Es el primer libro que leo de teología y me pareció muy interesante, también porque enriqueció mi fe y me hizo hacerme más preguntas a mí mismo. Considero a Joseph Ratzinger como una persona muy preparada y sabia. Me gustó mucho lo que discute en este libro.
Un fragmento que me gustó mucho viene de: La fe, entre la razón y el sentimiento. Aquí se dijo lo siguiente: “En sus diálogos <>, Werner Heisenberg habla de un encuentro que tuvo lugar en 1927 en Bruselas con algunos físicos jóvenes, y en el que participaban también Wolfgang Pauli y Paul Dirac. En un momento llegaron a comentar cómo Einstein se refería frecuentemente a Dios, y Max Planck pensaba que no existía conflicto alguno entre ciencia y religión, pues las dos eran perfectamente compatibles entre sí -una concepción que por entonces resultaba bastante sorprendente-. Heisenberg interpretaba esta nueva apertura del científico a la religión desde su propia experiencia familiar. En el fondo se encuentra la idea de que la ciencia y la religión son dos esferas completamente diferentes, sin interferencias recíprocas: en la ciencia se trata de la verdad y la falsedad, y en la religión de lo bueno y lo malo, de lo que tiene valor o no. Los dos ámbitos se refieren independientemente al aspecto objetivo y subjetivo del mundo. <
Me parece que la fe y la ciencia van de la mano, pero es importante encontrar un balance entre ellas, ya que ambas partes pueden llegar a ser malentendidas o mal utilizadas. La ciencia, tanto como la fe nos pueden cegar y conducir por caminos no deseados. No debemos nunca perder nuestra humanidad, el amor y la paz. El secreto de la vida está en amar al prójimo y contribuir al bien común, luchar por causas justas. En resumen, ser bueno con todos y ayudar a los que lo necesitan. Recomiendo este libro a cualquier persona que esté interesada en esto, no importa su ideología, preferencias o lo que sea. El punto de un buen libro es que te haga reflexionar y aprender una perspectiva distinta a la que uno tiene.