"No estamos habituados a registrar en nosotros afectos intensos sin contenido de representación, y por eso, cuando éste falta, acogemos como subrogado otro que de algún modo convenga; es lo que hace nuestra policía: si no puede atrapar al verdadero asesino, aprisiona en su lugar a uno falso.
Nuestro pequeño paciente, no estuvo quizá más enfermo que tantos otros niños a quienes no se pone el marbete de "degenerados"; pero como él fue educado sin amedrentamiento, con el mayor respeto y la menor compulsión posibles, su angustia salió a luz con más osadía. Le faltaron los motivos de la mala conciencia y del temor al castigo, que de ordinario contribuyen a empequeñecer esa angustia. A mi juicio, hacemos mucho caso a los sintómas, y muy poco a aquello de lo cual surgen" -Freud.