"¿Por qué algunos vendremos a este mundo sólo a sufrir?"
– Siempre he considerado que, encontrar un libro cuya trama se centre exclusivamente en una mujer, en sus sentimientos, en sus sueños, en sus vivencias y más que cualquier otra cosa en el mundo, en su historia, parecía formar parte de una dimensión utópica, idílica, de la que solo los privilegiados podían formar parte, la cual solo los privilegiados podían conocer de punta a punta. Durante mucho más tiempo del que puedo recordar, me mostré contundente y reacia cuando se trataba de darle una oportunidad a cualquier obra perteneciente a Bonelli, no sabría decir si se debía a las bastas y variadas opiniones provenientes de sus propios lectores o si mi incertidumbre yacia en el hecho de que las novelas de romance histórico (en especial aquellas que se desarrollan en Argentina, mi queridísimo Pais) significan mucho más de lo que puede ser expresado con palabras para mi y el siquiera concebir la idea de que al leer uno de sus libros, en este caso Indias Blancas, yo pudiera encontrarme odiando lo que una vez tanto quise, me generó un pánico incesante. Tuve la enorme suerte de encontrarme con mi profesora de lengua francesa, quién me rogó que le diera una oportunidad tanto a la autora como a su pluma, porqué sabía en el fondo de su corazón que no habría jamás otra persona capaz de comprender los sentimientos que esta historia había logrado despertar en ella y solo por ella, decidí dejar el miedo atrás, adentrándome en tierras desconocidas, teminles, áridas.
1. Personajes
– Blanca Montes: desde el primer momento en que fue mencionada, supe que era mucho más que la protagonista de incontables cantidades de historias cuya connotación variaba notablemente dependiendo de quién la contara. Fue egoísta y petulante para algunos, fue ejemplo de vida y digna de toda admiración para muchos otros y, sin embargo, todos quienes hablaron y pensaron en ella, supieron recordar con tanto cariño su imágen así como su esencia, que incluso pudiendo guardarle rencor, encontrarse presos de la envidia y jamás haber perdonado las cosas que hizo, callaron en señal de respeto, porqué había sido una mujer fuerte, voraz, avasallante, que había tomado la decisión por sí misma de no someterse a las expectativas y planes que otros habían formado por y de ella. Blanca es intrigante, extremadamente dulce, mansa, jamás disfrutó las discusiones y las evitó tanto como le fue posible, aceptó cada circunstancia tanto afortunada como desafortunada de su vida y salió adelante, porqué siempre ardió en ella un fuego abrumados que jamás nadie logró apagar, por mucho que así lo intentaran.
– María Pancha: es uno de los personaje más crudos, severos y humanos que he leído en toda mi vida. Una mujer negra, cuyo padre nació libre, heredero de una tribu poderosa, que posteriormente fue esclavizado y asesinado por orden de un hombre despiadado; una mujer negra, cuya madre había sido blanca, cristiana, obligada a casarse con un hombre al que no amaba y la doblaba en edad, una madre cuyo único pecado en vida fue compartir una noche de amor con un hombre que mostró transparencia, humildad, amarla sin importar el color de sus pieles, sin importar los nombres que los nombraban, sin importar las diferencias que ante los ojos de personas que no lo habrían entendido por mucho que se les hubiera intentado explicar. María Pancha se nos muestra como una mujer que no solo es fuerte por los desatinos a los que ha tenido que hacerle frente a lo largo de su vida, más porqué decidió serlo, porqué en sus venas corría la sangre de una mujer que había tenido el valor suficiente para amar y pagar las consecuencias de sus actos, así como la sangre de un hombre que representaba la libertad y la realeza. María Pancha amó en silencio, amó desde las sombras, amó desde la culpa, amó desde una posición que no le correspondía, amó entendiendo que nunca se encontraría en primer lugar porqué una persona a la que amaba profundamente, era dueña de este y aún así, jamás se resignó a ser un ente triste, angustiado, a vivir a costa de aquello que no pudo tener, que no tenía y que nunca podría tener, porqué de haber tenido que pedirlo, ya no lo hubiera querido. Muchas veces durante mis relecturas, tengo la sensación de que no tengo otro sentimiento para ella que no sea el odio, porqué su manera de tratar a Laura podría catalogarse incluso como hasta cruel, sin embargo, cuando se conoce toda su historia de vida y los incontables motivos por los cuáles es cómo es, ese sentimiento negativo se reemplaza por uno lleno de amor, de amor y entendimiento.
– Laura Escalante: podría intentar expresar con palabras el profundo cariño que siento hacía Laura como persona, como mujer y como ser humano, pero tengo plena certeza de que nunca nada podría hacerle justicia a mis sentimientos, mi admiración y respeto por ella. Laura es la sobrina de Blanca Montes, quién fue la primer esposa de su padre, el General José Vicente Escalante, mujer a la que amó desmedida y equivocamente, sin embargo, ésta comienza a descubrir los secretos que han sido guardados durante años dentro de su familia, así fuera por vergüenza o por miedo, cuando su hermano Agustín (quién tomó los hábitos) enferma gravemente y Laura, en el afán de visitar a su queridísimo niño, actuando en contra de la oposición de su familia, se fuga de Buenos Aires para cuidar de éste, ya que nadie más estaba dispuesto a hacerlo. Allí Laura inicia un increíble viaje donde no solo conocer a través de las memorias de Blanca a este personaje que tan secretivo le resulta, también se trata de un viaje de autodescubrimiento, en el que explora sus límites, sus deseos e incluso cuestiona todo aquello que siempre ha visto como una obligación y no como un anhelo profundo de su corazón. Conflictuada por los recientes sentimientos confesados de su amigo, Julián Riglos (quién sin dudarlo la ayuda a escapar y visitar a su hermano), Laura conoce por casualidad al majestuoso y reservado Ranquel, Nahuelteuz Gour, quién parece ser un íntimo amigo de Agustín, por el cuál comienza a sentir peligroso sentimientos que inunda cada rincón de su ser.
– Nahuelteuz Gour: he intentando un sinfín de veces encontrar la manera correcta de describir a su personaje, pero tengo que admitir que ciertamente es un trabajo complicado y que lo único que puedo decir, que relamente es una visión muy acertada sobre y de su persona, es que es sin exagerar, el Heathcliff de la República Argentina. Es un hombre imponente, musculoso, altivo, arrogante, soberbio y sobre todas las cosas, un indio, cuya educación deja pasmados a todos quienes conocen su verdadero origen. Nahuel ha enfrentado incontables pérdidas a lo largo de su vida, incluida la de su hijo Lanconao, motivo por el cuál se ha convertido en una persona reservada, fría y solitaria en cierta medida, hasta que conoce a la hermosa Laura Escalante en una de sus visitas al Padre Agustín, de la cual se enamora violenta y profundamente. Los temperamentos tan distintos de ambos, causarán un torbellino peligroso de sentimientos, palabras y accionares, que los empujaran a tomar decisiones tanto acertadas como erradas.
2. Opinión personal
– El motivo por el cuál tomé la decisión de hacer una reseña sobre este libro el día de hoy, habiéndolo leído muchísimas veces en el pasado, es porqué solo releo determinadas obras cuando soy consciente de que las necesito, de que sus historias son las mismas con las que puedo identificarme en muchos aspectos actuales de mi vida, como sucede en este preciso momento. Indias Blancas fue la primera obra literaria de Bonelli que leí e incluso el día de hoy me da miedo aventurarme con otra porqué esta duologia dejó, en mi caso, la vara muy alta. Apasionante, dolorosa y cruda.