Image for José Alvear.
333 reviews3 followers
September 12, 2022
Este libro es, aparentemente, simple y a la vez maravilloso. Gran historia y una reflexión que todavía es válida. Me encanta este libro.
.
Profile Image for kiubert.
96 reviews13 followers
April 13, 2022
La crónica es impecable. Siento que la tercera parte, de agregados posteriores a la primera edición tiene bastante relleno. En especial la sección de los emails, muchos de amigos, pero también de lectores externos, unos pocos aportaban algo a como se puede comprender la historia, pero otros simplmente eran una versión extendida de los halagos que van en la tapa trasera de los libros.
Profile Image for Mauricio González Césped.
17 reviews1 follower
March 28, 2019
Un libro hermoso, una crónica de lenguaje sencillo y profundo, muy vívida. Una historia que se torna inmediatamente personal, donde cada cual encuentra sus propias historias.
Profile Image for Juan.
Author 4 books5 followers
December 23, 2018
Hay un capítulo referido al padre del autor, que hace que el libro valga la pena y sea recomendable. No cuento más para que se animen a leerlo, los que no lo ha hecho.
Profile Image for Berna Labourdette.
Author 18 books588 followers
December 27, 2017
Nunca había leído el libro sobre el caso, sólo el reportaje en su momento. Fue una gratísima sorpresa, sobre todo porque a partir de la desaparición del padre (desaparación que había comenzado mucho tiempo atrás para su familia), Mouat comienza a desenhebrar una seguidilla de ausencias y equívocos familiares, mientras intenta descubrir, cual detective, qué pasó con Riquelme y porqué comenzó a caminar por la pampa, hasta ya no poder más. La revisión de su vida como funcionario público es muy bella también y fiel reflejo de un viejo Chile republicano, desaparecido como Riquelme en el desierto. Relaciones padre-hijo, múltiples ausencias, pensamientos sobre lo que significa la paternidad, afloran también en esta crónica. 
Profile Image for Francisco Silva.
366 reviews21 followers
October 29, 2018
“La tarde del jueves 2 de febrero de 1956, Julio Riquelme se subió al tren Longitudinal Norte en La Calera con destino a Iquique. Iba al bautizo de uno de sus nietos. El viaje duraba tres días y tres noches. Pero Riquelme jamás llegó al puerto del norte. La última vez que alguien lo divisó fue arriba del tren, cerca de la estación Los Vientos, cien kilómetros al sur de Antofagasta. Desde entonces nada se supo de él. Solo historias de fantasía y después el olvido. Hasta que en enero de 1999, casi medio siglo después, apareció Riquelme en medio del desierto de Atacama, solitario y abandonado junto a sus pertenencias. ¿Qué pasó realmente con él? ¿Por qué su misteriosa desaparición fue rodeada de tanto silencio? ¿Cómo fue posible que en 43 años no se supiera nada de su existencia?”

Me gusta esa sinopsis del libro porque de alguna manera da forma a la historia de Riquelme, a todo el marco sobre el cual se hila lo que aconteció con él. No obstante lo que hace Mouat con el trasfondo, eso simplemente me voló la cabeza. No leía un relato local así de potente desde ‘El Río’ de Alfredo Gómez Morel y eso ya es mucho decir.

Porque es un libro sobre desapariciones y sobretodo de ausencias. Empezando estas últimas mucho antes que las primeras. Sobre lazos y culpas. Sobre no conseguir sobrellevar el peso de los años y de como errores que se van sedimentando imperceptiblemente sobre tu historia, van cargándote hasta hacerlo insoportable. Pero antes que todas esas cosas, es una historia sobre padres e hijos.

En Batman V Superman, Bruce Wayne se para ante la tumba de su fallecido padre y dice que él ya es más viejo que lo que su padre alcanzó a ser. Denotando poco disimuladamente amargura con ello y dejando en el aire ese enigma que muchas veces son para los hijos los padres. A Ernesto Riquelme le sucede algo similar. Muchas veces la imagen del padre tiene mucho de mítico y al ser básicamente una entidad edificada en historias, por defecto va mutando.

En el caso de Julio Riquelme pasar desde el padre que los abandona o no se interesa en construir un lazo, a convertirse en el que se desvanece, no parecía más que el siguiente paso lógico. Porque más para mal que para bien, en una tierra de desaparecidos tuvieron que pasar 40 años recién para resignificar este desvanecimiento.

Se reescribe la historia y el mito cambia. Y con ello quedan tan pocas respuestas como certezas. Salvo una quizás: la figura del padre siempre es un enigma. Uno lejano. Uno ausente. Porque mucho hay de preguntas sin respuestas en relaciones que se construyen sobre incertidumbres.

“Claro que siento distinto. Antes, de mi papá no se hablaba. Era un hombre olvidado. Ahora no se puede olvidar.”

“Ernesto Riquelme Chávez tenia 63 años cuando apareció su padre, muerto, en el desierto. Julio Riquelme Ramírez había alcanzado a vivir solo 58 años. Los números aquí no están puestos para hacer estadísticas o matemáticas. Estos números hablan de una ecuación existencial: el hijo descubre a su padre muerto y verifica que su papá era, en el momento de su muerte, más joven que él.”

“No es necesario que tu papá se pierda en el desierto para que tengas que salir a buscarlo. Puedes tenerlo al frente, avanzar un metro y tocarlo, y el problema no desaparece: él está ahí, pero tú no lo encuentras, y como no lo encuentras sales a buscarlo a otro sitio, y como te va mal en la búsqueda vuelves cansado, molesto y aburrido y dejas de buscarlo, y como dejas de buscarlo ya no puedes encontrarlo, y después el tiempo termina de hacer el trabajo.”

“El desierto de Atacama es más tenebroso, no hay maleza, no hay nada: puras piedras. El desierto de Atacama es un paisaje de marcianos.”

“Tengo una fijación, no sé muy bien por qué, con los perdidos, con los que desaparecen y no dejan huella, con aquellos sujetos que escriben con sus vidas una historia mínima que apenas alcanza a tocar a los pocos que están cerca suyo, con suerte a su familia, sus amantes y sus escasos amigos; seres humanos que parecieran no afectar a nadie socialmente en este planeta y cuyo destino no interesa socialmente. Ellos hablan con más fuerza que ningún otro de la condición humana: por su fragilidad explícita, por la mayor libertad que solemos tener para saber cómo viven, porque viven sin mucho que ganar y casi siempre acaban perdiendo.”

“Lo menos estático de todo es nuestra propia historia se nos dice en un párrafo de este libro ¿Habrá alguien contándome? ¿Podré ser una historia? ¿Estaré ocurriendo?”

“El futuro y las ansiedades se engullen el presente, y paras saborear un texto uno debe atrincherarse en el presente.”

“Toda genealogía tropieza con el vacío”

“El alma humana es vacilante y contradictoria: si nadie te apura, si ti trabajo no está en juego, si puedes seguir levantándote tranquilo en la mañana para hacer tus cosas, si tienes rabia porque te sentías abandonado, si la desaparición de la que hablamos no te quita el sueño, si la vida continúa y no nos deja pegados en el recuerdo, si no sabemos o creemos que no sabemos qué pasó realmente, es más fácil olvidar. Y eso ocurrió con Riquelme: los que tenían que recordarlo lo olvidaron, y el resto se sumó al silencio."

“La desaparición del padre siempre va a ser un hoyo negro, pero con un agregado: que este hoyo se convierte en una especie de basurero. Donde tú lo vas llenando de porquería. Este hoyo se convierte en una vía de descarga”

Profile Image for Aleister.
271 reviews9 followers
November 1, 2021
Creo que dice mucho más de lo que parece dentro de la investigación. A veces, lo más importante no es el plato, sino cómo se cocina.

Punto aparte que sentí que la última parte estaba de más. A veces es imposible llegar a las respuestas.
Profile Image for Fel P.
108 reviews
August 3, 2018
Iba para dos estrellas hasta los dos capítulos finales, en donde te hace pedazos y te deja con escalofríos.
Profile Image for Laura Martín Díaz-Caneja.
16 reviews
February 10, 2025
Van cinco estrellas a este libro porque Julio Riquelme, el empampado, se quedará conmigo mucho, muchísimo tiempo. Esta crónica es más que una historia bien escrita por un periodista determinado a encontrar respuestas en el caso de uno de tantos desaparecidos en Latinoamérica. Es el relato, dramático, emotivo e intrigante, de un desaparecido/ aparecido en el desierto de Atacama y, sobre todo, de la búsqueda eterna del padre y del peso de los vínculos no resueltos.
“No es necesario que tú papá se pierda en el desierto para que tengas que salir a buscarlo”, dice en estas páginas Francisco Mourat.
Profile Image for Hugo.
511 reviews14 followers
March 5, 2019
Al principio la narración tenía el tono de un reportaje. Luego fue mejorando. Apareció en la historia la opinión experta de un grafólogo, los recuerdos de un compañero de viaje, desde Australia, y las imágenes recibidas por una psicóloga con poderes especiales que se conecta con el espíritu de Julio Riquelme. A lo anterior se suma un relato del autor respecto a su vínculo con su padre y los motivos para escribir esta historia.
Profile Image for Eaurriol.
227 reviews5 followers
March 7, 2023
Leer una noticia cortita, de un párrafo, en un diario. Investigar y tirar del hilo sin saber adonde termina. Dejar registro de lo recabado. Ese desafío literario, es fascinante.

Aquí, en el empampado, el resultado es full melancolía. Por un desierto atesorador de secretos , por viajes en trenes largos, rodeados de sacos de papas y gallinas; y por supuesto, por un papá ausente.

Buen libro. Buena portada. Eso si, la visita a la espiritista está demás. Y los mails de los amigos, tb.
Profile Image for Gabriel Rodriguez.
68 reviews
May 21, 2021
Seguía a Francisco por su carrera como periodista y librero. Nunca había tenido la oportunidad de leer el empampado hasta que lo encontré en un paño en la feria. Tremendo libro, bello triste y profundo. No solo la historia es increible, sino las relaciones familiares tejidas en torno al caso. Mouat le hace justicia y trae del pasado a Julio Riquelme. Recomendadisimo.
13 reviews
December 13, 2021
esta muy mal escrito, la narración fome, repite lo mismo una y otra vez. pude haber leído la noticia por Internet y ahorrarme la plata del libro. no agrega nada a lo que ya está en Internet. desperdicio de tinta. no le pongo menos estrellas por que no se puede.
Profile Image for Guillermo García Moscoso.
84 reviews4 followers
February 22, 2022
Una crónica que se transforma en algo más. El empampado Riquelme se lee como búsqueda, pero también como encuentro: encuentro con el padre y entre todos quienes compartimos un afán de reconciliación con cierto pasado familiar. Lindo libro.
Profile Image for Víctor.
161 reviews1 follower
October 15, 2021
Sobre cómo alguien puede desaparecer y dejar su historia truncada para que otros la reconstruyan. Un libro hermoso y triste.
18 reviews
December 26, 2021
Una investigación periodística origina una búsqueda en el pasado y la reconstrucción en el presente, una desaparición en la pampa nortina.
Profile Image for Doménica.
14 reviews
November 14, 2023
buenísima la historia, me encantó cada detalle y lo grafiqué todo en mi mente. lo terminé al toque porque no podía soltarlo.
Profile Image for Neo Rincón .
16 reviews1 follower
December 27, 2025
comienza como crónica y en el último cuarto Mouat lleva al lector a interpelar su propia relación con su padre.
Profile Image for Felipe.
Author 6 books
February 15, 2022
No comprendo de dónde han salido tantas reseñas positivas ni tantos testimonios eufóricos. A mí no me ha parecido gran cosa.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Profile Image for Cristian.
567 reviews13 followers
April 21, 2025
En 1956, un hombre salió de viaje de Chillán a Iquique para el bautizo de su nieto. El hombre, que debía llegar al tercer día, no llega y nadie sabe más nada de él hasta que aparece en enero de 1999: es un esqueleto tendido en el desierto de Atacama, ¿cuánto tiempo lleva ahí? ¿cómo y cuándo se bajó del tren sin que nadie lo viera? y en especial ¿por qué lo hizo? Todo alrededor de esa desaparición es un misterio.
Este hecho, sacado de la vida real, es la materia prima con la que Mouat escribe una crónica sobre la familia, la figura del padre, el duelo, los secretos, las desapariciones, la memoria, el pasado y esa paradoja que hay en salir del olvido para volverse inolvidable.
Mouat cuenta la historia de Riquelme, de sus pesquisas, entrevistas con familiares, viajes, intentos de adaptación al cine, pero también da espacio para la historia propia, la suya con su padre y para la reflexión personal: “El Empampado Riquelme es también mi propio desierto: un trayecto de vínculos dolorosos, inevitables, amorosos, humanos”.
Un libro que se lee rápido, con un lenguaje sencillo y el siempre atractivo misterio de lo inexplicable

Displaying 1 - 25 of 25 reviews

Can't find what you're looking for?

Get help and learn more about the design.